Articulos Politicos mas Recientes:


10/04/2021 Cuando lo haras Cristina(por Enrique G. Avogadro) :::

03/04/2021 Carroña Chapuzas y Chicanas(por Enrique G. Avogadro) :::

20/03/2021 El golpe de estado ha comenzado(por Enrique G. Avogadro) :::

27/03/2021 Las pavorosas mentiras sobre Cristina (por Enrique G. Avogadro) :::

.. ..
Entrá al fascinante mundo de los médicos, conoce como hacen tus controles de Salud
Clinica de Apnea y Ronquido
Columnistas Destacados

Fallecimiento del General Pujato

 

 

 


 


LOS 99 AÑOS FALLECIO UN DIA DOMINGO EN BUENOS AIRES
Hernán Pujato, conquistador de la Antártida

Fuente: Tiempo Fueguino PROCER ANTARTICO. El General Hernán Pujato dedicó toda su vida a reafirmar nuestra soberanía en el continente blanco.

PROCER ANTARTICO. El General Hernán Pujato dedicó toda su vida a reafirmar nuestra soberanía en el continente blanco.

Toda su carrera en el Ejército Argentino la dedicó a incrementar la presencia argentina en el continente Blanco. Sus campañas y expediciones más importantes las realizó en la década del ’40, con un irrestricto apoyo del entonces Presidente Perón. Fue uno de los escasos ejemplos de glorias vivientes, reconocidas y homenajeadas en vida, con total justicia.

El pasado domingo 7 de septiembre, en el Hospital Militar de Campo de Mayo, en la provincia de Buenos Aires, falleció a los 99 años de edad el General Hernán Pujato, quizás el argentino más comprometido y con mayor trayectoria en relación con la presencia nacional en el continente Antártico. Basta con enumerar sencillamente la fundación de distintas bases tendientes a la total ocupación del sector, la creación del Instituto Antártico Argentino y la compra del rompehielos "General San Martín", como algunas de las acciones tomadas en los años ’50, bajo la presidencia de Juan Domingo Perón, que convirtieron a Pujato en un prohombre antártico por excelencia.

