Como no tenemos nada más precioso que el tiempo, no hay mayor generosidad que perderlo sin tenerlo en cuenta. Marcel Jouhandeau
.. el día que haya piletas con olas perfectas; espero poder seguir eligiendo el mar..
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Argumentos esenciales que establece Gordon sobre la disputa entre "individualismo" y "holismo" metodológico en ciencias sociales.
Max Weber sostenía que la metodología de las ciencias sociales era fundamentalmente distinta de la de las ciencias naturales, y había de ser así porque la explicación de los fenómenos sociales exigía un análisis de lo que hacían personas individuales, no en función de sus procesos fisiológicos o sus reacciones pasivas o cambios en las condiciones ambientales, sino como agentes activos con capacidad racional para elegir los medios de alcanzar sus objetivos. Weber se equivocaba al considerar que estos factores exigían una epistemología diferenciada de la ciencia social, y no fue capaz de darse cuenta de que la existencia de distintas formas de investigación es lo que diferencia más significativamente los sistemas físicos, biológicos y sociales. El individualismo metodológico se ha ampliado fuera del campo especializado de la economía a la ciencia política, la sociología y el derecho. Estos procesos han ido acompañados de un intenso debate, entre filósofos y científicos sociales, sobre los fundamentos epistémicos y las implicaciones políticas y éticas, de esta concepción de los fenómenos sociales, sosteniendo los holistas metodológicos que encauza hacia una dirección gravemente errónea la investigación y la filosofía social. El estatus epistémico de las entidades mentales ocupa un papel central en la metodología individualista.
Las entidades mentales no son observables del modo que lo son las sillas, lo ríos y otras cosas. Son objetos de la percepción, pero el tipo de percepción correspondiente es lo que los psicólogos llaman propiocepción, la percepción que se tiene del propio cuerpo físico y de otros aspectos de uno mismo. El conocimiento del propio estado mental es una forma de propiocepción normalmente denominada introspección. Se ha afirmado que este conocimiento es subjetivo y que no puede utilizarse, por tanto, en un análisis científico de los fenómenos sociales. El concepto de tipos ideales de Max Weber se apoya en la idea de que, si bien no es cierto que todas las personas tengan en todos los tiempos las mismas motivaciones y creencias, el científico social puede utilizar la concepción de una persona idealizada con propósitos analíticos, al igual que el filósofo utiliza el concepto de una masa idealizada.
El uso de estas idealizaciones como generalizaciones heurísticas sobre agentes humanos ha jugado un papel importante en el desarrollo de la teoría social, pero no sin considerable preocupación por su validez metodológica. Para que los fenómenos sociales resulten inteligibles, la teoría social debe limitarse a entidades mentales muy simples, y comprensible en términos de sentido común. Un tipo ideal weberiano de agente humano es aquel cuya actividad mental se considera que consiste en creencias,, gustos y motivos simples que los otros humanos pueden entender inmediatamente. La economía y el resto de las ciencias sociales han demostrado que puede utilizarse con eficacia la referencia a las entidades mentales, aunque rigurosamente limitadas, para elaborar cognitivamente teorías instrumentales. Desde el punto de vista de la epistemología, la cuestión no es si la alusión a estados mentales es obligatoria, sino si es permisible en la explicación científica.
El punto básico del problema es si pueden explicarse los fenómenos sociales considerando, como causas, motivos y creencias.
La alusión a los estados mentales conocidos introspectivamente es útil para hacer inteligibles los fenómenos sociales. La teoría epistemológica del instrumentalismo cognitivo permite el uso de entidades mentales. Pero otras epistemologías pueden no ser capaces de incorporarlas, o de hacerlo fácilmente.
Los científicos sociales que aceptan el estatus causal de motivos, gustos y creencias suelen considerar completas las explicaciones basadas en ellos.
El individualismo metodológico es partidario de la doctrina de que los fenómenos sociales deben explicarse a través de la conducta de los individuos. Esta proposición no se basa simplemente en la idea de que las sociedades están compuestas de personas individuales; pueden formularse proposiciones intrascendentes similares de composición sobre todo lo existente. Quienes abogan por el individualismo metodológico son partidarios de la reducción en el análisis científico, pero insisten en que esto se lleve al nivel apropiado y no más allá. El nivel apropiado se considera que es el individuo humano, porque es a ese nivel al que se produce la actividad mental y se efectúan elecciones entre posibilidades de actuación alternativas. El individualismo metodológico ha sido defendido con firmeza por algunos sociólogos y científicos políticos, pero sobre todo por economistas.
