Elaboración
del Vino
En la elaboración del vino, hay que tener en cuenta la variedad
y genética de la uva, el suelo y el clima. De aquí que con un parral
o viñedo de la misma genética de acuerdo a la climatología
y estado del suelo en un año determinado se pueden obtener
vinos muy diferentes en calidad.
Esto se llama añado y se dice que un
vino bueno está bien añado y uno malo está mal añado.
La composición del suelo, sus napas subterráneas, la climatología, el sol,
las lluvias, las tormentas de granizo, la humedad ambiente y los vientos, son
algunos de los factores que intervienen en el añado.
Desde el punto de vista de la uva, la variedad y su linaje.
La vendimia es el proceso de recolección de racimos de uvas desde la
viña o parral. En el hemisferio boreal se realiza desde principios de septiembre hasta mediados de octubre,
en cambio en el austral es desde marzo a abril.
La recolección se hace manual, y se lleva a cabo cuando el índice de grados
Baumé (indicador de alcohol) es el adecuado.
Los racimos son colocados
en cajas habitualmente metalicas llamadas gamelas al hombro de quien las
recoge, no debiendo pesar más de 15 Kg, tanto por el peso sobre la persona
como por el deterioro por aplastamiento si se carga en demasía. Se trata de
conservar los racimos con sus granos intactos.
Un factor importante es que el grano de uva se dañe lo menos posible al
llegar al lagar ya que de lo contrario fermentaría antes de
tiempo.
Al llegar a destino recién se procede a llevar los granos
intactos y no fermentados a la estrujadora, donde el grano
es presionado sin afectar los escobajos (soporte leñoso del grano) y
semillas.
El producto que se obtiene se denomina mosto. Luego es prensado
de modo anaeróbico (sin la presencia de oxígeno, evitando el
contacto con el aire) para evitar la fermentación la cual necesita de
oxigeno.
La pasta o mosto con hollejos se traslada a las jaulas,
permitiendo que el zumo escurra por gravedad. El primer
mosto obtenido es el de mayor calidad y se denominan mosto flor.
Para evitar una fermentación temprana en esta etapa, se adiciona anhidrido
sulfuroso, ya que el contacto con el oxigeno del aire es inevitable
en ese momento.
En la jauta se procede a presionar la pasta, así se obtienen
otras variedades de mosto inferiores, son los mostos primeros, segundos y
terceros o mostos
de prensa, producto de los sucesivos prensados, va perdiendo calidad a
diferencia del primero o mosto flor.
Aquí
encontramos otro de los factores que hacen a un buen o mal vino, ya en
el proceso de vinificación, que es la obtención del concentrado o
mosto.
Finalmente queda en la prensa el orujo el que tiene utilidad
como abono, alcoholes y aguardiente de orujo o marc.
Al mosto se le dejan decantar sus solutos por unas horas. Seguidamente
se produce la fermentación, producto del desdoblamiento de los azúcares
del mosto en alcohol y gas
carbónico
en éste proceso intervienen levaduras que habitualmente se encuentran
en las plantaciones.
Como las levaduras son seres vivos, hay que controlar la
temperatura del mosto para evitar la muerte de las mismas como también
la cantidad de azúcar que es su alimento.
Las levaduras no sólo
dividen los azúcares sino que como entes vivos se reproducen generando
mas levaduras. Sin embargo la falta de alimento en un momento dado
(azúcares) producto de la fermentación limita el crecimiento de las
mismas. El azúcar del mosto se controla mediante un densímetro.
Se llega al final de la fermentación cuando el contenido de
azúcar en el mosto no es mayor a 4 ó 5 gramos por litro. Con ese tenor el
vino será un vino seco. Si se desea un vino menos seco o francamente dulce se
detendrá la fermentación antes con anhídrido sulfuroso, enfriamiento o
sobrecalentamiento.
La fermentación en virgen, es aquella que no tiene hollejos en el mosto
y permite obtener mostos blancos y produce vinos suaves con escasos
taninos (los taninos se encuentran el los hollejos). De hecho el
contacto con el orujo con alto componente de hollejos, semillas y
escobajos le proporciona al vino más cuerpo, individualidad y
persistencia.
