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La conexión entre la Guerra del Golfo y el ajuste sin horizonte en la Argentina (escrito en el año 2000)
La guerra del Golfo (1990), trajo un cambio en Iraq, debido a que la ONU le impuso un embargo a sus exportaciones de petróleo, limitando así sus exportaciones. Esa situación alteró la economía del país por lo que Iraq intentará que la OPEP, le autorice un aumento de su cuota de 3,5 millones de barriles de crudo diarios. El Ministro de Petróleo de Iraq, Amer Mohamed Rachid, confirmó que la producción de crudo en 1999 alcanzó los 3 millones de barriles diarios. Pero las sanciones de la ONU no le permiten exportar más de 1.900.000.
Esta situación favoreció el aumento del crudo el cual llegó y superó los 30 dólares el barril, situación ésta que incrementó los combustibles en todo el mundo, incluso en Estados Unidos, donde la inflación creció y Greenspan (Reserva Federal de los Estados Unidos) se vió obligado a incrementar las tasas, perjudicando a la Argentina y a todos los que tienen deudas en dólares.
Los miembros de la OPEP, con Iran y Arabia Saudita a la cabeza llegaron a la conclusión de que existe la necesidad de aumentar la producción a fines de que baje el precio del crudo, con la finalidad de no alterar el desarrollo mundial. Este desequilibrio perjudica al resto del mundo que no tiene abastecimiento de petróleo propio y además están endeudados en dólares, pero también a los productores ya que se producen incrementos de los precios de los productos que ellos no producen.
No obstante, todavía y hasta tanto haya cambios el barril rondará entre 28 y 31 dólares.
La economía de Argentina, presa de un corsé, no encuentra horizonte para llevar a cabo un ajuste. Por un lado, no puede emitir moneda, se lo impide la convertibilidad. Por otro no puede endeudarse más que lo pactado con el Fondo Monetario Internacional, debe reducir su déficit progresivamente a cero en los próximos tres años.
Pero ello implica alterar fuertemente la vida de los argentinos. Y la Argentina no es un país como hace 12 años, hay mucho desempleo, la violencia ha crecido a niveles intolerables, las PYMEs (pequeñas y medianas Empresas) atraviesan por una crisis de oportunidades derivadas del corset de la convertibilidad que estableció una paridad uno a uno fija. Endeudadas en dólares, no desean que se devalúe, pero si el peso argentino sigue sobrevaluado respecto del dólar su producción no será competitiva en el mercado internacional. Esta esquizofrenia cambiaria ha enfermado progresivamente a las PYMEs y a toda la sociedad Argentina, tal vez sin que se hayan dado cuenta.
Finalmente, la exportación agrícola de la Argentina está sentenciada por los subsidios aplicados por sus competidores. En éste contexto, y bajo la amenaza de una explosión social en más de la mitad de las provincias, parece poco probable que el gobierno de De la Rúa pueda hacer algo, a menos que mágicamente el país se organice y mejore su productividad y además, los argentinos resignen aún más su estilo de vida, no a nivel de los pobres, que ya no tienen nada que perder, sino a nivel de su reducida y abatida clase media.
Para la Argentina ser productor de Petróleo no cuenta, porque no es exportador, excepto por el gas. Sólo una tenue luz se enciende, al haber logrado la meta de producir carne sin aftosa ni vacunas. Esto le ha significado la apertura de mercados como China, Europa y Cuba, entre otros. Lamentablemente, la producción de carne es una industria de recuperación lenta ya que depende de la existencia de vientres.
Cuando estalló la guerra del Golfo, los Argentinos la vieron por televisión, hoy sufren las consecuencias de la misma en carne y hueso. Claro está que las complicaciones petroleras no son lacausa de los problemas de la Argentina, pero en las actuales circunstancias han sido la gota que derramó el vaso.