Su vida y su pasión antárticaHernán Pujato nació el 5 de junio de 1904 en la ciudad de Diamante, provincia de Entre Ríos. Hijo de una tradicional familia del lugar, ingresó al Colegio Militar de la Nación el 1 de marzo de 1922 de donde egresó corno Subteniente de Infantería en 1924. En 1927 se desempeñó en el Regimiento 16 de Infantería de Montaña, en la localidad de Uspallata, provincia de Mendoza. Allí es donde adquiere la actitud de esquiador militar y a la vez desarrolla una gran actividad en la montaña, llegando en 1929 casi a hacer cumbre en el cerro Aconcagua, el más alto de América, abandonando el intento por un fuerte temporal a la altura de 6.600 metros. Con posterioridad, en 1935 ingresa a la Escuela Superior de Guerra, de donde egresa con el titulo de Oficial de Estado Mayor en 1938. Fue destinado nuevamente al Centro de Instrucción de Montaña en la provincia cuyana. Entre 1944 y 1945 Hernán Pujato fue Jefe de Estado Mayor de la Agrupación Patagonia. Ejerciendo ese cargo comienza a pensar en la necesidad que tenía el país de conocer a fondo el Territorio Antártico Argentino en la parte continental, estableciendo Bases operativas con personal entrenado y medios apropiados tanto terrestres como aéreos, para incursionar a lo largo y ancho del amplio sector polar argentino. Desde el 31 de diciembre de 1946 al 28 de diciembre de 1948 fue designado Agregado Militar en la Embajada Argentina en la República de Bolivia. En esa época, Pujato expuso sus planes antárticos al Presidente de la República, General Juan Domingo Perón, quien se encontraba en visita oficial a Bolivia en 1948. Según la propia opinión de Pujato, estas ideas fueron bien acogidas por Perón y acordaron que a regreso al país los proyectos serían estudiados ex-haustivamente. En marzo de ese mismo año, Pujato, desde Bolivia, envió al Ministro de Guerra su primer proyecto para realizar una expedición al Polo Sur, que estaría integrada por cuadros del Ejército Argentino. Este pedido se sustentaba en la posibilidad de utilizar un avión para remolcar un planeador y transportar así personal, equipos y carga. La respuesta del Subsecretario de Guerra, Coronel Ramón Esteban Herrera, a este primer proyecto decía: ”Este Ministerio ha dispuesto diferir la consideración del problema y archivar los antece-dentes, en virtud del informe producido por el Ministerio de Marina según el cual, la ejecución del vuelo proyectado escapa las posibilidades presentes aún a las que ofrece el futuro próximo”. Al finalizar su destino en Bolivia, solicitó al Ministerio de Ejército se le per-mita efectuar el “Curso de Supervivencia Polar”, que desarrollaba el Ejército de los Estados Unidos en el “Artic Indoctrination School” de Big Delta, Alaska; fue autorizado y recibió esa instrucción en enero y febrero de 1949. Se le otorgaron 100.000 $ moneda nacional para gastos, pero esta suma no le alcanzó para pagar el trasla-do de los perros y la compra de equipos apropiados con vistas a la futura expedi-ción polar, gastos que debieron ser sufragados de su propio peculio. Fue en esta ocasión y en Alaska donde se adquirieron los primeros 40 perros polares por la Argentina, para ser utilizados en las futuras expediciones antárticas y que dieron origen a grandes jaurías utilizadas en las diferentes bases hasta 1994. En esa misma época había instalado en Copahue (Neuquén) un centro de for-mación y adiestramiento polar, lugar éste donde fallecieron víctimas de un furioso temporal de viento y nieve dos oficiales y un soldado, el Teniente Primero Arnaldo Serrano, el Subteniente Adolfo Arnoldo Ernesto Molinero Calderón, y el Soldado Emiliano Jaime, que estaban preparándose en la cordillera antes de embarcar para la expedi-ción polar. De ellos dijo Pujato en su conferencia: “Es mi deber expresar mi más grande reconocimiento a esos heroicos muchachos, cuyo sacrificio no fue en vano”. A su regreso de Alaska, recibió noticias sobre los ejercicios invernales para tropas de infantería, artillería y aviación que realizaría el Ejército Sueco en enero, febrero y marzo de 1950, al norte del Círculo Polar Ártico en las ciudades de Kiruna y Ostersund. Solicitó entonces al Ministerio de Ejército “poder participar en el mencionado curso ya que estos ejercicios invernales ofrecen una excelente oportunidad para reforzar los cono-cimientos de la vida invernal polar, aumentando la experiencia necesaria para el mejor desempeño de la futura Expedición Antártica”. Pujato, como Amundsen, el conquistador del Polo Sur, no quería dejar nada libra-do a la improvisación. En septiembre de 1950 fue convocado por el Presidente, quien le expresó su interés para que se efectuara la Expedición Científica Polar. Inmedia-tamente Pujato preparó el Plan, el que fue ampliamente debatido y posteriormen-te aprobado en Acuerdo de Ministros. En su Informe sobre la Expedición expresa que “solamente por el apoyo repetido y la intervención personal del Excelentísimo Señor Presidente de la Nación, salvando inconvenientes que parecían sin solución, fue posible la organi-zación y ejecución de esta empresa argentina, formada integralmente por personal argentino”. Durante su permanencia en la Base San Martín, fue ascendido a General de Brigada el 31 de diciembre de 1951. En mayo de 1952, Pujato pronunció una Conferencia sobre su expedición a la Antártida en el salón Enrique Santos Discépolo de la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia, en la cual estuvo presente el Presidente y sus Ministros. Al finalizar su exposición, Perón hizo uso de la palabra e impuso la “Medalla Peronista de Primera Clase” al jefe ya todos los miembros integrantes de la Primera Expe-dición Cientifica a la Antártida Continental. Fue tal vez el haber recibido de manos de Perón tal distinción uno de los hechos que en el futuro varios de sus detractores le enrostrarían, aún cuando algunos de sus peores enemigos también habían recibido la condecoración. También Perón honró a Pujato imponiéndole su nombre al Instituto Antártico Argentino en 1951. Nuestro hombre tenía gran conocimiento y capacitación sobre la montaña, la nieve y el hielo; pero también, y complementariamente, había realizado cursos de piloto de planeador y de aviador civil, habiendo efectuado un intenso entrenamiento en el Aeroclub Argentino; capacitación que utilizó intensamente durante la Expedición Polar Argentina 1954/57, para efectuar sobrevuelos y reconocimientos en el área de la barrera de Filchner.

