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Es menos malo agitarse en la duda que descansar en el error. Alessandro Manzoni
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LA DÉCADA DEL 90 EN ARGENTINA
Ley de convertibilidad:
esto generó una sustitución de la producción local por importaciones de
bienes y servicios ya que era mucho más barato importar que producir bienes y
servicios locales, porque la productividad del sector externo es superior que
la nacional.
Esto produjo un déficit en la balanza por cuenta corriente al
incrementarse las importaciones y disminuirse las exportaciones (por no ser
competitivos los bienes y servicios nacionales en el mercado internacional).
Por otro lado al irse dejando de lado la producción local, comenzó a crecer
la tasa de desempleo, esto es así porque las empresas nacionales producen
menores cantidades de bienes y servicios al no poder competir con los bienes y
servicios importados, al producir menos cantidad dejan de contratar una
porción de factores de producción que ya no son utilizados (esto fue generando
capacidad ociosa lo que ocasiona un alejamiento hacia la izquierda con
respecto a la frontera de posibilidades de producción).
Al haber un déficit cada vez mayor en la balanza de pagos, por las crecientes
importaciones (déficit comercial), y la destinación de la mayor parte de
ingresos privados y públicos al consumo desmedido, hizo que destinar parte de
los ingresos a la inversión necesaria para sostener el crecimiento económico,
resultara cada vez más difícil solamente teniendo en cuenta capitales
nacionales, por lo que se optó por una fuerte privatización de empresas
nacionales que generó un ingreso importante de capitales extranjeros para
financiar el aparato productivo, por los cuales se debía pagar una tasa de
interés.
Además se pedían préstamos al exterior para financiar la deuda externa que
generó el mantenimiento del tipo de cambio de esa década (emisión de moneda
local para comprar divisas sin estar la moneda local respaldada por el PBI).
2001-2002:
La situación anterior llevó a ser imposible sostener el tipo de cambio, lo que
redundó en una devaluación de la moneda local con respecto del dólar de un
300%.
Esto hizo imposible seguir manteniendo el nivel de importaciones que hubo en
la década del 90, causando un desabastecimiento de bienes y servicios en el
mercado local, que sumado al bajo nivel de producción nacional ocasionó una
caída en el nivel del PBI, cuestión que vino acompañada de altas tasas de
desocupación (30%), bajos niveles de ingresos a causa del nivel de
desocupación.
Por otro lado los sueldos reales no estaban equiparados con el nivel de inflación.
A esto se sumó el “Corralito” que le impedía a los ahorristas disponer del dinero que tenían en los bancos. El corralito fue una disposición del Banco Central de la Rep. Argentina, que no permitía extraer el dinero de los bancos depositado en cajas de ahorro ni en plazos fijos. Hubo una incautación del dinero, en cuanto a que no hubo disponibilidad. Se devolvió a una paridad 1=1.4 es decir por cada dólar depositado se devolvieron 1.4 pesos, cuando el valor del dólar oscilaba entre paridades 3:1 y 4:1. Mucha gente optó por reclamar la devolución del dinero depositado en dólares en la misma moneda, litigando durante años.
Todo esto generó una recesión ya que el nivel de consumo estaba muy limitado,
por lo mencionado anteriormente, y al no consumirse bienes cayeron los niveles
de producción de las empresas, por lo que acentuó el desempleo y se vieron
reducidos los ingresos de las familias.
Todo esto generó una crisis social tan importante que se hacía complicado
atender la crisis económica y al mismo tiempo resolver el problema social.
Periodo post devaluación:
Después de ocurrida la crisis del 2001-2002 se generó una sustitución de
las importaciones por productos nacionales, ya que esta nueva situación
favorecía la producción local por ser más barata que los productos
extranjeros, por el tipo de cambio devaluado.
Además del tipo de cambio devaluado (que imposibilitaba las importaciones e
inclinó a la población al consumo de productos nacionales) y la capacidad
ociosa instalada por la situación anterior de importar en vez de producir,
motivó un crecimiento marcado de las industrias locales de pequeñas y
medianas empresas. Al crecer la producción de las empresas locales era
necesario la contratación de mayor cantidad de factores de producción, por lo
que se incrementó la renta de las familias, incrementándose así el consumo y
por lo tanto la renta de las empresas.
Dada las inversiones de la década del 90 y el efecto de sustitución de las importaciones por bienes y servicios nacionales, las empresas locales se vieron posibilitadas a producir grandes cantidades de bienes y servicios.
Esta situación más la ventaja competitiva derivada del tipo de cambio y los
precios internacionales de commodities generó un incremento abrupto de las
exportaciones.
Por otro lado el Estado vio incrementar sus recursos por la creciente
recaudación de impuestos que generó la reactivación de la economía.
El fuerte incremento en la recaudación nacional, conjuntamente al saldo
positivo del comercio exterior determinan el “superávit gemelo” (fiscal
y comercial), que interrumpe una serie de más de treinta años de déficit
sistemático en ambos indicadores.
Es así mismo el elemento sobre el que se articula la principal fortaleza del modelo económico Argentino.
El proceso de reactivación de la economía Argentina, se explica fundamentalmente sobre la base de observar la dinámica del sector exportador.
Al respecto, la devaluación cambiaria de Diciembre de 2001, impulsó fuertemente la competitividad de diversos sectores de la economía, en particular y de manera directa a los vinculados a los bienes transables, mientras que determinó nuevas oportunidades de negocios hacia aquellos sectores vinculados a la sustitución de importación.
Aunque la evolución de los indicadores macroeconómicos denota una dinámica extraordinaria de crecimiento que refiere una capacidad notable de recuperación económica, el modelo Argentino continúa sin revelar espacios de planificación que generen políticas industriales, productivas y tecnológicas que apuntalen el crecimiento actual, y sin las cuales el desarrollo se torna inalcanzable.
La baja calidad del sector externo, explicada en la composición de las exportaciones Argentinas con un alto componente de bienes primarios y manufactura de escaso valor agregado, conjuntamente a los bajos niveles de inversión en equipos durables que posibiliten ampliar el aparto productivo y generar nuevos núcleos dinámicos que aporten valor a lo producido, resultan los aspectos más preocupantes al momento de inferir la sostenibilidad del modelo económico.
Superada la etapa de los modelos derivados de la modificación cambiaria, es de
vital importancia consolidar ventajas competitivas. Al respecto existen pocos
elementos que nos permitan afirmar la existencia de acciones en esta
dirección.
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Hola, está Armando? _No, apenas voy por las instrucciones.
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