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La Batalla de Pradera del Ganso

 

 

 

 

La batalla de Pradera del Ganso se libró del 27 al 29 de mayo de 1982, durante la guerra de las islas Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña. Fue la primera batalla terrestre que libraron ambos contendientes luego de que las fuerzas inglesas desembarcadas consolidaran su cabecera de playa en San Carlos (isla Soledad). El enfrentamiento se desarrolló prácticamente en toda la extensión del istmo de Darwin y se saldó con la rendición de las fuerzas argentinas.

 

La Compañía C del Regimiento 25 argentino con sus jefes (de izq. a der.: teniente Esteban, teniente Estevez, subteniente Gómez Centurión y subteniente Reyes).

 

Antecedentes
El istmo de Darwin
Esta porción de tierra une las partes norte y sur de la Isla Soledad. Al norte, sobre la costa oriental del istmo se encuentra el caserío de Darwin (apenas tres casas en 1982), mientras que sobre la misma costa, en la mitad del istmo se halla ubicado Goose Green (traducido Ganso Verde en castellano), el cual contaba con una veintena de viviendas en 1982; la población de Darwin y Goose Green sumaba alrededor de cien habitantes en aquella época. Entre ambos poblados se encontraba la escuela del istmo, cerca de una pequeña entrada de agua en la costa. Un camino de tierra atravesaba el istmo a lo largo, uniendo la región sureña de Lafonia con la parte norte de la isla. Dicho camino continuaba hacia el norte y pasaba junto a una vivienda conocida como Burntside House (“casa quemada”), la cual estaba a la entrada del istmo junto a una laguna. El camino mencionado conectaba al istmo con el establecimiento San Carlos y con Puerto San Carlos.
En el istmo el terreno presentaba pequeñas elevaciones, por ejemplo la colina Darwin (“Darwin Hill”) junto al poblado homónimo, y la colina Boca, ubicada junto a unos corrales de piedra abandonados de nombre Boca House. Este último punto se ubicaba casi sobre la costa occidental del istmo.
Aunque Goose Green contaba con mayor cantidad de habitantes, los isleños daban más importancia a Darwin, al punto tal que da nombre al istmo. Los argentinos percibieron esto durante la guerra y suponían que la razón para ello era que en Darwin vivía el gerente de la Falklands Island Company, la compañía que era dueña de la mayoría de las tierras y que administraba los servicios y negocios de Malvinas

 

La posición argentina de Darwin-Goose Green
Luego de que Argentina tomara control del archipiélago de las Malvinas el 2 de abril de 1982, grandes cantidades de tropas fueron transportadas hasta allí desde la Patagonia argentina, ante la eventualidad de una contraofensiva británica. El núcleo de los planes defensivos argentinos giraba en torno a la capital malvinense (Port Stanley, rebautizada Puerto Argentino, en la Isla Soledad); allí se atrincheró la mayoría de las fuerzas de tierra. Guarniciones menores fueron enviadas a la zona del Estrecho de San Carlos: el istmo de Darwin en la isla Soledad, y Howard y Bahía Fox en la isla Gran Malvina.
En el istmo de Darwin los argentinos improvisaron un aeródromo en una pista de tierra, al que bautizaron Base Aérea Militar (BAM “Cóndor”). Llegaron también soldados de infantería y una sección de artillería antiaérea. Las tropas de esta zona fueron agrupadas en la “Fuerza de Tareas Mercedes”, comandada por el teniente coronel Italo Piaggi y subordinada al jefe de la 3ª Brigada de Infantería del Ejército Argentino, general Omar Parada.

 

Situación de la Fuerza de Tareas "Mercedes" en el conjunto de la defensa argentina del archipiélago.

 

Al principio, en el mes de abril, los soldados argentinos pertenecientes a la compañía C del Regimiento 25 de Infantería "Especial" quienes habían recibido entrenamiento tipo comando por el teniente coronel Mohamed Alí Seineldín, requisaron alimentos y propiedades pertenecientes a la Falkland Island Company. Luego concentraron a los isleños en la iglesia de Goose Green, en cuyo techo se pintó una cruz roja para evitar que fuera atacada. A fines de ese mes comenzó a llegar por fracciones el Regimiento 12, cuyo jefe (el teniente coronel Piaggi) asumió el mando. Dada la posibilidad de que los ingleses efectuaran un ataque anfibio o helitransportado, a más de un ataque terrestre, Piaggi debió organizar su dispositivo para cubrir el norte y el sur del istmo, como así también la costa occidental. Esto significó que las líneas defensivas se estiraran demasiado y tuvieran poca solidez. Piaggi organizó la defensa en líneas sucesivas de retardo, siendo el perímetro del pueblo de Goose Green la última posición (“línea a no ceder”).
La “Fuerza de Tareas Mercedes” tenía varias misiones que cumpir. En principio, formaba la reserva destinada a reforzar a las tropas de Puerto Argentino en caso de que esta sufriera un ataque general por parte de los británicos. También debía servir como puesto intermedio entre las guarniciones de Puerto Argentino y las de la isla Gran Malvina. Por último, debía estar atenta a posibles desembarcos en lugares no cubiertos (como San Carlos) y también controlar a la población nativa.
Los isleños concentrados en la iglesia hicieron llegar sus quejas a las autoridades argentinas en la capital insular, logrando que se diera la orden de liberarlos. Esto aprovechó el administrador de la Falkland Island Company para huir hacia las líneas británicas.

 

Muchos soldados argentinos enviados a Malvinas eran conscriptos cuyo entrenamiento había durado de dos meses a un año. Y los fusiles con tecnología de los 50s.