Finalizada la
fermentación se filtra (trasiega) el vino (ya no es mosto) varias
veces y se lo selecciona para varietal o para genéricos (cortes). En el caso
de los vinos blancos se clarifican mediante sustancias que arrastran
partículas en suspensión.
El vino blanco se hace con uvas blancas, el vino rosado se hace
con uvas
tintas o mezcla de blancas y tintas y el tinto con uvas tintas.
Para la obtención de un vino rosado, además de seleccionar uvas tintas o
mezcla de ambas, se somete el mosto a una breve maceración en frío que evita
la fermentación. Así, con el contacto con los hollejos obtiene el color que
lo caracteriza producto de las indocianinas, que son los pigmentos del hollejo
de uvas tintas. El resto del proceso es igual al ya descripto.
Si se produjera fermentación en lugar de maceración (ésta última no
fermenta porque se hace a temperaturas más bajas que las que la actividad de
las levaduras lo permite) la toma de color se caracteriza no por mezcla de indocianinas
solamente sino por la fermentación
de los hollejos junto con el mosto, al producto que se obtiene aí se le llama clarete.
En cambio para obtener un vino tinto, se debe utilizar uvas tintas que
permitan disponer de un alto índice de indocianinas que lo colorean, además
también se obtendrá un alto índice de taninos en el vino, producto de la
exposición del hollejos y semillas. En el mosto se realiza el proceso de
despalillado, que disminuye el contenido de taninos propios de la parte
leñosa y que le otorgan sabor amargo.
Para el caso de los tintos otra diferencia es que tienen dos fermentaciones,
una alcohólica con gran
actividad por parte de las levaduras, donde las indocianinas del hollejo se
disuelven en el mosto que se está vinificando. El gas carbónico
resultante empuja a flotación los hollejos, formando una capa que se remoja
para lavar más el pigmento. También el removido favorece la
extracción del colorante y sus sabores.
Finalmente se filtra y se lleva a otro depósito donde se lleva a cabo la
segunda fermentación denominada maloláctica, que suaviza al
vino y le permite madurar sus sabores. Este proceso transforma los ácidos fuertes como
el málico, en
otro más suave y untuoso, el láctico.
Los restos obtenidos de la primera fermentación, son prensados obteniéndose el
vino de prensa, rico en color y taninos. Una vez terminadas las dos
fermentaciones, el vino es filtrado (trasegado), clarificado y estabilizado,
permitiendo de ese modo la necesaria limpidez.
De acuerdo a su varietal, proceso de vinificación son clasificados
y embotellados ( jóvenes ), o madurados en toneles de
madera (roble francés) para completar los procesos de crianza
deseados. La crianza está dada por la acción de levaduras residuales
que no actúan en forma abrupta como la primera fermentación sino en
forma lenta. Contra lo que parece y se tiene por sentado, son los vinos
jóvenes los que más atributos de sabor tienen, habiendo últimamente
desplazado a los de crianza.
Vino de crianza
es el que tiene al menos tres años y ha permanecido un año como mínimo
envejeciendo en tonel de roble, habitualmente francés.
Reserva
es el vino muy seleccionado en su mosto y vinificación,
envejecido entre tonel de roble y botella un mínimo de tres años, exigiéndose
al menos un año en tonel.
Por
otra parte la mejoría en los procesos de vinificación tuvieron un
efecto bisagra en la historia del vino, ya que se puede detener una
fermentación como ya vimos que es necesario no mediante el agregado de
productos químicos sino por el enfriamiento del mosto en tanques de
acero inoxidable. Un vino joven no debe consumirse más allá de los
tres años de su cosecha. Se llama vino nuevo al más precoz de los
vinos jóvenes, son el producto de la primer cosecha y tiene como
característica principal ser el producto de excelentes varietales y del
mosto flor más
cotizado.
La graduación alcohólica habitual de los vinos varía entre
11,5 y 13,5 grados, según la región, clima y levadura actuante. Los
vinos de regiones más norteñas son más alcohólicos por mayor
insolación y los Institutos de vitivinicultura les reconocen y
autorizan esa graduación mayor que otros de procedencia más al sur.
Sin embargo, los llamados vinos generosos se gradúan entre 15 y 23
grados y suelen ser producto de vinos suaves con el agregado de
alcohol.