Ascensos y condecoraciones

Fue ascendido a General de División en diciembre de 1954. En 1957 el Ministerio de Guerra le instituyó el “Distintivo Antártico”: “Que el uso de un distintivo especial, por parte del personal de los Cuadros de Ejército que han prestado servicios en las Bases que posee en la Antártida Ar-gentina, en las cuales las actividades que se realizan, presentan características muy especiales, logrará acrecentar el entusiasmo por dichas tareas y constituirá un in-centivo de orden espiritual muy valioso, a la vez que un estímulo para aquellos que han permanecido en aquellas latitudes (...) Que el distintivo propuesto permitirá ca-racterizar, en lo sucesivo, al personal de los cuadros que no han escatimado esfuer-zos, aún a riesgo de su propia vida, para acrecentar y mantener siempre latentes los inalienables derechos de la Patria en aquellas inhóspitas y apartadas regiones”. A su regreso de Base Belgrano, tras los desgraciados sucesos nacionales, solicitó su pase a retiro efectivo voluntario en 1958 y se autoexilió en Europa; aunque posteriormente regresó a la Patria. Al cumplirse 25 años de la fundación de la Base San Martín, el 21 de marzo de 1976, el Comando Antártico de Ejército organizó en bahía Margarita un homenaje a la primera dotación, que como en una anterior oportunidad fue presidida por Pujato y reunió a la mayoría de sus miembros. Coincidentemente se procedió a poner nuevamente en actividad la Base, desactivada en 1960. Su prestigiosa carrera militar y su permanente preocupación por la actividad antártica argentina le hicieron merecedor de su designación como “Comandante Honorario” del Comando Antár-tico de Ejército que decidiera el Comandante en Jefe del Ejército el 26 de octubre de 1983. Posteriormente, en la ceremonia central realizada el 29 de mayo de 1991 en Corrientes para conmemorar el 181º aniversario de la creación del Ejército Argentino, fueron entregadas las medallas “Ejército Argentino” y sus co-rrespondientes diplomas a dos reconocidos antárticos: el Te-niente Coronel Fontana y el General Hernán Pujato. La resolución por la que se hacía entrega de esta condecoración es un expreso reconocimiento a sus trabajos para la Fuerza que tanto prestigió; decía, entre otros aspectos: “Que, el señor General de División (R) D. Hernán Pujato, cuya fecunda labor en el Ejército se destaca con nítidos matices a través de su acción en favor de la presencia argentina en la Antártida, propósito que lo llevó a promover incansa-blemente la instalación de bases, como la “General Belgrano” y la “General San Martín”, por él fundadas; la adquisición del Rompehielos ARA “General San Mar-tín”; y la creación del Instituto Antártico Argentino y el Comando Antártico y sus arriesgadas expediciones al Polo Sur; “Que, además, su profundo conocimiento de las cuestiones relativas a la sobe-ranía argentina en el Sector Antártico, ha contribuido no sólo a que la Nación Argentina, con el apoyo de sus Fuerzas Armadas y el aporte de técnicos, científicos y familias, tengan una efectiva presencia en el Continente Blanco, sino a que todos los argentinos tomen conciencia sobre la importancia de ejercer efectivamente la soberanía en aquellas latitudes”. El 14 de agosto de 1991 se realizó otro homenaje al General, en el salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, de acuerdo con lo dis-puesto por la Cámara baja, por iniciativa del Diputado Lorenzo Pepe, en el cual se le otorgó una medalla de plata y un pergamino firmado por todos los parlamentarios, “como testimonio, reconocimiento y como merecido homenaje en vida a este prohom-bre de nuestra Patria quien con su esfuerzo ha ratificado nuestra soberanía en el Sector Antártico Argentino”. El 15 de abril de 1997, el Congreso Nacional sancionó la ley N0 24.801, mediante la cual se redesignó con el nombre de General de División Hernán Pujato, al Instituto Antártico Argentino, incorporando nuevamente su nombre a la institu-ción de la que fue inspirador y la cual en sus primeros años de vida llevó su nombre. Pasan los años y la figura de Pujato se agiganta, perfilando a un gran patriota que dejó todo de lado en función de cumplir con su objetivo: reafirmar los dere-chos argentinos en el Continente Antártico.

