El uso de inhibidores de la recaptación de la serotonina durante el primer
trimestre de gestación, fue estudiado entre un grupo de 9849 niños con
malformaciones y otro grupo de 5860 de ellos sin tuvieron defectos (Slone
Epidemiology Center Birth Defects Study).
Los resultados de dicho estudio, no arrojaron incremento significativo del
riesgo de exposición a los inhibidores de recaptación de serotonina durante el
primer trimestre de gestación. Se buscaron craniosinostosis, onfalocele y
defectos cardíacos entre otros.
Síntomas de depresión clínica afectan entre el 8 al 20% de las mujeres durante
el embarazo, muchas de ellas toman antidepresivos.
Durante los años 80, una nueva clase de drogas antidepresivas, los inhibidores
de la recaptación de serotonina aparecieron y ràpidamente se diseminaron y
desplazaron a los antidepresivos triciclicos, entre otras cosas porque tenian
menos efectos colaterales y menor toxicidad en sobredosis.
Sin embargo no se habian hechos estudios concluyentes sobre los efectos en el
feto particularmente durante el periodo embrionario, o sea los primeros tres
meses de gestación.
Los efectos neonatales, conocidos como sindrome de abstinencia de los
inhibidores de la recaptación de serotonina han sido bien establecidos, pero
la relación entre la exposición de los mismos en el primer trimestre
permanecían en controversia.
Muchos estudios demostraron que los inhibidores de la recaptación de
serotonina (SSRI por sus siglas en inglés) no son teratogénicos mayores, es
decir que no son productores mayores de malformaciones importantes en el feto,
como si ocurrió con la talidomida y la isotretinoina.
Sin embargo, elevados riesgos de onfalocele, craniosinostosis y defectos
cardiacos congénitos fueron reportados en asociación con el uso de los SSRI.
Un estudio específicamente identificaba al producto paroxetina con un
incremento del onfalocele y defectos cardiacos congenitos. Aun asi, ninguno de
los tres estudios era concluyente.
El Birth Defects Study comenzó en 1976, apuntando a hipótesis existentes y uso
de asociaciones medicamentosas que pudieran producir defectos congénitos.
Cada mujer del estudio fue interrogada si consumía las drogas Prozac (fluoxetine),
Zoloft (sertraline), Paxil (paroxetine), Effexor (venlafaxine), Elavil (amitriptyline),
Celexa (citalopram), Luvox (fluvoxamine), Lexapro (escitalopram), and
Wellbutrin (bupropion).
Se excluyeron mujeres con trastornos hereditarios, defectos cromosómicos,
sindrome de alcohol fetal, trastornos metabólicos como fenilcetonuria y
deficiencia de la dehidrogenasa gulosa 6 fosfato.
Se buscó en los nacimientos de dichas mujeres, craniosinostosis, onfalocele,
defectos cardíacos tales como dextrocardia, tetralogía de Fallot,
comunicaciones interventriculares, conotruncal, almohadilla endocardica,
hipertension pulmonar congenita, estenosis de la arteria pulmonar, enfermedad
de Ebstein.
Se consideró primer trimestre de embarazo incluido el uso de SSRI desde 28
días antes del último periodo menstrual.
El Odds ratios y 95% de intervalo de confidencia fueron calculados
separadamente para cada exposición por regresion logistica multiple. Se
exploraron factores asociados a la exposicion al SSRI y otros defectos
incluyendo edad maternal, raza materna, grupo etnico, educacion materna, año
del último periodo menstrual, paridad, centro de estudio, habito tabaquico
durante el primer trimestre, consumo de alcohol durante el primer trimestre,
historia de defectos de nacimiento en parientes de primer grado, indice de
masa corporal de la embarazada, epilepsia, diabetes mellitus, hipertensión,
infertilidad, uso de ácido folico durante el primer trimestre.
Luego del estudio se identificaron las siguientes malformaciones:
-
127 casos de onfalocele
-
115 cases de craniosinostosis
-
3724 casos de defectos cardiacos congenitos de entre ellos:
-
Otras malformaciones descartadas a los fines del estudio por presentar fiebre
durante el trimestre: atresia esofágica, ausencia renal, pie equino, riñon
accesorio, rotación intestinal anormal, quiste renal, atresias intestino
delgado.
La conclusión es que no hay significativo incremento en el riesgo de
malformaciones con el consumo de SSRI.
Fuente
http://content.nejm.org/cgi/content/full/356/26/2675