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El incidente en Georgias

 

 


15/04/2011

La provocación británica en marzo del 82, precipitó el conflicto bélico

 

Análisis del incidente Georgias y los movimientos de la Marina imperial

 

Pimera Parte. El incidente Georgias

 

Introducción
Analizaremos el problema desde la perspectiva británica, el cual se transformará en el detonante del conflicto bélico.
Para recordar los acontecimientos del lado argentino y los hechos respecto a la Georgias, puede consultar Ver parte II: El incidente en las Islas Georgias del Sur.
Allí mencionamos la importancia de controlar el factor tiempo, y la necesidad de Argentina de evitar un conflicto bélico que anulara todo intento de negociación diplomática.
Tiempo, era el que necesitaba Argentina para evaluar una hipótesis militar tras el fracaso de las negociaciones de Nueva York en 1981. Tiempo para desarrollar una campaña diplomática. Tiempo para completar el equipamiento militar e instrucción de las tropas. Tiempo cuyo control, no estaba ya, en manos de la República Argentina.

Mientras que a la Argentina le convenía estirar los tiempos, a Gran Bretaña, para sus intereses sobre el Atlántico Sur, le convenía acortarlos. Es por ello que mientras el gobierno argentino intentó minimizar el incidente Georgias, Gran Bretaña hizo lo contrario, pese a que había similares hechos en islas del Atlántico Sur que habían sido resueltos previamente. Esta vez, se necesitaba una excusa, y así sucedió en 1982. Los ingleses ya tenían una planificación militar y se habían preparado con los medios necesarios para enfrentar una guerra en Malvinas (probado en la parte III).
Los ingleses, necesitaban adelantar los tiempos.

Ya estaban preparados, contaban con elementos de guerra necesarios y que serían desmantelados pronto, el clima dificultaría las cosas una vez llegado el invierno. Y además, ya conocían los planes militares que comenzaba a preparar Argentina (Ver parte II).
Es entonces, que era necesario para Inglaterra, provocar cuanto antes, el conflicto armado. La excusa fue las Georgias. Y como respuesta, Argentina recuperó las Islas el 2 de abril, un acto defensivo, amparado en un estado de necesidad/ legítima defensa, ante la agresión y amenazas británicas del uso de la fuerza en las Georgias del Sur.

La oportunidad del conflicto bélico del Atlántico Sur fue buscada y fijada por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, llevando el conflicto a una situación tal, que no dejaría otra opción a la Argentina que optar por la alternativa militar.

Comparación con Thule del Sur (1976)

Los hechos ocurridos en Thule del Sur, una de las islas de las Sandwich en 1976 guardan gran relación con los hechos de marzo de 1982 en las Georgias.
Tal es así que hasta el propio informe oficial británico Lord Franks en su punto 52 menciona:

* "El 20 de diciembre de 1976, un helicóptero del HMS Endurance descubrió la existencia de un grupo militar argentino en Thule del Sur.
Material de inteligencia indicaba que la presencia se había establecido probablemente el mes anterior con la aprobación del Comandante en Jefe de la Armada.
El 5 de enero de 1977 el encargado de Negocios argentino en Londres fue llamado a la Oficina de Asuntos Exteriores y del Commonwealth y el jefe del Departamento de América Latina le pidió explicaciones sobre la presencia argentina. Al mismo tiempo, el encargado de negocios británico en Buenos Aires recibió instrucciones para obtener una explicación de parte del Ministerio argentino de Relaciones Exteriores."

Es importante destacar las fechas: el grupo fue descubierto el 20 de diciembre, y recién los pedidos de explicaciones llegarían el 5 de enero, 15 días después.
El incidente de los obreros en Georgias, los plazos si quiera se contaban por días, todo era cuestión de horas. Son hechos similares, e incluso más grave podría ser un grupo de militares en Thule del Sur, que de obreros (de varias nacionalidades) que cumplen un contrato comercial, como lo fue en Georgias.

Expresa el informe Franks, punto 53:

* "El 14 de enero de 1977, el canciller argentino envió una comunicación informal al encargado de Negocios británico señalando que el propósito de la operación era establecer una estación científica dentro de la jurisdicción argentina y expresando la esperanza de que nada pudiera empañar las "auspiciosas perspectivas" de futuras negociaciones. Una comunicación informal señalaba asimismo que la permanencia de la estación dependería de las tareas emprendidas, aunque el funcionario que la entregó dio a entender que no sería permanente.
El 19 de enero se envió una protesta formal manifestando que el gobierno británico consideraba el establecimiento de la estación científica, efectuado sin previo aviso a las autoridades británicas como una violación e la soberanía británica; señalando que el gobierno británico tenía derecho a esperar que el gobierno argentino hubiera tomado contacto con ellos antes de emprender tal acción; y expresando la esperanza de que se daría fin al programa científico. El gobierno británico no tomó ninguna medida para hacer pública la presencia argentina en Thule del Sur, la que no se conoció en el Reino Unido hasta mayo de 1978."

Evidentemente, pese a que los hechos eran más graves de los que luego ocurrieron en las islas Georgias, la situación se mantuvo estrictamente dentro de los carriles diplomáticos. Y ello fue así, ya que para 1976, la situación militar británica no era favorable aún (Ver parte III).
Aquí Gran Bretaña en ningún momento amenazó con el uso de la fuerza, e incluso posteriormente Callaghan (Primer Ministro) declaró haber rechazado una sugerencia de enviar una fuerza de infantes de marina para retomar la isla.

Antes de adoptar medidas, se solicitaron explicaciones a la República Argentina, y a la vez, no se produjeron filtraciones a la prensa, con lo cual el incidente no fue magnificado, manteniéndose en absoluta reserva. Es recién en mayo de 1978, por presión del "lobby" parlamentario de la Falkland Island Company (FIC), que el incidente es dado a conocer públicamente en Londres.

En 1976, las necesidades e intenciones británicas, eran distintas que las que tuvo en 1982, y por ello se actuó diplomática y cautelosamente con el fin de evitar cualquier tipo de conflicto.

Otros antecedentes del uso de la fuerza (1976/77)

Analizado en la Parte III la misión de Lord Shackleton al Atlántico Sur, para el año 1977, la tensión entre ambos países continuaba.
Al respecto un libro británico sobre la guerra del 82, relata:

* "En noviembre de 1977, el gobierno británico esperaba otro golpe similar al de la Isla Thule, la interrupción sin motivo del suministro de combustible quizá fuera un síntoma; se habían iniciado también ejercicios navales argentinos.
El Primer Ministro Callaghan con la anuencia del gabinete de defensa, envió un submarino de propulsión nuclear (HMS Dreadnougth) y dos fragatas (HMS Alacrity y HMS Phoebe) desde el Caribe. En otra reunión se fijó las reglas que deberían atenerse los capitanes de los buques comandados por Henry Leach (almirante que luego sería el inspirador de los movimientos de 1982). Disponían una zona de exclusión de 40 kilómetros en torno a las Islas Malvinas."