La tesis central del individualismo metodológico la expuso John Stuart Mill: "Las leyes de los fenómenos de la sociedad sólo son, y sólo pueden ser, las leyes de las acciones y pasiones de seres humanos integrados en el estado social. Pero los hombres siguen siendo hombres en un estado de sociedad; sus acciones y pasiones obedecen a las leyes de la naturaleza humana individual. Cuando los hombres se unen no se convierten en otro género de sustancia/con propiedades distintas (...) los seres humanos en sociedad no tienen más propiedades que aquellas que se derivan de las leyes de la naturaleza del hombre individual, y que pueden resolverse en ellas".
Hay muchas diferencia entre sostener que las entidades mentales pueden utilizarse como factores causales en un análisis científico de fenómenos sociales, y afirmar, como Weber, que son necesarias en la investigación científica; y sostener que ellas, y el razonamiento lógico , son suficientes para llegar a conocer el funcionamiento indiscutible del mundo social. La tesis fundamental del individualismo metodológico es que la única estrategia satisfactoria última de explicación en las ciencias sociales es la que parte de los hechos personales para explicar los hechos del grupo, y no al revés. No se puede negar empíricamente, ni menospreciar, en la investigación social: que el grupo social, o los grupos a los que un individuo pertenece juegan un papel importante en la determinación de sus motivos, gustos y creencias. Las relaciones causales entre los estados mentales de los individuos y los fenómenos sociales son recíprocas. El individualista y el holista defienden la unidireccionalidad de la causación, pero en direcciones opuestas. Ambas posiciones son correctas cuando se exponen moderadamente como propuestas empíricas; cuando se exponen como principios metodológicos duros, ambas son erróneas.
El individualista metodológico considera explicable por medio de estados mentales la actuación de un individuo, pero es evidente que la alusión a ellos suele carecer de sentido si no se alude también, al menos implícitamente, al marco social relacionado con el hecho. Incluso dejando a un lado el hecho de los estados mentales de los individuos son producto de la enculturación, no es posible separar los actos de los individuos de las instituciones sociales y el ambiente cultural relacionados.
Los seres humanos individuales son entidades ontológicas, pero esto no significa, como sostienen los individualistas metodológicos, que la explicación científica de los fenómenos sociales deba hacerse exclusivamente por medio de estados mentales. También las totalidades sociales son entidades ontológicas.
Los principales inconvenientes del holismo metodológico surgen de los problemas que se plantean al identificar las entidades que han de servir como los todos de una teoría social. Los fenómenos sociales no son menos naturales que los fenómenos físicos, y el "bloque agrario" es como mínimo tan observable como el electrón. No es realismo ingenuo considerar reales las entidades sociales. Es, en realidad, positivismo ingenuo considerar que los conceptos de cualquier ciencia han de aludir necesariamente a entidades físicas observables que ocupan una posición definida en el espacio-tiempo.
Pero algunos holistas metodológicos se han permitido afirmaciones sumamente discutibles al tratar entidades sociales como naturales. Si las sociedades son entidades naturales, ¿Qué clase de entidades naturales son? Una larga tradición de la metafísica sostiene que sólo hay dos tipos de existencias naturales: mecanismos y organismos. Los holistas parecen aceptarlo y considerar que las sociedades pertenecen a la segunda categoría. Algunos holistas parecen creer que una sociedad posee una propiedad igualmente mística, un Geist, un espíritu animador, una vis vitae, una misión teleológica que es su destino histórico. La idea de las sociedades como organismos parece apoyarla en un enfoque funcionalista de la ciencia social, que aborda las diversas instituciones sociales según las funciones que realizan en las operaciones del conjunto. Las sociedades tienen propósitos y objetivos propios, y el bienestar de una sociedad es diferente del de las personas que la forman, y tiene prioridad moral sobre el de éstas. De acuerdo con ese razonamiento, las sociedades no sólo están reificadas, sino reificadas como entidades que poseen propiedades morales y actividad mental. Parte del problema que plantea el debate individualismo-holismo es semántico más que filosófico o científico. Algunos autores que adoptan el holismo metodológico no sólo utilizan lenguaje, sino argumentos en que se considera que entidades colectivas tienen poderes de actuación autónoma.
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