¿ACASO
SÓLO EN IRAK?
Camilo
Estrada Luviano
Nos guste o no, vivimos en el capitalismo y nuestra sociedad está
organizada de manera tal que permite y legaliza que los capitalistas
día a día se hagan más y más ricos. Esto, por supuesto, no es una
bendición de ningún dios, sino el cumplimiento de las leyes económicas
de este modo de producción. Claro, si dichas leyes no se acatan se
precipitan los problemas.
La ley básica del capitalista es hacer que el dinero genere más dinero,
pero éste es, en realidad, trabajo materializado en diferentes objetos
que comúnmente vemos y que sirven para satisfacer necesidades, así sea
seguir produciendo, ya que es la producción la que mantiene viva
cualquier sociedad.
Al ser la sociedad capitalista, en ella rige la propiedad privada sobre
los medios de producción y, consecuentemente, también de lo producido
con dichos
medios, pero quien produce es el trabajador y no el dueño de esos medios
de producción y, sin embargo, lo producido por el obrero le pertenece al
patrón. Es obvio que el asalariado pudo producir, porque "su"
patrón le
proporcionó tanto con qué trabajar como aquello que va a transformar en
otro objeto. Todo esto lo hace el patrón siempre y cuando el trabajador
le haya, antes, vendido su fuerza de trabajo, es decir, su capacidad para
trabajar.
Así queda encubierto, queda como un misterio, el hecho de que en lo
producido va incluido no sólo el desgaste de los instrumentos de trabajo,
el valor de las materias primas y auxiliares, el salario del obrero y la
ganancia que obtendrá el capitalista al vender "su" mercancía
que no produjo él, sino el obrero. Si suponemos que lo que se le pagó al
obrero fuera
suficiente para que cubriera todas sus necesidades, aun así el
capitalista ganaría, pero como en la realidad esto nunca se da, sucede
que las ganancias
del patrón son mayores.
Sobre estas relaciones de producción está constituida nuestra sociedad,
lo que significa que la propiedad privada es legal y que apropiarse del
trabajo
ajeno también es legal, como legal es el constante enriquecimiento de los
capitalistas y el permanente empobrecimiento de los trabajadores. Es el
obrero el que crea su propio salario y nunca el patrón el que "le
hace el favor" de darle empleo para que devengue una paga.
Si
el obrero no creara su propio salario, que recupera el capitalista al
vender la mercancía hecha por aquél, pero que le pertenece al burgués,
entonces éste, el patrón, tendría necesidad de estar constantemente
desembolsando dinero propio para pagarle a los obreros que contrata y no
es así, sino que siempre tiene para pagarle a "sus"
asalariados, porque recuperó de la venta de las mercancías,
"suyas"
por ley, lo que les pagará a los trabajadores.
Esta
es la explicación del porqué los capitalistas son cada vez más ricos y
los obreros, en el mejor de los casos, sigan igual, aunque, por la acción
de otras leyes del mismo
capitalismo, día con día se van empobreciendo más y más de manera
inexorable.
Así funciona en los hechos el capitalismo. No es gratuito que verdaderos
ejércitos de dizque intelectuales se dediquen a tratar de demostrar que
no
es verdad lo que todo trabajador vive cotidianamente, y por lo mismo, se
le puede engañar, pero el engaño no duraría por mucho tiempo. Pero para
que el obrero no tome conciencia de que es él quien crea toda la riqueza
existente en el país y que él no tiene casi nada de ella, entran en
juego los llamados medios de comunicación masiva que bien cumplen su
papel de medios de
mediatización masiva.
Esos
medios han sido el instrumento para aterrorizar a
la población con la inseguridad y hasta lograron recientemente, en la
ciudad de México, reunir cientos de miles de gentes para una manifestación
que, por
cierto, lo único que produjo fue que se iniciara una santa cruzada
"contra la inseguridad", siendo que ésta es el efecto y no la
causa.
Mucho más perverso es el hecho de que los dichos medios de mediatización
masiva, de todo el mundo, hace unos días armaron santo argüende,
llegando
hasta el morbo, por las torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib.
Indudablemente que es repugnante lo que ahí hicieron los gringos,
agresores primero, y ahora invasores de un país que se resiste a estar
bajo la bota de esos bárbaros.
Pero,
incluso entre los mismos iraquís ha habido títeres que se están
prestando a las maniobras de los saqueadores imperialistas con la ayuda de
más de un gobierno caracol. Esto sucede no porque los gringos sean los
"malos" por definición, -si así pensáramos estaríamos en el
mismo nivel del oligofrénico Bush-, sino porque lo que los criminales
invasores están
perpetrando en Irak, con ayuda de traidores iraquís, es un cínico saqueo
para después, en paz, seguir explotando al pueblo iraquí.
A las atrocidades que han cometido los yanquis, ingleses y runfla de
asesinos que los acompañan se les pueden sumar las no menos atroces
muertes
de millones de gentes en todo el mundo provocadas por los intereses de las
empresas transnacionales y sus lacayos locales.
¿Acaso
podríamos decir que es menos bárbaro el que una empresa maderera, la
Maconá Forestal S.A., en Argentina, esté destruyendo parte del habitat
de los Mbya Guaraní en la Reserva de la UNESCO Yabotí, pueblo cuya
"cultura sólo recientemente entró en contacto con Occidente" (LINK)
o que las comunidades del pueblo Wiwa, en Colombia, además de los
asesinatos de ellos, desde hace dos años afronten una crisis alimentaria
"generada por el bloqueo impuesto por los grupos paramilitares, que
impide la comercialización de los frutos de sus cosechas"
(http://www.vialterna.com.co/ddhh_30jun8.html)
o que "Si la respuesta de la Comunidad Internacional sigue como
hasta ahora, en diciembre pueden morir de
hambre 13 millones de personas en Malawi, Zimbawe, Zambia, Mozambique,
Lesotho y Swazislandia"
(LINK)
o que "Milicias árabes abrieron en la occidental región sudanesa de
Dafur una violenta crisis humanitaria que causó miles de muertes, obligó
a un millón de personas a abandonar sus hogares y a 150 000 a refugiarse
en el vecino Chad.
Pero
el secretario de Estado (canciller) estadounidense Collin Powell y el
secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi
Annan, se han negado a tipificar el comportamiento de las milicias
Janjaweed como un genocidio. [.] No hay duda de que el gobierno islámico
y árabe en Jartum patrocinó, armó o reclutó a las milicias, informó
Jahangir, relatora especial de ONU sobre ejecuciones extrajudiciales,
sumarias y arbitrarias. Los Janjaweed -que igual que sus víctimas son
musulmanes- con frecuencia usan uniformes del ejército regular y vehículos
oficiales, anadió" (LINK)
o los miles
de casos de barbarie, como son los de los sionistas contra los palestinos
o las agresiones contra los zapatistas en México, etc., sobre los
cuales no
terminaríamos nunca de escribir?
En Abu Ghraib los soldados, agentes de la CIA y sicarios de los
imperialistas torturaban incluso a niños, pero el capitalismo está
cometiendo atrocidades aún mayores contra toda la humanidad y sin embargo
los llamados medios de comunicación masiva en general sólo le sirven a
los asesinos que son los que les pagan, quien sabe si bien o mal, según
la conciencia de esos mercenarios también.
8 de julio de 2004