El Primer Ministro recién hizo público el suceso en marzo de 1982 en el Parlamento británico. Se mantuvo en secreto antes y después de la operación.

Como observamos en las propias fuentes británicas, en estos sucesos, el gobierno inglés evitó siempre una crisis con Argentina, actuando en forma mesurada, prudente, sin desbordes.
No se produjeron ultimátum, filtraciones a la prensa, los movimientos militares permanecieron en secreto, incluso durante años, y cuando se hicieron, guardaron proporcionalidad.

¿Por qué en 1982 no actuaron de igual forma?
Pues a esta altura del trabajo, el lector seguramente tendrá varias respuestas, que le indican que Gran Bretaña quería la guerra. Es clara la intención británica de magnificar el conflicto, para que sirviera como detonante.

La magnificación del incidente Georgias

1. Vía diplomática

Al narrar los hechos en los primeros capítulos hemos visto que desde el punto de vista argentino, los hechos en Georgias le eran ajenos. Ahora, analizaremos los hechos diplomáticos del lado británico.

20 de marzo de 1982

Informe Franks, punto 169:

"El día 20 de marzo el gobernador de las Islas Malvinas informó a la Oficina de Asuntos Exteriores que había recibido una comunicación del Comandante de la Base Grytviken, a la noche del día anterior. Desde la B.A.S. se había observado al Bahía Buen Suceso en el puerto de Leith y en tierra a un grupo bastante numeroso integrado por personal civil y militar. Se habían oído disparos, se había izado la bandera argentina, y se había ignorado una nota de advertencia sobre los desembarcos no autorizados. La B.A.S. informó que los argentinos debían haberse presentado en Grytviken, pero éstos contestaron que estaban autorizados por la Embajada británica en Buenos Aires. El Gobernador impartió instrucciones al Comandante de la Base, de que comunicara a los argentinos nuevamente que debían presentarse en Grytviken y arriar la bandera argentina.

El Gobernador manifestó su punto de vista de que la Marina argentina estaba utilizando al Sr. Davidoff como cobertura para establecer la presencia argentina en las Georgias del Sur. Sugirió que, ya que se trataba de la segunda violación por parte del Sr. Davidoff, se debía dar la orden de partir al grupo, aún cuando se presentara en Grytviken. Tras consultar al capitán Baker, también sugirió que debía enviarse al HMS Endurance a las Georgias del Sur con infantes de marina británicos para imponer la expulsión. La Oficina de Asuntos Exteriores y del Commonwealth aprobó las instrucciones para el Comandante de la Base en Grytviken, pero dijo que sería necesario consultar con los ministros si debía destacarse el HMS Endurance para esa tarea. La Oficina además, impartió instrucciones a la Embajada británica en Buenos Aires para que entregara un mensaje a la Cancillería Argentina diciendo que el incidente se consideraba grave y que si el Bahía Buen Suceso no se retiraba inmediatamente, el gobierno británico tendría que tomar cualquier medida que considerara necesaria. También se notificó al Encargado de Negocios argentino en Londres y se le entregó este mensaje

El Embajador británico en Buenos Aires informó que el Ministerio de Relaciones Exteriores manifestó no haber tenido conocimiento de la visita. Confirmó que la Embajada británica no había concedido ninguna autorización al Sr. Davidoff. Aconsejó mantener mucha reserva, al menos hasta que se tuviera claro si el incidente era o no un desafío deliberado autorizado a alto nivel.

La Oficina de Asuntos Exteriores y los ministros de Defensa dispusieron que el HMS Endurance debía partir para las Georgias del Sur al día siguiente, con algunos infantes de marina adicionales a bordo, a menos que los argentinos obedecieran las instrucciones del gobernador. El Comandante en Jefe de la Flota impartió instrucciones necesarias al HMS Endurance, a fin de evitar las apariencias de que se estaba agravando el incidente."

Este es el comienzo del manejo diplomático británico del incidente que, para decirlo sintéticamente, podríamos expresar que "nació magnificado".

Y es así porque Gran Bretaña elige el camino de la solución violenta desde el principio. La prudencia, la mesurada aplicadas por el Foreign Office en acontecimientos similares (aún más graves), brillan por su ausencia.

El grupo argentino desembarcó el 19 de marzo. A menos de 20 horas de producidos los hechos, es satisfecho al más alto nivel del gobierno británico el pedido de Lord Carrignton de despachar el Endurance que llevará a bordo infantes de marina, lo cual indudablemente, es una curiosa manera de que los hechos no se agraven pues representa, ni más ni menos que el comienzo de la amenaza del uso de la fuerza, que los británicos fueron los primeros en utilizar. Para el Derecho Internacional, la amenaza o el uso de la fuerza a un Estado son considerados una violación al ordenamiento jurídico y la paz internacional. La acción británica del 20 de marzo ya incurría en una violación internacional, que no tenía vuelta atrás y obligaba a la Argentina a tomar las represalias necesarias y adecuadas para proteger sus intereses soberanos.

Ya hemos analizado el viaje de Davidoff a las Georgias en 1981, y la postura idéntica que tomó el gobernador británico Hunt y el llamado de atención que le había hecho con motivo de su actitud. ¿Por qué ahora repite tal actitud y además es apoyado en todas las medidas dispuestas, si realmente Gran Bretaña no tenía intenciones de magnificar lo ocurrido?

Por otra parte, los puntos 167 y 168 del informe Franks afirman que Davidoff no solo informó a la Embajada británica en Buenos Aires de su partida sino que también comunicó el transporte que utilizaría y la fecha de zarpada. El punto 167 además expresa que el embajador británico en Buenos Aires informó el 23 de febrero de 1982 que el Sr. Davidoff había llamado por teléfono a la Embajada esa mañana, con intenciones de volver a las Georgias con un grupo para realizar el salvamento de los equipos. "Estaba ansioso por no crear problemas y solicitó instrucciones acerca de como proceder. El embajador pidió asesoramiento al gobernador, pero no recibió una respuesta concreta antes de que el grupo partiera para las Georgias del Sur."

El punto 168 dice:

* "El 9 de marzo el Sr Davidoff envió a la Embajada británica en Buenos Aires una notificación formal de que 41 trabajadores iban a viajar a las Georgias del Sur el 11 de marzo en el Bahía Buen Suceso, un buque de apoyo de la Marina argentina, e iban a permanecer allí durante un período iniciar de cuatro meses. Se ofreció a transportar provisiones a la B.A.S. y de poner a disposición de ésta los servicios de un médico y una enfermera que viajaban con el grupo. La Embajada británica informó sobre esto al Gobernador y a la Oficina de Asuntos Exteriores, y solicitó al Sr. Davidoff que suministrara información más detallada sobre el buque y los trabajadores. Salvensen (la empresa escocesa con la cual había contratado Davidoff), informó a la Oficina de Asuntos Exteriores y el gobernador el 16 de marzo que el Sr. Davidoff le había notificado de la visita y que la firma le había concedido una extensión del contrato hasta el 31 de marzo de 1984, como éste había solicitado".