Situación antártica en la década del ’40

La República Argentina en 1904 se había hecho cargo de unas instalaciones y un observatorio meteorológico y magnético de la expedición privada escocesa del Dr. Bruce en la isla Laurie de las Orcadas del Sur, perteneciente al arco de las Antillas del Sur, denominándola Base Orcadas. Allí mantuvo su ocupación de manera permanente desde entonces. Es la única base antártica que puede exhibir este récord. En 1908, el Gobierno británico declaró su soberanía en la Antártida, mediante una Carta Patente (declaración unilateral), forma de determinar sobera-nía utilizada por el gobierno inglés, referida a las Dependencias de las Islas Malvinas. Esta Carta Patente, laprimera de dos, incluía como Dependencias de las islas Malvinas no sólo la península Antártica sino también parte de nuestra Patagonia, tanto en la parte argentina como chilena, puesto que incluía todos los territorios al sur de los 50º Sur, entre los 20º y 80º de longitud Oeste. Nuestro país no acusó recibo ante esta afrenta. Unicamente el Dr. Estanislao Zeballos, a través de artícu-los periodísticos, denunció este hecho, ante el silencio de nuestra Cancillería. Con posterioridad, en 1917, nuevamente y por otra Carta Patente el Gobierno inglés modificó las Dependencias de las islas Malvinas formulando el martillo que incluye a las islas y la península Antártica, determinando como nuevos límites los meridianos 20º y 50º Oeste, al sur del paralelo 50º Sur y entre los meridianos de 20º y 800 de longitud Oeste, al sur del paralelo de 58º Sur. Durante la temporada de 1938/39, en la Antártida se realizaron expediciones de países europeos y de los Estados Unidos de gran envergadura. Entre ellas se destacaron la alemana “Die Deutsche Antarktische Expedition” comandada por el Profesor Ritscher; la expedición británica de Rymill y la gran expedi-ción norteamericana del Almirante Byrd. Para evitar una posible reclamación por parte del III Reich, el gobierno inglés impulsó a que Noruega formulara una proclamación de soberanía (conocida como declaración del Rey Haakon), sobre el sector en que la expedición alemana había realizado importantes investigaciones; este reclamo noruego abar-caba el área comprendida entre el reclamo británico de las islas Malvinas y con-cluía en el comienzo del reclamo australiano. Entre los 20º de longitud Oeste y los 45º de longitud Este. En 1940, el Gobierno de Chile, por idénticas razones que Noruega, también formaliza su reclamo de territorio Antártico mediante un Decreto de su Presidente Aguirre Cerdá, que define a la “Antártica Chilena” o “Territorio Antártico Chileno” al espacio comprendido entre los meridianos de 53º y 90º de longitud Oeste. Sí nos preguntamos el por qué de este aviso a Chile y no a la Argentina, es fácil deducirlo: la Argentina se encontraba en ese momento dentro del grupo de países que miraban con una cierta admiración al Gobierno del III Reich. En la temporada 1946-47 se creó la segunda Base argentina en la Antártida, el Destacamento Naval Melcrior; en la temporada 1947-48 se construyó el desta-camento Naval Decepción. Para el relevo anual de las dotaciones que la Armada y algunas instituciones científicas argentinas enviaban a la Base Orcadas, fue-ron utilizados, entre otros, la Corbeta “Uruguay” (1904-1922) y buques mercantes charteados especialmente hasta la década del cuarenta, en que se comenzó con las Campanas Antárticas Anuales por parte de la Armada.

