Consecuencias
ambientales de la Energía:
Lluvia
ácida:
Cuando
los combustibles fósiles son quemados, el azufre, el nitrógeno y el
carbono desprendidos se combinan con el oxígeno para formar óxidos.
Cuando estos óxidos son liberados en el aire, reaccionan químicamente
con el vapor de agua de la atmósfera, formando ácido sulfúrico, ácido
nítrico y ácido carbónico, respectivamente. Esos vapores de agua que
contienen ácidos —conocidos comúnmente como lluvia ácida— entran
en el ciclo del agua y, por tanto, pueden perjudicar la calidad biológica
de bosques, suelos, lagos y arroyos.
Algunos
países cuentan con leyes medio - ambientales que exigen el uso de
equipos que reduzcan la contaminación.
Cenizas:
La
combustión de combustibles fósiles produce unas partículas sólidas
no quemadas llamadas cenizas. Las plantas que queman carbón emiten
grandes cantidades de cenizas a la atmósfera. Sin embargo, las
regulaciones actuales existentes en muchos países exigen que las
emisiones que contengan cenizas sean limpiadas o que las partículas
sean controladas de otra manera para reducir esa fuente de contaminación
atmosférica. Aunque el petróleo y el gas natural generan menos cenizas
que el carbón, la contaminación del aire producida por las cenizas del
combustible de los automóviles pueden ser un problema en ciudades en
las que se concentra un gran número de vehículos de gasolina y diesel.
Calentamiento
global:
El
dióxido de carbono es el principal subproducto de la combustión de los
combustibles fósiles. Es lo que los científicos llaman un gas
invernadero. Los gases invernadero absorben el calor del Sol reflejado
en la superficie de la Tierra y lo retienen, manteniendo la Tierra
caliente y habitable para los organismos vivos. No obstante, el rápido
desarrollo industrial de los siglos XIX y XX ha provocado un incremento
de las emisiones procedentes de la combustión de combustibles fósiles,
elevando el porcentaje de dióxido de carbono en la atmósfera en un
28%. Este dramático incremento ha llevado a algunos científicos a
predecir un escenario de calentamiento global que puede causar numerosos
problemas medioambientales, como la destrucción de los modelos climáticos
y la fusión del casquete polar.
Aunque
es extremadamente difícil atribuir los cambios globales de temperatura
a la combustión de los combustibles fósiles, algunos países están
trabajando de manera conjunta para reducir las emisiones de dióxido de
carbono procedentes de estos combustibles. Una de las propuestas
consiste en establecer un sistema para que las compañías que emitan dióxido
de carbono por encima del nivel establecido tengan que pagar por ello.
Ese
pago podría producirse de diversas formas, incluyendo:
(1)
pagar una cantidad a una compañía cuyas emisiones de dióxido de
carbono sean inferiores al nivel establecido;
(2)
comprar y preservar bosques, que absorben dióxido de carbono;
(3)
pagar para mejorar una planta de emisión de dióxido de carbono en un
país menos desarrollado, para que sus emisiones desciendan.
Recuperación
y transporte del petróleo:
Se
producen problemas medioambientales al perforar pozos y extraer fluidos
porque el petróleo bombeado desde las profundas rocas almacén suele ir
acompañado de grandes volúmenes de agua salada. Esa salmuera contiene
numerosas impurezas, por lo que debe ser llevada de nuevo a las rocas
almacén o destruida en la superficie.
El
petróleo es transportado a la refinería —situada a menudo a grandes
distancias— en camiones o en petroleros, y en ocasiones se producen
vertidos accidentales. Estos vertidos, especialmente los de gran
volumen, pueden resultar muy perjudiciales para la vida salvaje y el hábitat.
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