El 21 de marzo, el comandante de la base Grytviken informó que la bandera argentina había sido arriada, pero que no había indicios de que los argentinos se estuvieran preparando para partir. El embajador británico en Buenos Aires informó acerca de la respuesta oficial del gobierno argentino que, sin presentar disculpas, expresó que esperaba que no se exagerara la importancia del acontecimiento.

De aquí que, podamos hablar de minimización de los hechos por parte argentina. El gobierno argentino también puntualiza que el buque Bahía Buen Suceso no era buque de guerra, sino de transporte, dedicado a operaciones comerciales y conocido por las autoridades británicas; que el transporte de Davidoff en ese buque se debía a que éste no tenía otro medio para llegar a Georgias con la cantidad de personal, material y equipo necesario para cumplir su contrato; que el buque saldría de georgias una vez finalizado el desembarco de material; que durante los trabajos de desembarco no había desembarcado personal militar pues no lo había a bordo, ni se llevaron armas de guerra; que el viaje de Davidoff y del Bahía Buen Suceso eran bien conocidos por el gobierno británico pues se le había informado previamente; y finalmente, que algunas observaciones del personal británico en Georgias (desembarco de armas y militares) no eran exactas, por lo cual podría presumirse que otros de los hechos alegados no se ajustaban a la realidad y contribuían innecesariamente a aumentar el tono del incidente.

El punto 170 del informe Franks, expresa la consulta de la Oficina de Asuntos Exteriores británico al gobernador de las Islas, que le solicitó confirmar si el grupo de argentinos estaba constituido por civiles. "El comandante de la base en Georgias informó que algunos argentinos estaban vestidos con lo que le pareció a él ropa al estilo militar, y también que se habían comportado como militares, pero que no llevaban armas de fuego."

Esta enorme contradicción con las primeras afirmaciones acerca de los hechos, nos exime de mayores comentarios. Simultáneamente en Malvinas, se había violado el acceso a la oficina del representante argentino en el lugar y se había colocado una bandera británica sobre la argentina con inscripciones injuriosas, hecho que fue denunciado por el representante argentino ente las autoridades británicos y se aguardaban explicaciones al respecto.

El 22 de marzo por la mañana, el encargado de Negocios argentino en Londres se entrevistó con el director del Departamento América del Sur del Foreign Office, el Sr. Robin Fearn. En esta reunión, Fearn admitió que la Embajada británica en Buenos Aires tenía conocimiento con anterioridad de la tarea de Davidoff, aunque pretextó que los había conocido sólo un día antes, y cuestionó infundadamente el hecho de que el personal argentino no hubiera pasado previamente por Grytviken.

También reconoció la condición no militar del personal del desembarcado y afirmó que Gran Bretaña consideraría el incidente superado una vez que el personal y el buque partieran de Georgias, agregando que el Foreign Office daría a conocer un comunicado de prensa para evitar que se le diera a los hechos una difusión que no era la que correspondía a su real envergadura.

El Foreign Office emitió un comunicado el día 22 de marzo a las 12 horas.

Este comunicado es reproducido en el diario vespertino The Standard, que lo anuncia como invasión de las Islas Malvinas.

Se denunciaban los hechos y se reproducía la declaración del Foreign Office, pero omitiendo la aclaración de que el buque argentino había abandonado el área. A raíz de ello, la Cancillería Argentina emitió un comunicado, el que luego de aludir a toda la gestión de Davidoff, finaliza diciendo: "Luego de concluida la operación de transporte el 21 de marzo de 1982, el buque prosiguió su viaje habitual hacia otros puertos".

En horas de la tarde del día 22, el embajador británico en Buenos Aires se comunicó con la Cancillería argentina para saber si el personal de Davidoff había sido embarcado. Se le respondió que los trabajadores habían quedado en tierra para cumplir con el contrato. A consecuencia de esta información, el embajador Williams reiteró la exigencia de retirar inmediatamente el personal por no haber cumplido éste con los trámites inmigratorios.

A esta altura de los acontecimientos cabe preguntarse, ¿qué pretendía Gran Bretaña? frente al hecho de que el buque ya se había retirado de Georgias y los trabajadores se encontraban cumpliendo un contrato...

El mismo 22 de marzo a las 9:30 horas se reunieron los miembros del Comité Militar para analizar la situación. Se tomaron en cuenta los distintos enfoques desde los cuales la misma podía ser encarada: 1) proteger al personal argentino. 2) Interceptar al Endurance para: -Evitar que arribara a Leith y procediera a evacuar al personal argentino; -Evitar que llegara a Puerto Stanley con el personal evacuado. 3) Destacar a Puerto Leith al buque Bahía Paraíso que se encontraba en las Islas Orcadas. La decisión que se adopta, con la participación de Cancillería, es: A) Enviar inmediatamente al Bahía Paraíso a Puerto Leith tratando de que llegue antes de cualquier evacuación y la impida. B) En el caso de que llegara después que el Endurance, no efectuar ninguna acción de intercepción para no dar pié a un incidente bélico de envergadura.

Mesura, serenidad, prudencia. Minimización de los hechos. Todo lo que hemos venido afirmando respecto de las decisiones del gobierno argentino encuentran en esta resolución un claro ejemplo. Esto por otra parte, es reconocido por los propios británicos: "Los informes de inteligencia que circulaban... indicaban que el 23 de marzo el gobierno argentino en general, aún no tenía serias intenciones de invadir las islas". (Punto 206 informe Franks).

Del lado británico en cambio, ya existía desde el 23 de marzo la aprobación ministerial de enviar al Endurance y los infantes de marina para expulsar a los trabajadores argentinos. Las cosas ya se habían elevado a una situación límite.

El embajador británico en Buenos Aires fue citado por el canciller Costa Méndez. Allí le expresó su sorpresa ante la rapidez con que el gobierno británico se había decidido a tomar una medida tan grave, sin agotar las opciones diplomáticas (punto 182 Franks) y agregó que si no se aplazaba la retirada por la fuerza del grupo que estaba en las Georgias, se podrían llegar a precipitar los acontecimientos. La advertencia, cayó en saco roto.

