LÓGICO
SURREALISMO MEXICANO
por Camilo Estrada Luviano
Vicente
Fox y Quesada ya acabaló la primera mitad de su sexenio y de sus
promesas no hemos visto cumplida ninguna, ni siquiera la de sacar a las
víboras prietas y mazacuatas de Los Pinos, porque solamente cuando los panistas que tenían hueso en el Congreso, -es decir, eran Diputados o
Senadores-, se quedaron sin de dónde seguir sacando dinero y ellos,
como militantes del partido ahora oficial, exigieron que no se les
levantara la canasta fue cuando el ya famélico presidente de la
república no pudo más que ceder a las presiones de la partida llamada
Partido Acción Nacional, PAN, esa burra vieja sobre la que llegó
montado a la residencia oficial, y empezó a remover de sus puestos a
algunos priístas para cambiarlos por panistas.
Ese
fue único el cambio que se dio en el país. Todo lo demás ha seguido
la misma evolución lógica que imponen las leyes del capitalismo.
Y no
podía ser de otra manera. Si en México está legislado que el régimen
de gobierno que legalmente existe es una partidocracia, son los partidos
políticos lo que controlan todas las instituciones.
Y eso no
es democracia por más choros que se echen los políticos-empresarios o
los empresarios-políticos y sus respectivos jilguerillos.
No es
democracia, en primer lugar, porque no existe en ninguna parte del mundo
algo que realmente sea una democracia.
La
existencia de tal cosa, la democracia sin apellidos, es simple y
sencillamente una mentira repetida miles de veces para que las mentes
obtusas la acepten de manera totalmente acrítica, pasiva.
En
segundo lugar, toda sociedad está dividida en clases sociales y una de
ellas es la que domina sobre todas las demás, aunque comparta el poder
económico, -el verdadero poder-, con otros segmentos sociales, pero de
esos “señores” dominantes, que, sin embargo, están en minoría.
Esta
dizque democracia sigue siendo una democracia de entre pares que se
organizan en partidos políticos o en partidas. Son estos, los partidos
políticos, los que comparten las canonjías que desde el gobierno se
pueden obtener.
Todos
ellos portan banderas de lucha social, sin embargo cada uno de ellos
representa intereses de clase más o menos bien delimitados por lo que
son partidos de nombre, pero son, de hecho, partidas de sinvergüenzas.
Aunque
esos charlatanes que se autodenominan “politólogos” y que hablan a
través de otros individuos, aparentemente poderosos y honestos: los
personajes de los medios de comunicación masiva, -llámense
periodistas, locutores u lo que sea-, nos hablen de democracia lo que
realmente existe en un país partidocrático, es una runfla de gandallas
que se reparten el pastel entre ellos.
Esto lo
hacen por medio de las medidas de Política Económica que se
instrumentan desde el gobierno para beneficio siempre de los
explotadores.
Si no se
puede eludir que algo, aunque sea miserable y engañoso, sea para los
muertos-de-hambre, a estos, esas migajas les tocarán.
Pero ni
éstas son gratis, siempre se acompañan de una parafernalia mediática
para embotar aún más a esos, de por sí ya embotados por el hambre,
para que las tomen como algo que “combate a la pobreza”.
En estas
medidas de política económica “el combate a la pobreza” no ocupa
ningún primer lugar, ni siquiera el así llamado “gasto social” lo
ocupa.
La parte
del león del presupuesto siempre es para pagar el servicio de la deuda
externa, para las obras que benefician al gran capital y el “rescate”
de las canalladas cometidas por esos rateros y que siempre son jugosas
para los bolsillos de los ricos, pero significan, siempre, un deterioro
en el nivel de vida de la gran mayoría, los pobres.
Esto es
posible porque son ellos, los ricos y sus cancerberos y palafreneros,
los que aprueban las leyes de observancia obligatoria para todos.
Pero no
todo es pan con miel. Una sociedad no es una empresa. Entre los
empresarios los atracos se cobran con atracos, pero los pueblos no son
una caterva de ladrones como lo son los capitalistas, así que el pueblo
cobra de otra manera.
Mas,
mientras el poder esté en manos de los capitalistas en particular, y de
los dueños del dinero en lo general, ellos organizarán el gobierno a
su gusto y conveniencia.
