El
champagne es un vino con burbujas, un vino inquieto que tiene
muchísimo años. Nació en Francia, allá por la mitad del 1600 en la
Abadía de Hautevilliers, gracias a la dedicación de un monje ciego, el
Dom Perignon, que estaba abocado a la bodega del convento y a elaborar
sus vinos.
Este
hombre observó que los vinos blancos que embotellaba frescos generaban
pequeñas burbujas. Que se diluían luego porque los tapones eran muy
poco herméticos.
Dom
Perignon era persistente. Y probó con el tapón. Utilizó el corcho. Y
logró que las burbujas perduraran y además se dio cuenta que eran
producto de una segunda fermentación. Cuando probó ese vino con
burbujas llamó a los otros monjes para decirles Hermanos!! Estoy
bebiendo estrellas!!
El
champagne El champagne recibe dos fermentaciones. Una, la que sucede
cuando la uva es transformada en vino. La segunda marca la diferencia.
Hay tres métodos para elaborar champagne, Champenoise, Transfer y
Charmat o Chaussepied. Champenoise: Es el método donde la fermentación
ocurre en la ¨misma botella que llega al consumidor¨ .
El vino,
embotellado y acostado en forma oblicua, forma pequeñísimas burbujas.
Para que ello suceda, al vino base, Chardonnay varietal o coupagge con
Pinot Noir y muchas veces con un toque de Pinot Meunier ambos
vinificados en blanco, se le agrega azúcares naturales y levaduras que
ayudan a lograr esta segunda fermentación que dura varios meses Durante
este proceso la presión alcanza unas seis atmósferas y muchas veces
produce el estallido de algunas botellas.
La forma
de estiba, con el pico levemente hacia abajo, contribuye a que se
concentren en él las impurezas que luego se expelerán de la botella.
Aquí en los pupitres especiales llamados de " remouage" o
removido, las botellas son movidas desde la base, dándoseles un octavo
de vuelta por un lapso que va desde seis semanas a tres o cuatro meses.
Cuando acaba la segunda fermentación llega el turno del "
dègorgement" o degüelle.
Para
realizar esa operación se congela el cuello - hay que recordar que
allí se han depositado las impurezas del vino- , y luego se hace saltar
con la fuerza de las mismas burbujas ese tapón helado, ese corcho de
hielo que al salir se lleva también un poco de vino espumoso.
Entonces
se rellena nuevamente el lugar que quedó libre con más champagne o
champaña y se vuelve a tapar definitivamente. En el caso de los
champagnes nature o brut, se rellena con vino seco, en el caso de los
demisec, con licor de expedición o licor de tiraje ( dosage), que lleva
además de champagne, azúcares naturales ( cande) y hasta cognac. Los
espumosos más secos tienen una proporción de 1,5 % de azúcar mientras
que los dulces alcanzan y aun superan 8%.
La etapa
del degüelle hace años, se hacía cortando de un tajo el cuello de la
botella, con una mayor pérdida del vino y el ineludible paso del
champán a otro envase.
Transfer:
En este caso se fermenta en botella, pero no en la misma que llega al
consumidor. El vino fermentado por segunda vez pasa a un tanque, se
filtra y se agrega el dosage y se vuelve a embotellar. no es muy
corriente que se utilice ese método.
Charmat
o Chaussepied: el champán fermenta en grandes tanques de acero
inoxidable y luego se embotella. Es el método más económico, lo que
no quiere decir que es peor, solo diferente. Diferencias: A simple vista
se ven las diferencias. Cuando se sirve en la copa el espumoso elaborado
por el primer método, se puede observar que las burbujas son más
pequeñas que en las otras formas de elaboración. Un espumoso por
Champenoise tiene burbujitas muy pequeñas y parejas, que suben en el
centro de la copa como un ¨surtidor¨.
Variedades
Las variedades de uva más utilizadas en el champagne, champaña, cava o
espumoso son la Chardonnay y las Pinot Meunier y Pinot Noir, vinificadas
en blanco. Ahora ha salido a la venta un espumoso riojano de uva
Torrontés , diferente, frutal y muy agradable. En los grandes
espumosos, los mejores, se usan vinos base de cosechas excelentes y
mezcla de añadas y en otros casos uvas cosechadas en diferentes
viñedos, para otorgarle personalidad y sabor.
Para
guardar En la bodega familiar, generalmente no se guardan para añejar
las botellas de champán o champagne. Solamente aquellos que posean
cavas construídas con el cuidado de temperaturas y humedad controlados,
luces y ruidos, podrán guardar los champagnes franceses elaborados a
partir de vinos de guarda, mucho tiempo. Los espumosos, los champanes,
las cavas que fueron elaborados con vinos seleccionados pero no de alta
gama, deben tomarse simplemente cuando se tiene deseos de hacerlo. Sin
preocuparse por el añejamiento, ya que no se gana nada.
Para
servir El champán debe servirse frío, pero no helado. Las botellas
deben enfriarse en frapperas ( baldes con agua, hielo y sal
gruesa).
Nunca en
el freezer. Jamás debe beberse un buen espumoso en vaso alto y con
hielo. Eso, es otra cosa. Se transforma en un trago y no requiere un
producto seleccionado. Generalmente se utiliza champanes de precio
medio.
Las copas
serán altas y con la boca un poco más cerrada que la circunferencia
media. Ideales las de degustación. Hay diseños espectaculares, largas
y abiertas como flores, pero aunque son hermosas suelen esparcir
demasiado las burbujas. El champán puede acompañar toda una comida,
pero es ideal para el aperitivo. También un champán rosado o un
demisec es buena bebida para los postres.
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