Contribuyó a ello, el debate producido ese mismo 23 de marzo en la Cámara de los Comunes del Parlamento británico. Después de dicho debate, el encargado de Negocios argentino en Londres fue citado por el Foreign Office donde se le expresó que la situación era difícil, como lo acreditaban las publicaciones periodísticas de la fecha y el debate parlamentario; que el Foreign Office había tratado que la prensa no sobredimensionara los acontecimientos pero que sólo lo había logrado parcialmente y que debido a toda esta situación, el gobierno no había tenido otra alternativa que ordenar al Endurance que "evacuara" a los trabajadores debido a que su presencia era interpretada como una "ocupación argentina".

A toda esta argumentación, Molteni respondió que las evacuaciones que se proponía llevar a cabo el Endurance podrían tener consecuencias imprevisibles. A esta altura, 23 de marzo, se comenzaba a conocer las informaciones de prensa sobre el desplazamiento de unidades navales británicas hacia la zona. Se ubicaron dos buques atómicos ingleses en los alrededores de las Islas Malvinas, en lo que más adelante sería la "zona de exclusión". Además de los buques de tropas Biscoe (68 soldados a bordo) y Branskfield (buque polar) que zarparon rumbo a las islas (desde Chile y el otro buque navegaba ya a la altura de Uruguay respectivamente).

En el Parlamento se había magnificado los hechos, los que contribuían a exagerar las noticias en la prensa y obligaba al gobierno británico a tomar una postura bien rígida. Expresaba en la Cámara de los Comunes el Vicecanciller británico: "el gobierno está comprometido a apoyar a las islas Malvinas y sus dependencias y a defenderlas al máximo". Se mencionó además el interés estratégico en el Atlántico Sur, y las posibilidades de crear una Organización del Tratado del Atlántico Sur, con base en las Islas Malvinas. Más adelante se debatió en el Parlamento la necesidad de contar con una presencia militar fuerte y permanente en Malvinas, a lo que se refirieron a los planes de 1977 de conformar una fuerza de tareas (analizado en la parte III de este trabajo). Todas estas discusiones previas al 26 de marzo, concluyen con una reflexión de los autores británicos (Hastings y Jenkins) del libro "La Batalla por las Malvinas": "...El parlamento británico, ciudadela del secreto cuando es necesaria la publicidad y de la locuacidad irrestricta cuando se impone la discreción, había logrado transformar una disuasión encubierta contra una agresión en la abierta invitación a ser invadidos".

El 24 de marzo de 1982 se cristaliza la decisión del gobierno argentino en el acta de reunión del Comité Militar de dicha fecha y que plasma por escrito lo resuelto el día anterior. "Resoluciones adoptadas: 1ro. El gobierno argentino no retirará a los ciudadanos argentinos que fueron a trabajar a Georgias. 2do. Desembarcar el grupo del ARA Bahía Paraíso para proteger al personal que está en Leith e impedir que sean reembarcados por el Endurance. 3ro. Si el Endurance reembarca al personal argentino y los lleva a Malvinas, se analizará la situación antes de ordenar la intercepción con las Corbetas".

Esta decisión es comunicada al embajador británico en Buenos Aires por el Dr. Costa Méndez, en reunión mantenida el mismo 24 de marzo y que es narrada por el informe Franks en el punto 198. En dicha reunión el embajador británico sugirió que los trabajadores argentinos se trasladaran a Grytviken para según él, legitimar su presencia en las Georgias, colocándoseles allí un sello de entrada en las "tarjetas blancas". El Canciller argentino replicó que estos documentos no requerían ningún sellado, ya que estaban encuadrados en el Acuerdo de Comunicaciones de 1971, y era un documento de viaje que garantizaba libertad de movimiento a los residentes de las islas dentro del territorio de la República Argentina y servía como único documento necesario para los argentinos que viajaran a las islas.

También el 24 de marzo se producen acontecimientos internos en el gobierno británico. El punto 187 del informe Franks nos da cuenta en esa fecha "Lord Carrington envió una nota a la Primer Ministro y a otros miembros de la Comisión de Defensa acerca de la disputa sobre las Islas Malvinas en general. Manifestó que desde la última vez que envió informaciones, el 15 de febrero de 1982, la disputa había evolucionado hasta un punto en que podría ser necesario encarar un enfrentamiento con la Argentina a la brevedad".

Cuánta rara sobriedad cuánta engañosa prudencia y cuánta mentira está volcada en este párrafo del Informe oficial británico. En el mismo mes de marzo, la propia Margaret Thatcher había manifestado, con respecto al conflicto por Malvinas, que "tenemos que preparar planes de contingencia". Las intenciones del informe Franks, que son eximir públicamente al gobierno británico de responsabilidades, tiene un solo punto en contra: los propios hechos.

El punto 189 del informe, relata que el mismo 24 de marzo el Canciller Lord Carrington envió una nota por separado al Sr Nott en la que solicitó su conformidad "para que el HMS Endurance permaneciera en estación por el momento y sugirió que antes de que se celebrara la próxima reunión de la Comisión de Defensa para discutir el problema de Malvinas, el Ministerio de Defensa debía hacer circular un documento sobre los planes militares de contingencia (planes de guerra)".

El 25 de marzo se analizan los hechos en el gobierno británico, principalmente la alternativa de proceder al sellado de las "tarjetas blancas". Se señaló que los territorios dependientes (Georgias del Sur) no estaban incluidos en el Acuerdo de comunicaciones, que éste era el curso de acción más razonable, siempre y cuando que lo que se sellara fueran los pasaportes (irrumpiendo con el tratado de 1971) de los argentinos, y no sus "tarjetas blancas". Los ministros enviaron una nota al embajador británico. A las 18 horas de ese día, se le presentó tal formulación al Canciller argentino.

La nota enviada al Canciller británico decía: "1. Estamos públicamente comprometidos a que la partida argentina abandone Leith. Puede Ud. decirle a Costa Méndez, sin embargo, que si ellos se fueran y procedieran a Grytviken, permiso y documentación adecuada les sería entregada para su inmediato retorno a Leith a completar el trabajo de demolición en que se encuentran embarcados. 2. Deberá Ud. explicar que esto representa un último esfuerzo de buena voluntad de nuestra parte para evitar una situación que aparecía como tendiendo a la confrontación..."

Era el ultimátum: o los obreros se trasladaban a Grytviken a sellar sus pasaportes, o el enfrentamiento sería inevitable. Graciosamente se habla de confrontación del lado argentino, cuando quien llevó a esa situación por medio de las amenazas e incumplimientos de tratados bilaterales como el Acuerdo de 1971 fue siempre el gobierno británico, desde las mentiras declaradas desde el comienzo por el gobernador de Malvinas, hasta la filtración exagerada en los medios periodísticos ingleses del tema.

Por su parte, ese mismo día Gran Bretaña, a través de su Primer Ministro Margaret Thatcher, decide alistar siete buques de guerra que se encontraban realizando ejercicios en Gibraltar, para llevarlos a las islas.

