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Trastornos del Sistema Nervioso Periférico |
El sistema nervioso periférico está constituido por los nervios craneales y
espinales, desde su punto de salida del SNC hasta su terminación en las
estructuras periféricas.
Se incluyen el nervio olfatorio y el óptico, aunque en realidad son vías del
SNC más que verdaderos nervios.
Los pares craneales (excepto el olfatorio, el óptico y parte del espinal
accesorio) salen de SNC a nivel del tronco del encéfalo. Sus núcleos motores
se encuentran profundos en el TE y los núcleos sensitivos en los ganglios
inmediatamente externos al mismo (v. cap. 178).
Cada uno de los nervios espinales (31 pares) emerge de un segmento de la
médula espinal en forma de una raíz motora anterior (ventral) y una raíz
sensitiva posterior (dorsal). Las fibras motoras eferentes se originan en las
células del asta anterior de la sustancia gris medular; los cuerpos celulares
de las fibras sensitivas aferentes se encuentran en los ganglios de las raíces
dorsales. Las raíces anteriores y posteriores se unen para formar el nervio
espinal, que sale de la columna a través del agujero intervertebral. Como la
médula espinal es más corta que la columna vertebral, los agujeros
intervertebrales se encuentran progresivamente más lejos de su correspondiente
segmento medular, por lo que en la zona lumbo-sacra las raíces nerviosas de
los segmentos más bajos de la médula descienden en la columna en un haz casi
vertical, formando la cola de caballo. Los nervios espinales cervicales,
braquiales y lumbo-sacros se anastomosan a nivel periférico formando los
plexos, y posteriormente las ramas de los troncos nerviosos terminan hasta a 1
m de las estructuras periféricas. Los nervios intercostales mantienen una
distribución segmentaria.
El término nervio periférico se utiliza habitualmente para denominar a la
porción de un nervio espinal distal a la raíz y al plexo. Los nervios
periféricos son haces de fibras nerviosas de diámetro variable entre 0,3 y 22
mm. Las fibras más gruesas conducen los impulsos motores, propioceptivos y
táctiles; las fibras finas transmiten los impulsos dolorosos, térmicos y
autónomos.
Las células de Schwann forman un fino cilindro de citoplasma alrededor de cada
fibra y además envuelven las fibras gruesas en una membrana aislante formada
por varias capas (vaina de mielina), que aumenta la conducción de los
impulsos. Las fibras gruesas son conductoras rápidas y las finas son
conductoras lentas. Las células de Schwann están cubiertas por una membrana
basal y fibras de colágeno.
La disfunción de los nervios periféricos puede ser secundaria a lesión de las
fibras nerviosas, de los cuerpos celulares o de las vainas de mielina. Cuando
la isquemia o un traumatismo detienen el flujo axoplásmico a lo largo de la
fibra nerviosa, el extremo distal del nervio degenera (degeneración walleriana).
Si una alteración metabólica neuronal altera los nutrientes del axoplasma, en
primer lugar se afecta la parte distal del nervio y la degeneración axonal
avanza proximalmente, produciendo un patrón de síntomas distal a proximal,
característico de las neuropatías metabólicas. La lesión directa o indirecta
de la vaina de mielina por afectación de las células de Schwann o del cuerpo
neuronal da lugar a una desmielinización, con el consecuente enlentecimiento
de la velocidad de conducción. Cada célula de Schwann mantiene la vaina de
mielina a lo largo de un segmento de la fibra nerviosa, por lo que la lesión
selectiva de células de Schwann produce una desmielinización segmentaria.
Tras una lesión por aplastamiento, las fibras vuelven a crecer en el interior
del cilindro de células de Schwann a una velocidad aproximada de 1mm/d. La
regeneración puede seguir una dirección errónea, causando una inervación
aberrante (p. ej., de fibras en un músculo equivocado, de un receptor táctil
en un lugar no adecuado, de un receptor de temperatura en lugar de un receptor
del tacto). La vaina de mielina puede regenerarse rápidamente, en especial
tras una desmielinización segmentaria, con recuperación completa de la función
a menos que exista también destrucción axonal.
Una unidad motora está constituida por una neurona del asta anterior, su axón
eferente y todas las fibras musculares inervadas por dicho axón. Los
trastornos de la unidad motora se clasifican en función del segmento
principalmente afectado (v.tabla 183-1). Los trastornos de la neurona motora
son debidos a la pérdida de la inervación eferente procedente de las células
del asta anterior. En algunas enfermedades también están afectadas las
neuronas motoras superiores, entre la corteza motora y el tronco del encéfalo
(haces corticobulbares) o entre la corteza y la médula espinal (haces
corticospinales); en otros casos (parálisis bulbar) se afectan selectivamente
los núcleos motores de los pares craneales (núcleos bulbares) en el tronco.
La unión neuromuscular está alterada en la miastenia grave y en los síndromes
miasténicos. La afectación de las fibras musculares se produce en las
miopatías (v. cap. 184). Otros trastornos que pueden producir miopatía o
debilidad muscular (p. ej., polimiositis, dermatomiositis, triquinosis,
enfermedades tiroideas y suprarrenales, hipercalcemia, hipofosfatemia) se
tratan en los capítulos correspondientes del manual.
http://manualmerck.tripod.com/MMCap183.htm