Una
elevación importante y pintoresca divide a una de las más pujantes
ciudades del sur argentino, Comodoro Rivadavia, la cual se eleva a 61
metros de altura sobre el nivel del mar.
El
conocido Cerro Chenque es motivo de preocupación por sus
deslizamientos, sobre todo en la zona denominada
"Infiernillo".
Varios
investigadores le han dado distinta significación al Toponimio Chenque
como:
-
"Cementerio
o sepultura indígena".
-
"Casa
de piedra o cueva en roca dura en las cuales enterraban a los
muertos".
-
"Montículos
funerarios formados con piedras".
-
"Cuevas
en las que los indígenas enterraban sus tesoros ya para
esconderlos, ya para evitar su deposición".
-
"Se
encontraban a veces con restos humanos...".
Se estima
que el vocablo "Chenque" no es de procedencia mapuche, sino
que pertenece al extinguido idioma de los "Pehuenches
primitivos": tribus que vivían en el área del Pehuén (pino
cordillerano conocido por el nombre de ARAUCARIA cuyo fruto, el piñón,
es comestible y su gusto parecido al de la castaña.
El cerro
esta formado por una sucesión de capas de areniscas, conglomerado,
fosilífero con moluscos marinos, yeso, cal y formaciones ferruginosas
dando un colorido singular que varía entre grises verdosos, azulados y
amarillentos.
La
presencia de sedimentos marinos y continentales se debe a que, durante
el período rece-ario la zona fue sometida a un descenso por debajo de
los niveles normales.
Su cumbre
alcanza una altura de 212 metros sobre el nivel del mar y se prolonga en
forma irregular y descendente por varios Kilómetros hacia el oeste.
Cerro
Chenque
Cual
celoso cancerbero enclavado frente al mar como velando tus muertos
Chenque pareces estar.
Tu mole de
ocres cromada, protege en abrazo el, la inquieta ciudad a tus pies, por
el hombre levantada.
En las
laderas cortadas, por loe distintos caminos, bajan en tierra sumidos,
los caños llenos de savia.
Savia
negra que ha brotado de tus benditas entrañas, todas virtudes que empaña,
tu destino malhadado. Ese sino que es tormento, que nos molesta y aterra
como llenamos de tierra el día que sopla el viento.
O cuando
en tiempo lluvioso, por nuestra propia pigricia, soportar esa
estulticia, de barro chirle y gredoso.
Mas el
hombre, reconociendo que es suya toda la culpa, como pidiendo disculpa,
aún te sigue promoviendo.
Y con la
visión preclara, clamando por el perdón, te hace sostén del pendón
que Belgrano nos legara.
Enrique
Ambroe
Bibliografía:
Diccionario
Enciclopédico Ilustrado del Estudiante
Editorial: Oriente Sociedad Anónima
Centro Literario: Alfa
Parte de
una canción (Comodoro Puede) de Oscar Payaguala, nos relata
hasta que punto este cerro influye sobre la población de Comodoro
Rivadavia.
Un nido de
greda es el Cerro Chenque
debajo del cielo y a orillas del mar,
donde los antiguos con el viento a cuesta
dejaron sus huellas en la inmensidad
Fotografías:
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