El 26 de marzo, tras la decisión argentina del 24 de marzo, desembarca y zarpa de Leith el buque argentino Bahía Paraíso, dejando a 14 infantes de marina argentinos armados sólo con fusiles (al mando de Astiz), para proteger a los obreros.

A las 19:15 horas, se reunió el Comité Miltar. En vista de la situación, se conversó sobre los posibles cursos de acción disponibles para la República Argentina:

1ro. La continuación de las negociaciones. Tenía una serie de inconvenientes: -Gran Bretaña reducía la negociación al tema Georgias. -No abandonaba la amenaza de usar la fuerza. -Los antecedentes de negociaciones previas (el último, de Nueva York en febrero), obligaban a pensar que por esta vía nada se alcanzaría, ni en cuanto a uno solución honorable del caso Georgias ni menos aún con respecto a la disputa de soberanía. -Las mismas razones hacían temer que el avance de la Armada británica y la toma de posiciones alrededor de Malvinas sería efectuada al amparo de las negociaciones y que éstas serían utilizadas a ese efecto.

2do. Someter el caso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. -Se podía prever al respecto que éste difícilmente se reuniría para atender denuncias de amenazas, ya que no lo había hecho antes en casos similares. -Gran Bretaña podría sostener ante ese organismo su derecho a enviar buques de guerra por mares libres y proteger las islas que, aún cuando estaban bajo disputa, se hallaban bajo su administración y respecto de cuya soberanía no tenía dudas. -Llegado el caso, Gran Bretaña podía utilizar el veto en el Consejo de Seguridad (compuesto por 15 Estados). Recordemos que si uno de los cinco miembros permanentes del Consejo (EE.UU., Rusia, China, Francia, Reino Unido) decide vetar un proyecto de resolución, este por más que haya alcanzado la mayoría, no se aprueba.

3ro. Ocupar las islas. -Tendría por objeto afirmar y defender la posición argentina en Georgias. -Impediría el refuerzo de la posición británica en la zona, lo cual incidiría en forma negativa sobre los derechos, estrategia, posiciones y objetivos de la Argentina en el Atlántico Sur en y la Antártida. -Impediría que Gran Bretaña militarizara las islas y estableciera un sistema de defensa naval y aéreo de ellas. -Activaría las negociaciones y mejoraría la posición negociadora argentina.

Se arriba entonces, casi por la misma dinámica que Gran Bretaña le da a los acontecimientos, a la decisión de ocupar las islas. Como vemos, estamos lejos del concepto de "aventura militar". Pero hay más:

La ocupación de las islas no tenía como propósito iniciar una escalada bélica, ni dar por terminadas las negociaciones o sustituirse a ellas, ya que tampoco ésa era la medida más aceptable para el logro del objetivo político. Se intentaba conseguir el inicio de una negociación seria y de fondo, y se adoptaron las previsiones para suspender la ocupación en caso de haber signos positivos al respecto. Por lo mismo, se enfatizó que la operación debía ser incruenta y que debía prever el mantenimiento de una reducida guarnición en Malvinas, una vez efectuada la operación.

Por la noche, en Puerto Belgrano comienzan a preparar a los buques argentinos para llevar a cabo tal acción.

El 27 de marzo, el embajador británico en Buenos Aires informó sobre las declaraciones públicas efectuadas por el canciller argentino, en las que había comunicado que se había tomado la decisión de prestar a los hombres de las Georgias del Sur toda la protección necesaria. Agregó el embajador británico (mencionado en el punto 207 del informe Franks): "... cabía la posibilidad de que las medidas que se tomaban para retirar al grupo de Leith fueran consideradas como el detonante para una acción armada por parte de los argentinos".

Apreciación acertada, aunque parcial, ya que fueron los mismos británicos quienes hicieron todo lo posible para que la situación se transformara en detonante.

El 28 de marzo, se le entrega al embajador británico la respuesta argentina al ultimátum presentado por Gran Bretaña: "Los acontecimientos que han tenido lugar en la isla San Pedro en las Georgias del Sur están siendo seguidos por mi gobierno con gran atención. Estoy convencido de que tanto el gobierno británico como Su Excelencia comparten nuestra preocupación y por ello envío este mensaje con el objeto de disipar cualquier malentendido acerca de las motivaciones de mi gobierno.

Las actividades del grupo de trabajadores desembarcados en Leith son de carácter privado y pacífico, basadas en el hecho indiscutible de que eran conocidas de antemano por el gobierno de Su Majestad británica y en todo caso en el hecho de que están siendo llevadas a cabo en un territorio sujeto al régimen especial acordado en 1971 entre Argentina y Gran Bretaña. Además es de conocimiento de Su Excelencia que estos territorios son considerados por la Argentina como propios y que la soberanía sobre los mismos, que está en discusión, había sido reconocida por las Naciones Unidas en sus resoluciones pertinentes.

El gobierno de Su Excelencia ha aceptado la existencia de la disputa por la soberanía. Sin embargo, la reacción del gobierno británico constituye virtualmente un ultimátum respaldado por la amenaza de una acción militar con el envío del buque de guerra Endurance y el requerimiento de la evacuación inmediata y definitiva de los trabajadores de la isla. Estas medidas han sido tomadas sin tener en cuenta las características especiales mencionadas anteriormente.

La reacción a la que me refiero constituye, de este modo, una respuesta desproporcionada y provocativa, agravada por el hecho de haber recibido una amplia difusión en la prensa, lo cual ha tenido un efecto negativo sobre los acontecimientos, que no es responsabilidad del gobierno argentino.

En relación con ello no puedo dejar de referirme a los comentarios publicados en la prensa británica, muchos de los cuales han tenido un efecto irritante y que de todos modos no contribuyen al mantenimiento de las negociaciones. A la luz de estas actitudes mi gobierno sólo puede adoptar aquellas medidas que le dictan la prudencia y sus derechos.

Dentro de este contexto, los trabajadores argentinos que se encuentran en las Georgias del Sur deben permanecer allí ya que se les ha otorgado la documentación que necesitaban para ello.

Siento que debo señalar a su Excelencia que la situación actual es el resultado directo de la permanente falta de reconocimiento por parte del Reino Unido de los títulos de soberanía que tiene mi país sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. Prueba de esto es la actitud negativa mantenida por el gobierno de Su Excelencia a lo largo de muchos años de negociaciones en los cuales la Argentina ha dado testimonio suficiente de su deseo de resolver la disputa por medios pacíficos, con una imaginación y una paciencia que se han mantenido hasta hoy durante más de quince años. Para resolver la situación actual considero necesario que el gobierno de Su Excelencia demuestre, como lo hace el argentino, la voluntad política de negociar no sólo el problema actual que nos concierne, sino además la disputa por la soberanía teniendo en cuenta que en la medida en que ésta continúe, nuestras relaciones estarán expuestas a perturbaciones y crisis similares. Su Excelencia puede estar seguro de contar con la cooperación y la buena voluntad de mi gobierno para el logro de una solución satisfactoria".