Pensamiento de Perón sobre la Antártida

Todos los hechos analizados pretendían lograr un profundo anhelo: alcanzar la ocupación integral del sector antártico reclamado por la Argentina y consolidar la sobera-nía nacional en aquellas regiones. Estas acciones, que de por sí obligaron a la realización de un gran desafío tanto físico como espiritual para las personas que las desarrollaron, fueron inspiradas y alentadas permanentemente por el General Juan Domingo Perón, Presidente de la República en aquella época, tanto por su palabra como por sus acciones contribuyentes al logro de su objetivo. Para comprender mejor el ideario que impulsó a estos hombres a regiones desconocidas y a soportar las inclemencias del tiempo, el alejamiento de sus familiares, comodidades y los problemas que debieron sufrir, transcribimos algunos pensamientos de Perón, que ofrecen el marco dentro del cual fueron proyectadas y ejecutadas todas estas acciones. Decía Perón, en el discurso pronunciado al finalizar la conferencia de Pujato, en 1952: "En la Antártida Argentina, que durante los últimos cien años solamente ha-bía sido visitada por nuestros marinos de guerra, que instalaron las primeras Bases sobre las distintas islas en que hoy se afirma la soberanía de la Nación, no habíamos pasado, sobre la parte continental, de algunos desembarcos y expediciones momentáneas y transitorias”. “Hemos querido que sobre esas tierras comenzasen actividades argentinas que nos diesen, con la familiaridad de su permanente ocupación, una impresión y una situación de vida argentina en territorio argentino”. “Sobre estas tierras nadie tiene derechos, en buena fe, sino solamente los chi-lenos y argentinos. Pero, desgraciadamente, no es la buena fe la que rige la vida de los hombres en la Tierra, y hasta que esta buena fe no llegue, los derechos nos serán siempre quizás discutidos por aquellos que pretenden lo que no deben ni pudieron pretender en derecho ni en justicia”. “Los argumentos para discutir derechos de posesión sobre la Antártida llegan desde los más anacrónicos hasta los más inverosímiles. Hay quien dice que siendo la Antártida una continuación de las Malvinas también les pertenece la Antártida. Esto me recuerda a mí el caso de un señor que llevó un perro de mi casa y después me hizo un pleito por la cadena”. “Creo que esta actividad, que recién comienza para la Antártida Argentina, debió haber empezado hace cincuenta años, pero poco hubiéramos hecho con la-mentarnos si a nosotros no se nos hubiera ocurrido empezar ahora, para que dentro de cincuenta años otros argentinos tuvieran que lamentarse por lo que nosotros no hemos hecho. Y fieles a nuestro concepto de que mejor que decir es hacer, hemos comenzado por hacer lo que debió haberse hecho hace cincuenta años”. “Esta expedición ha iniciado esta actividad. Son voluntarios argentinos que, como en todas las etapas o épocas de nuestra historia, han surgido cuando ha sido necesario enfrentar una empresa con abnegación y sacrificio. Es por eso que en este acto yo deseo entregar a esa expedición el reconocimiento del pueblo argentino colocando sobre el pecho de cada uno de sus componentes la Medalla Peronista de Primera Clase, que les recuerde que sus esfuerzos y sacrificios, así como su abnega-ción en el cumplimiento de una tarea de la Nación, no serán jamás olvidados por el pueblo argentino, porque los hombres que en el destino de la Patria hacen un es-fuerzo más por satisfacer su grandeza y su gloria no mueren en el recuerdo ni en el corazón de los demás argentinos. Ellos, que han abierto la primera picada en esto, que será una marcha permanente hacia toda la Antártida Argentina, tendrá para la historia, en la puerta de esa primera picada, sus nombres grabados corno argentinos que merecen el reconocimiento de la Patria. Sobre las tierras que nos pertenecen por todos los títulos habidos, defenderemos nuestros derechos. Somos todavía, en el orden de esa lucha en potencia, un pequeño país, pero con derechos y con dignidad. Será quizás el tiempo, como en todos los actos de la historia del mundo, el que nos va a satisfacer esos derechos y reafirmar esa dignidad. Esperamos el tiempo, que es el juez más justiciero, ya que no podemos esperarlo de los hombres, que han estado en contra el derecho y contra la justicia”. “Defenderemos nuestros derechos y el tiempo los confirmará. No tenemos apuro ni entraremos en hesitaciones de ninguna clase, sabiendo que serán los hechos que el tiempo escalona a lo largo de la eternidad los que han de asegurarnos en nuestra justicia. Por eso debemos esperar tranquilos y lanzar las generaciones de argentinos en la dirección de nuestra pertenencia antártica con todo tesón, con toda decisión y con toda energía, seguros de que estamos protegidos por Dios, por la Justicia y por el Tiempo”. Es posible afirmar que el ideario antártico argentino propuesto por Perón, expresado en el discurso antes transcripto, fue el que alentó al cumplimiento de muy grandes hazañas antárticas, a pesar que aún a la fecha no son ni conocidas ni valoradas en su exacta dimensión no sólo por los argentinos sino por otros países con grandes intereses antárticos. Tomás Eloy Martínez, en su magnifica “Novela de Perón” relata el gran sueño antártico de Perón y el profundo deseo existente en él desde muy joven de poder concretar la presencia y ocupación argentina de la Antártida y alcanzar el Polo Sur habiéndose llegado a esta latitud por la patrulla comandada por el Coronel Leal, en 1965, de la que tuvo conocimiento ya en su exilio madrileño.