Así en
México el ya fallecido “genio de la política” Jesús Reyes
Heroles, uno de los santones priístas, llegó a la, ¡Oh!, genial
conclusión de que era más barato concederles curules a los de la
oposición y éstos lo aceptaron diciendo que era una conquista en la
lucha por la democracia.
Se
legalizó al Partido Comunista Mexicano, -que ni tenía por qué estar
en la clandestinidad-, y junto con la participación de la “izquierda”
en la Cámara de Diputados se inició también el encueramiento de esa
llamada izquierda que empezó, según ellos, a modernizarse, (como si
hubiera estado anticuada), hasta llegar a tenerla ahora como un partido
de izquierda democrática, dirigida moralmente por un hombre, que bien
puede ser íntegro, pero que no deja de ser lo que es: el hijo del
General Lázaro Cárdenas del Río, el General, para casi todos los
mexicanos.
El partido
político del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano incluso se
llama Partido de la Revolución Democrática. (¡Como si pudieran haber
revoluciones democráticas!).
Al aceptar
“modernizarse”, la izquierda de hecho estaba aceptando ser el cabuz
de la burguesía progresista mexicana y renunciando a su compromiso
histórico.
La
historia de esta claudicación además de tortuosa es vergonzante,
porque de aquellos que se denominaban revolucionarios a secas e incluso
comunistas, los más sinceros llamaron al “voto útil”, y otros
tuvieron que aliarse a gentuza de toda laya y recurrir a métodos
clientelares que vinieron a suplantar el trabajo político.
Los de
izquierda que no aceptaron enlistarse en la partidocracia quedaron
aislados. Lo cabrón es que los aislaron aquellos que se decían de
izquierda y no la burguesía.
Este es
uno, no el único, de los crímenes por los que esos traidores de la “izquierda
democrática”, no los que llegaron a ella desde el PRI, sino lo que
vienen del marxismo o del populismo marxiano (?) van a pagarlo más
temprano que tarde. Y será así no porque lo digamos aquí, sino porque
la historia sigue y los pueblos ni son tontos ni olvidan nada como
tampoco perdonan nada aunque las plañideras lancen ensordecedores
gritos.
Pero,
regresemos a aquello de que no todo es pan con miel. En esta
partidocracia todos los partidos están ya en el reparto del botín,
botín formado con sudor, lágrimas y muerte de los explotados y
oprimidos; y se llamen como se llamen y se proclamen lo que se proclamen
entran en un nuevo tipo de guerra.
México no
está aislado en el mundo y tenemos la desgracia de estar muy cerca de
los Estados Unidos, somos vecinos geográficos y, aunque tengamos
historias diferentes en lo particular, vamos por el mismo camino del
desarrollo del capitalismo. Son los gringos y sus muy particulares
intereses los que toman las decisiones que deben tomar los capitalistas
llamados mexicanos, que son mexicanos únicamente porque operan en
México, nada más por eso.
Los
recientes escándalos de corrupción tanto de parte de dirigentes del
Partido Verde Ecologista de México, (PVEM), como dirigentes del Partido
de la Revolución Democrática, (PRD), más que asuntos políticos son
asuntos entre empresarios.
El primero
siempre fue un negocio familiar y primero se asoció con los
cocacocaleros foxianos y luego con los vencidos por éste, los
priístas. En estos movimientos se afectaron intereses de grandes
capitales y tenían que pagarlo los González, los dueños del “partido
en alquiler”.
Es
realmente una vergüenza que Miguel Nazar Haro haya sido detenido dentro
de esta estocada a toda la familia dueña, entre otros negocios, de
Farmacias Similares, de la que el mismo Nazar Haro, torturador y asesino
de la guerra sucia de los años setenta, era el Jefe de Seguridad de esa
cadena comercial que iba consolidándose a nivel no sólo nacional.
Es una
vergüenza que lo más probable es que tenga que ver con esto y no con
el esclarecimiento de los abusos del capital y sus gobiernos que no
respetaron nada, ni la vida, y enlutó y llenó de dolor muchos, pero
muchos hogares mexicanos.
En lo del
PRD fueron realmente unos neófitos los que metieron la pata, pero
también hay millonarios intereses empresariales de por medio y estos
pobres “revolucionarios democráticos” todavía no saben jugar como
deberían saberlo.
Y tras
estos escándalos, y otros que vendrán, el olor a Pinos es bastante
fuerte, pero muy lógico.
5 de marzo
de 2004.