El embajador británico, Williams, expresó su creencia de que los episodios en Georgias se habían realizado con un propósito especial. El Canciller argentino le respondió que esa idea era absurda, pues Davidoff había estado actuando abiertamente desde mucho tiempo antes, había hecho varios viajes y había tenido reiterados contactos con las autoridades británicas, incluso con la Embajada británica en Buenos Aires. Y que además, la embajada tenía la lista con los nombres de los obreros que viajarían, desde el 11 de marzo.

No hay desde el punto de vista diplomático, ninguna propuesta seria del gobierno británico para evitar el conflicto. Parecía ser que Gran Bretaña aguardaba a que los acontecimientos se desarrollaran según la dinámica propia que ya habían adquirido, sin pretender ya influir sobre ellos. Es por ello que considerando el tiempo que demoraría un contingente naval importante en llegar a la zona, Gran Bretaña comienza a desarrollar sus acciones en el plano diplomático, con la mira puesta en la opinión pública internacional y especialmente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas donde, llegado el caso, podría acudir y presentarse con toda inocencia. Que es lo que luego hará.

Por la mañana del 28 de marzo, zarpa la Fuerza de Desembarco argentina rumbo a las Islas Malvinas, 911 hombres a bordo. A mediodía zarpó toda la Flota Argentina, para lograr entre los días 1 o 2 de abril, recuperar las islas. La operación sin embargo, podía ser cancelada (como se analizó en las partes I y II de este trabajo). Gran Bretaña aprovisiona con alimentos y armamentos para 70 días a los buques ingleses de Gibraltar para enviarlos al Sur, ellos son las Fragatas y Destructores: HMS Antrim, HMS Arrow, HMS Brilliant, HMS Coventry, HMS Glamorgan, HMS Glasgow, HMS Plymouth, HMS Sheffield. Se dirigirían rumbo a Ascensión el día 2 de abril. Es la denominada "Flota de Avanzada". Luego lo analizaremos en detalle.

El 29 de marzo, Gran Bretaña envía con rumbo a las islas al RFA "Fort Austin", buque de abastecimiento, junto con dos helicópteros Sea King. El submarino atómico HMS Spartan, también zarpa de Gibraltar. Sandy Woodward es nombrado Jefe de la Flota de la Marina británica para dirigir la campaña. Aún se desconoce la zarpada de la flota argentina.

El 30 de marzo, EE.UU. toma conocimiento sobre el movimiento de tropas argentinas.

El Canciller Lord Carrington envía instrucciones el embajador Williams para que entregara un mensaje al Canciller argentino. El mensaje decía que la situación potencialmente peligrosa que se había creado no era lo que el gobierno británico había buscado, y agregaba que un enfrentamiento, cuyas consecuencias podían tener amplio alcance, podría perjudicar gravemente los esfuerzos destinados a resolver el problema de las Malvinas en su totalidad mediante negociaciones pacíficas. El mensaje proponía enviar a un funcionario de alto rango de la Oficina de Asuntos Exteriores y del Commonwealth, al Sr. Ure, como emisario personal de Lord Carrington, con propuestas constructivas para una solución que permitiera la ejecución del contrato en las Georgias del Sur.

El 31 de marzo, el canciller argentino responde: "Desde el nacimiento de este conflicto la Argentina sufre un desaire de su soberanía. Yo considero sin sentido el envío de una persona para examinar los sucesos en las Georgias, ya que la Argentina considera resuelto este incidente. De hecho, los trabajadores están llevando a cabo sus tareas en condiciones totalmente legales, sin ninguna violación al acuerdo previamente alcanzado entre nuestros dos países. Teniendo en cuenta los antecedentes y el curso de las negociaciones llevadas a cabo desde 1964 hasta hoy, nosotros hubiéramos aceptado el envío del representante propuesto si su tarea hubiera sido la de negociar las formas de transferir la soberanía de las Islas Malvinas y sus dependencias a la República Argentina, lo cual es, en esencia, la causa central de las presentes dificultades.

Yo no puedo omitir el llamar la atención sobre el inusual despliegue británico hacia nuestras aguas anunciando en la prensa internacional, el cual sólo puede ser interpretado como una inaceptable amenaza del uso de la fuerza militar. Ello nos obliga a dirigirnos a la Organización de las Naciones Unidas donde la Argentina hará circular una nota con todos los antecedentes de este caso".

En Gran Bretaña, ese mismo día, se preparaba una evaluación titulada "Islas Malvinas, el incidente de las Georgias del Sur", difundida por el grupo de Inteligencia de Actualidad de América Latina. Este informe de inteligencia, estimaba que el desembarco en las Georgias del Sur no había sido planificado por el gobierno argentino. Agregaba también que "el objetivo principal que perseguía la Junta argentina en su manejo de la disputa por las Islas Malvinas constituía en persuadir al gobierno británico de que negociara el traspaso de la soberanía y era probable que tratara de utilizar el incidente de las Georgias del Sur para obtener la apertura de las conversaciones sobre la base tratada en Nueva York en febrero. Pero existía la opinión de que en ese momento, el gobierno argentino no deseaba ser el primero en adoptar medidas enérgicas. Había sin embargo, un elevado riesgo de que el gobierno argentino recurriera al uso de la fuerza con el fin de rescatar a sus nacionales en caso de que los civiles argentinos que permanecían en las Georgias del Sur fueran arrestados o evacuados de la isla. Para el gobierno argentino una acción semejante por parte de las autoridades británicas, sería sumamente provocativa y podría ser empleada como pretexto para una invasión a las islas Malvinas".

Respecto de este informe británico, cabe efectuar dos reflexiones:

La primera, es que si Argentina hubiera querido aprovechar el incidente Georgias, hubiera dejado que el Endurance evacuara a los obreros por la fuerza, para entonces si, descargar todo el peso militar. No lo hizo, ya que se manejó prudentemente, evitando exacerbar el incidente para mantenerlo dentro de los carriles diplomáticos. Esto, hasta el 26 de marzo, fecha en la que la presión diplomática y militar (con el anuncio de envío de buques de guerra) que aplicó Gran Bretaña, se tornó insoportable. La otra reflexión, es que si los británicos hubieran podido, hubieran evacuado por la fuerza a los obreros de Davidoff por medio del Endurance, debido a que ello contaba en sus planes, aumentando el carácter de "detonante" de los hechos. Si no lo hicieron, fue porque el Bahía Paraíso se les anticipó.

A las 12:57 de ese día, la Flota Argentina puso proa al rumbo 90°, lo que la llevaría al norte de las islas Malvinas, se estaría en condiciones de desembarcar el 2 de abril por la madrugada. Como Gran Bretaña ya conocía los movimientos gracias a la ayuda norteamericana, Argentina pensó que la recuperación se complicaría ya que la operación denominada "Operación Virgen del Rosario", debía ser sorpresiva, rápida e incruenta, perdiendo como vemos, su primer objetivo y sabiendo que los ingleses los esperarían.