ACCIONES DEL EJERCITO EN EL CONTINENTE BLANCO
Los proyectos de Pujato

La realización de esta expedición había venido fraguándose en la mente y el corazón del General PUJATO y en el último trimestre de 1950 presentó a sus superiores los proyectos de las acciones que debía llevar a cabo el Ejercito en la Antártida. Los proyectos incluían, los siguientes 5 puntos: -1º Creación del Instituto Antártico Argentino.
- 2º Expedición polar a la Antártida Continental Argentina. Establecimiento de la base General San Martín al sur del Círculo Polar Antártico.
-3º Adquisición de un barco rompehielos como instrumento indispensable para cl cumplimiento de la política y actividad antártica.
-4º Expedición al mar de Weddell y establecimiento de la base General Belgrano, a 1.200 kilómetros del Polo Sur Geográfico; para que sirviera de apoyo a una expedición terrestre al Polo Sur.
-5º Colonizar con familias en el lugar más conveniente, del Continente An-tártico, en el cual se construiría un caserío polar; posiblemente en las inmediacio-nes del destacamento naval Esperanza.
En este marco general, no sólo instó a las autori-dades nacionales para que apoyaran la adquisición de un buque rompehielos, sino que avizoró la importancia de contar con aviones para las tareas de reconocimiento y abastecimiento en las tareas antárticas (los aviones ya habían sido muy utilizados por la expedición británica de Rymill en 1934-37 y por la expedición norteamericana de Byrd del año 1939-41). Al contar con aviones se tendría un medio de reconocimiento previo a la mar-cha terrestre como así también, se aseguraría el abastecimiento de las patrullas a mayor distancia, pudiéndose alcanzar en tal caso una mayor latitud Sur. Los aviones más aptos para cumplir con estas tareas deberían de ser bimotores, livianos y equipados con esquís en cl tren de aterrizaje. Al decir de Pujato en la conferencia pronunciada el 21 de mayo de 1952 sobre la Expedición, los objetivos de la propuesta podían ser considerados desde las perspectivas políticas, económicas, científicas, estratégicas y morales:
a) En lo político: la ocupación de nuestro sector antártico procura el ejercicio de la soberanía. Desde el punto de vista jurídico no puede pretenderse lo que no se ocupa. Ello hace necesario que los argentinos vivamos el mayor número posible en nuestro sector. Contribuirán a sostener y reforzar nuestra soberanía los argentinos que pon-gan sus pies en esa región de la Patria, y al decir argentinos involucro especialmen-te a las argentinas, que siempre nos dieron ejemplos de abnegación patriótica. La Antártida Continental no ha sido pisada por ninguna mujer. Que ésta sea argentina es un voto expreso, como así también que en fecha cercana haya argentinos nacidos en esas regiones. Esos niños serán los más grandes títulos de nuestros derechos.
b) En lo económico: la Antártida proporciona el 95% de la producción mun-dial de aceite de ballena. Sus mares, especialmente los adyacentes al sector Antár-tico Argentino, proporcionaron 25.600 ballenas en 1946/47. En la parte continental no se ha iniciado aún explotación alguna, pero cuando las necesidades mundiales así lo exijan y el progreso técnico lo permita, se extrae-rán grandes cantidades de minerales, como hulla, petróleo, uranio, etc. Hasta que no se descubrió el petróleo y más tarde hulla y otros minerales, la Patagonia fue “tierra maldita”, para convenirse en la “tierra bendecida” que es hoy para los argentinos.
c) En lo científico: Un mundo desconocido ofrece la Antártida al científico. ¿Fue un continente habitado en la lejanía del pasado o sólo estuvo cubierto de una densa vegetación? Sus aspectos meteorológicos, magnéticos, telúricos, glaciológicos, geológicos. zoológicos, etc., son de lo más interesantes y su estudio contribuirá a aclarar incógnitas científicas. El almirante Byrd quiere instalar un observatorio en el Polo, porque la región polar, en su meteorología, anticipa en meses las probabilidades del tiempo, su im-portancia en las actividades humanas.
d) En lo estratégico: La importancia dcl estrecho de Drake aumenta con las posibilidades de un choque entre Oriente y Occidente.
e) En lo moral: La Patria de San Martín debe tener un límite Sur en el Polo Sur de la Tierra. Estamos los más próximos, junto con la nación hermana y amiga de Chile y es ésta una razón irrebatible, junto con las demás razones históricas, geo-gráficas, geológicas, jurídicas, biológicas, etc. Los argentinos no pretendemos ninguna posesión en Europa, no nos corresponde, como tampoco corresponde a nin-gún europeo venir pretendiendo suelo argentino”. Analizando esta puntualización, podemos decir cincuenta años después que casi todas estas ideas han tenido continuidad en el tiempo y han sido plasmadas en las políticas y estrategias del país en relación con la Antártida.

 


 

CHECK-- COMENTARIOS DE LECTORES --
   
   
   

 

COMENTAR ESTE ARTICULO
Su Nombre
Su email
Comentario
 
(El comentario será evaluado previo a ser publicado en la página con su nombre + email) Las respuestas, aparecerán en la página consultada
Articulos más leidos
: : : TORAX OSEO
: : : ETMOIDES, ESFENOIDES, PARIETALES, OCCIPITAL
: : : Arteria Aorta y sus ramas
: : : Nutricion, Energia y Metabolismo
: : : ARTICULACIONES
: : : Arteria Aorta y sus ramas
: : : GENERALIDADES DE MUSCULOS. MUSCULOS DE LA CABEZA
: : : MIEMBRO SUPERIOR OSEO
: : : Trabajo Practico Nº2 d
: : : Aparato Digestivo II
: : : MUSCULOS DEL TÓRAX, LA PELVIS, MIEMBROS SUPERIOR E INFERIOR
: : : Trabajo Practico Nº2 d
: : : Sistema Nervioso
: : : HUESOS DEL CRANEO: Temporal
: : : La célula
: : : MUSCULOS DEL CUELLO
: : : Trabajo Practico Nº2 a
: : : Trabajo Practico Nº1
: : : COLUMNA VERTEBRAL
: : : CINTURAS PELVIANA Y ESCAPULAR
: : : MIEMBRO INFERIOR
: : : Aparato Digestivo
: : : Aparato Digestivo
: : : Huesos de la CARA
: : : Aparato digestivo
: : : La piel - Esqueleto Oseo, Cráneo: el Frontal
: : : Trabajo Practico Nº2 a
: : : Cuál es tu dosha ? (Ayurveda)
: : : Tabla de indice glicemico
: : : Consecuencias de la alimentación inadecuada
: : : Cirugia adenoidea (de las vegetaciones adenoides)
: : : Nervio olfatorio I primer par craneal
: : : Vértigo y enfermedad de meniere
: : : Cirugia de amigdalas
: : : Sindrome y Cefalea Tensional
: : : SERC betahistina
: : : Abceso o flemón periamigdalino
: : : Adenoidectomía en paciente con Hemopatía de VON WILLEBRAND
: : : Sindrome de Samter
: : : Hipoacusia Súbita
: : : Nervio optico, el segundo par craneal
: : : Sindrome de Beckwith Wiedemann
: : : Amigdalas (palatinas)
: : : Adenoides o crecimiento de tejido linfoideo detras de la nariz
: : : Argentina es el Tercer Mundo con gente bien vestida y rostro bonito
: : : Test de lesbianismo
: : : Principios básicos de electricidad
: : : La comunicación
: : :
Alfinal.com no se responsabiliza por el contenido de los artículos publicados.
Si el contenido de algun artículo ofende a terceros, comuniquelo a Alfinal.com
www.alfinal.com - Todos los derechos reservados 2012