El 1° de abril, a las 21:15, comienza a ejecutarse la operación, con el transbordo de los comandos anfibios embarcados en el ARA "Santísima Trinidad", a los botes de goma que los llevarían a la playa. El submarino inglés Esplendid se dirige desde Gibraltar a Malvinas.

El 2 de abril, Argentina desembarca y recupera las islas. Gran Bretaña ya tiene a la "Flota de Avanzada" rumbo hacia la Isla Ascensión. La Real Fuerza Aérea, tiene desplazando a la gran mayoría de sus aeronaves, realizando un puente aéreo "Gibraltar-Ascensión".

El presidente Galtieri, dirige un mensaje al país en el cual explica los motivos de la decisión, argumentaciones que se repetirán en las presentaciones argentinas ante la ONU y la OEA, y se repetirán también porque no son nada más que la verdad: "La situación que se planteó se refería al virtual emplazamiento a un grupo de argentinos para que abandonara las islas Georgias del Sur donde este grupo desarrollaba legalmente un trabajo común, siendo que su situación jurídica estaba protegida por acuerdos establecidos oportunamente por los dos países. El envío de una fuerza naval y el término perentorio que se quiso imponer son demostraciones claras de que se persiste en encarar la cuestión con argumentos basados en la fuerza y sólo ve la solución en el desconocimiento liso y llano de los derechos argentinos". Se expone allí todo lo que se ha narrado en el aspecto diplomático acerca de esos diez días de marzo de 1982.

Magnificación del incidente Georgias,

2. Vía medios de difusión

Este aspecto está estrechamente ligado al desplazamiento de unidades navales al Atlántico Sur y que fuera tomado también por el gobierno argentino al tomar la decisión del 26 de marzo. Preparaban a la opinión pública interna e internacional a aceptar la idea de que no había otra alternativa que la guerra.

El 21 de marzo a menos de 24 horas de producidos los hechos en Georgias, trasciende la zarpada de Puerto Stanley el buque Endurance hacia las Islas Georgias con 22 infantes de marina.

El 22 de marzo, el diario The Standard publica el comunicado del Foreign Office sobre el incidente en forma parcial y lo titula "invasión de las Islas Malvinas".

El 24 de marzo, se informa que el día anterior, el buque John Biscoe amarrado en Montevideo, zarpó rumbo a Malvinas con refuerzos de infantes de marina británicos. En la misma fecha el Daily Telegraph titula en primera plana "barcos liquidados navegan para echar a los intrusos". El The Guardian: "Gran Bretaña envía a la Marina", expresando en su artículo "la soberanía británica ha sido defendida en la Antártida. El honor nacional y la presuntuosa banda de comerciantes argentinos ha sido expulsada por cuatro bravos británicos". Demás está decir que la noticia sobre la Antártida fue falsa.

El 25 de marzo zarpa desde Punta Arenas (Chile) con rumbo a Malvinas, el Bransfield. Ese mismo día la cadena británica ITV informa de la partida desde Gibraltar, de un submarino nuclear de la clase "Hunter Killer". Esa última información fue de gran importancia a la hora de tomar la decisión del 26 de marzo por parte del gobierno argentino, ya que una nave de esa clase estacionada en Malvinas impediría cualquier intento de desembarco argentino. Ese mismo día, el London Evening Standard, informa que el destructor HMS Exeter, desde Belice zarpa con rumbo al Atlántico Sur.

El 26 de marzo se informa que un buque auxiliar de la Marina Real ha puesto proa rumbo a la región del conflicto.

El 28 de marzo, The Sunday titula "Argentina envía a los infantes". También trasciende que personal militar de los grupos especiales SAS y SBS parten desde Gibraltar desde el buque Fort Austin, hacia el Atlántico Sur.

El 30 de marzo, el diario The Sun menciona que los "señores (en referencia a los argentinos) se interesaron por las islas sólo cuando escucharon que los informes indicaban gran cantidad de petróleo. Fue un error de Gran Bretaña haber comenzado negociaciones con ellos. Ahora, no debe quedarles duda que las Falklands fueron, son y seguirán siendo británicas". Se confirma además la zarpada de dos submarinos nucleares al Atlántico Sur.

El 31 de marzo se recibe en la Cancillería argentina un informe detallado acerca del movimiento de fuerzas británicas, tanto las destinadas al Atlántico Sur en forma inmediata, como el apoyo que recibirían en el área. Por último, se cita una versión emanada de la BBC, a las 13 horas, que da cuenta que en un puerto de Gran Bretaña se estaría concentrando una numerosa flota de guerra que zarparía hacia Malvinas, aproximadamente el 2 de abril.

Toda esta información es anterior al desembarco argentino del 2 de abril. Esta situación al 31 de marzo fue reconocida por la propia Pimer Ministro Margaret Thatcher, en un debate Parlamentario en la Cámara de los Comunes a fines de enero de 1983. En esa oportunidad, admitió que el 31 de marzo había dado órdenes a siete barcos de guerra de dirigirse al Atlántico Sur pero sin actuar "a la espera de otros navíos que irían poco después acompañados de un portaaviones".

No era a la espera de negociaciones con Argentina ni de la acción de su flota, sino que Gran Bretaña daba por hecho la reacción argentina (cuya decisión final de desembarcar fue a las 19:00 hs del 1° de abril) y no hizo nada por evitarla, al contrario, estaba preparándose para largos meses de guerra.

La Carta de las Naciones Unidas establece: "los miembros de la organización en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza..."

La pregunta que nos hacemos es... ¿de qué nacionalidad es el buque Endurance?¿Cuál la del John Biscoe?¿Y la del Bransfield?¿la del Exeter?¿Quién hizo en el Atlántico Sur el primer movimiento militar?¿Quién en definitiva agredió?

-La BBC a las 21 horas del 31 de marzo da cuenta del desplazamiento de un submarino nuclear y de la fragata Exeter que habrían partido la semana anterior, estimando en una semana, el tiempo de traslado al área. Otras unidades navales desplazadas desde Europa, tardarían en realizar el viaje un tiempo estimado en tres semanas.

-Se destaca que el Ministro de Defensa Nott manifestó que la marina británica estaba lista para actuar.

-La Cadena ITV a las 22 horas del 31 de marzo, informa que un submarino y el Exeter llegarían al Atlántico Sur durante el próximo fin de semana. Además, 18 unidades navales en maniobras en el Mediterráneo serían desplazadas hacia el Atlántico Sur.

Segunda parte. El apresto de la marina británica

Además de los hechos ya mencionados, cabe destacar algunos detalles. Para que Gran Bretaña pudiera recuperar militarmente las islas Malvinas, debía esperar primero, que Argentina las ocupara.

A partir del 21 de marzo las unidad navales británicas comenzaron a desplazarse al Atlántico Sur para conformar lo que luego sería la Fuerza de Tareas más grande desplazada desde la Segunda Guerra Mundial. Y claro está, que semejanta flota no se prepara de un día para otro, como así tampoco hubieran participado en un conflicto sin la debida preparación.

Desde el 23 de marzo, comienza a desplazarse el grueso de la flota naval. Ha expresado el Comandante Nick Kerr, de la marina británica, Central de Operaciones del Ministerio de Defensa (citado en el Naval War College Review, noviembre-diciembre de 1982, EE.UU.):

"...Sólo por casualidad los dos portaaviones livianos estaban disponibles. El HMS Hermes y el HMS Invincible justo habían concluído ejercitaciones y estaban por dar licencia a sus tripulaciones en sus apostaderos navales. Un grupo de buques, también luego de completar un ejercicio de la OTAN, estaban a punto de abandonar Gibraltar. Otros buques se habían dirigido a sus apostaderos normales para comenzar el período de licencia de Pascuas. Veinticuatro horas más tarde esos tripulantes se habrían dispersado a través de todo el Reino Unido y muchos de ellos se hallarían dispersos en el exterior para ese período de licencia".

El 30 de marzo se recibe en Cancillería el telegrama número 18.633 que transcribe información del diario europeo Politiken: "naturalmente los ministros de Relaciones Exteriores de los dos países están en estado de alarma; el asunto fue tratado con mucha gravedad ayer en el Parlamento británico, donde de ambas partes de la sala se acusó a los responsables por la seguridad de los asuntos de la Nación por haberse escapado informaciones de que la flota de su majestad se estaba moviendo entre los témpanos de hielo, AÚN ANTES DE QUE SUCEDIESE EL ALTERCADO".

A fines del mes de marzo, la Primera Escuadra se hallaba en navegación por el Atlántico Central, participando de los ejercicios "Spring Train" y fue porque comandaba esa gran unidad que ya se hallaba en el mar y que debía constituir el núcleo de la Fuerza de Tareas, por lo que Woodward fue, naturalmente, escogido para mandarla.

El diario El País de España, publica el 3 de abril: "fuentes fidedignas londinenses citadas por la agencia France Presse, precisaron que 24 barcos de guerra británicos zarparon desde Gibraltar el lunes (29 de marzo) tras haber participado en maniobras de la OTAN. Esta escuadra no se encuentra ya en la zona operacional que depende de Gibraltar, y puede navegar ahora rumbo a las Malvinas..."

El 29 de marzo de 1982, el portaaviones HMS Invincible acababa de llegar de ejercicios militares de combate en el Ártico a la altura de las costas noruegas (clima similar al de Malvinas). A fines de marzo del 82, la primera escuadra de barcos de guerra británicos se hallaba casualmente en ejercicios militares en el Atlántico Central, lo que luego le permite llegar rápidamente al Atlántico Sur. La Tercera Brigada de Comandos, estaba compuesta por tres batallones de la Marina Real. Para marzo del 82, un batallón estaba en Inglaterra, el otro en Escocia y el tercero acababa de regresar de Noruega, tras ejercicios de operaciones militares muy arduas en el Ártico... entrenamiento adecuado, equipo adecuado (ropas térmicas, etc). Adaptación a los aviones Harrier ingleses de los misiles norteamericanos Sidewinders, modificaciones a los bombarderos VULCAN para ser reabastecidos en vuelo y los AVRO VULCAN modificación de su carga (para poder portar bombas convencionales en vez de nucleares, correspondientes a su misión para la OTAN)... equipamiento de los Sea Harriers con el sistema "chaff" (para burlar los radares)... e infinidad de otros ejemplos, que denotan que el 2 de abril de 1982, no tomó por sorpresa a Gran Bretaña, pues es imposible realizar todo ello en forma casual e inmediata.

Para finalizar, reproducimos parte de la carta del marino inglés Tinker, fallecido el 13 de junio en el HMS Glamorgan, que escribiera el 17 de marzo de 1982 a su esposa: "...desde Navidad (diciembre de 1981) hemos estado realizando ejercicios al oeste de las Shetland (norte de Inglaterra), con tiempo muy tormentoso. Navega con nosotros el Invincible y era la primera vez (PRIMERA VEZ) que me encontraba operando con aviones despegados desde un portaaviones. Eran extremadamente buenos y pudieron interceptar todas las incursiones que venían. De manera que no tuvimos que mordernos las uñas por depender de nuestros misiles."

Casualmente el marino inglés nos está describiendo en este párrafo operaciones aérea y navales que se producirán mes y medio más tarde... vaya casualidad.

Hasta aquí, los hechos de Georgias y el apresto de la marina británica, antes de que Argentina tomara la decisión de recuperar las Islas.

Conclusión

Si Argentina permitía que los obreros de las Georgias fueran expulsados, hubiera reconocido la soberanía de Gran Bretaña sobre el territorio en disputa. La amenaza británica de expulsar a los argentinos de las Georgias en marzo de 1982, fue contestada por Argentina con la expulsión de los militares británicos de las Malvinas, recuperando la soberanía. Pues así como Inglaterra no tenía otra opción que provocar una guerra para mantener su soberanía, Argentina en marzo de 1982, tampoco la tenía si quería seguir teniendo derechos en el Atlántico Sur. Vemos claramente la intención británica de llegar al conflicto armado, que incluso antes de decidir Argentina recuperar las Islas, ya había desplazado armamento y buques de guerra a las Islas Malvinas.

Argentina, con o sin Galtieri, con dictaduras o democracias, no hubiera tenido otra opción más que la que sucedió el 2 de abril. Y hablamos específicamente del dos de abril, ya que lo que siguió luego es otra historia ajena al trabajo de investigación el cual estamos analizando específicamente los motivos por los cuales se inició el conflicto bélico.

Continuaremos más adelante, con más detalles y documentos históricos en la quinta parte de este trabajo.

Fuentes bibliográficas:

Informe Lord Franks: puntos 45, 52, 53, 59, 64, 65.
La Batalla por las Malvinas. Hastings-Jenkins, Ed Emecé, 1984, págs 49 y 53/54.
La campaña de las Malvinas. Bendala, Martín y Pérez Seoane, Ed San Martín S.L., 1985, págs 31/33.
Malvinas, la trama secreta. Cardozo, Kirschbaum, van der kooy, Ed Sudamericana Planeta, 1983, pág 77.
Una cara de la moneda. La guerra de Malvinas según la versión completa del The Sunday Times Insight Team Londres. Ed Hyspamérica, P. Eddy, M Linklater y P. Gillman, pág 81.



Fuente: http://www.malvinense.com.ar


 

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