 

El desembarco inglés y la cabecera de playa
Después de realizar hostigamiento aéreo y naval durante tres semanas, la flota británica enviada a recuperar las Malvinas comenzó el desembarco de tropas en la zona del estrecho de San Carlos el 21 de mayo. A pesar de los violentos ataques de la aviación argentina, el desembarco continuó sin pausa y la 3ª Brigada Comando consolidó la cabeza de playa. Esta unidad tenía 3 batallones de infantes de marina y dos de paracaidistas, todo su personal, desplegado en previsión de un contraataque terrestre argentino que finalmente no se produjo.
El brigadier Julian Thompson, comandante de la brigada, comenzó a mover sus fuerzas para efectuar el avance sobre la capital malvinense, movimiento que debía realizarse bordeando la costa de la isla Soledad por el norte y el sur, al abrigo de la artillería naval. El 3º Batallón de Paracaidistas y el Batallón 45 de Marines marcharon por la costa norte, mientras que el 2º de Paracaidistas apoyado por el Batallón 42 de Marines comenzó a avanzar por la costa sur, debiendo pasar junto a la entrada al istmo de Darwin.
La cabeza de playa tenía una retaguardia segura, pues las guarniciones argentinas de la isla Gran Malvina no tenían manera de cruzar el Estrecho y atacar San Carlos. En cuanto a Darwin y Goose Green, Thompson y los demás oficiales de la Fuerza de Tareas británica sabían que allí existía una fuerte guarnición argentina permanente, pero ignoraban su tamaño. El plan inglés consistía en avanzar hacia Puerto Argentino y bloquear a esa guarnición, la más fuerte de todo el archipiélago; pero la presencia de argentinos en Darwin y Goose Green, y fundamentalmente el aeródromo desde el cual operaban los aviones de ataque Pucará, preocupaban a los oficiales británicos.

Planes de batalla
El 26 de mayo fue el día en que los mandos superiores argentino y británico tomaron las decisiones que llevarían a la batalla de Prado del Ganso.

 

Teniente coronel Italo Piaggi, comandante de la Fuerza de Tareas "Mercedes".

 

Por parte argentina fue una decisión estratégica motivada por la necesidad de contraatacar la cabeza de playa instalada el 21 de mayo en San Carlos. Esta se había consolidado a pesar de los fuertes ataques lanzados por la aviación argentina desde entonces, y constituía una amenaza seria. Sin embargo los altos mandos argentinos, encabezados por el general Menéndez (gobernador militar de Malvinas) descartaron un contraataque terrestre lanzado desde Puerto Argentino, y encomendaron a la guarnición de Prado del Ganso la misión de hostigar al enemigo.
Ya el 24 de mayo el general Parada había impartido una orden (nº 506 “Defensa”), que Piaggi recibió en la mañana del 26 de mayo. Se le ordenaba adelantar la primera línea defensiva y hostigar por el fuego la zona de Bodie Peak-Cantera-Usborne. Piaggi reunió a sus subordinados y se discutió la necesidad y desventajas de cumplir la orden, pues significaba construir nuevas posiciones y elaborar un nuevo plan de defensa con el enemigo instalado a poca distancia en su cabeza de playa. Finalmente Piaggi puso en movimiento sus tropas, de acuerdo a la orden 506, pues pensaba que tal vez Parada pensaba enviarle refuerzos. Así explicaba Piaggi su actitud ante la orden recibida:
“La ampliación (del dispositivo) puede ser la resultante de una posibilidad de refuerzo de la posición, ante la presencia del enemigo en San Carlos”.
La suposición de Piaggi era errada, pues Parada pretendía que la guarnición de Prado del Ganso por sí sola hostigase al enemigo. Lo confirmó esa misma tarde al enviar a Piaggi la orden nº 507 titulada “Ataque de Desarticulación”, que establecía como misión “perturbar, hostigar y desconcentrar al enemigo”. La operación debía realizarse esa misma noche, y de ser necesario repetirla en la noche del 27 de mayo.
Por parte británica, la decisión de atacar Goose Green se tomó también el 26 de mayo y también motivó debates acerca de su conveniencia. El brigadier Thompson estaba recibiendo presiones desde Londres para que abandonara la cabecera de playa rumbo a Puerto Argentino, de modo que convocó a una reunión de planificación y se sugirió en principio realizar una simple incursión contra los argentinos en el istmo de Darwin, fundamentalmente para destruir el aeródromo argentino; finalmente se ordenó un ataque que en realidad no era estrictamente necesario. Existían las presiones desde Inglaterra para obtener algún triunfo militar, de modo que la decisión de atacar parece haber sido más de orden político que militar. Chris Keeble, segundo jefe del Batallón 2, dijo después de la guerra:
“Seamos objetivos. Para el buen éxito de las Malvinas no era necesario atacar Goose Green, porque el centro, la capital, es Stanley, y si quieres tomar un país, tomas la capital, como si quieres derrotar al enemigo tienes que capturar a su ejército. Ambos estaban en Stanley, así pues ¿por qué ir a Goose Green? Esta pregunta necesita una contestación”.
Una vez tomada la decisión Thompson ordenó a Jones que capturara Goose Green con su batallón. Este decidió lanzar no un ataque limitado sino un asalto total, empleando todas sus fuerzas.

 

Las fuerzas enfrentadas
Los atacantes británicos
En la batalla intervino principalmente el 2º Batallón de Paracaidistas, pero también otras tropas de apoyo que incluían secciones de misiles “Milán” y “Blowpipe”, así como también ingenieros y artilleros. Se trataba de tropas profesionales con alto nivel de entrenamiento, que habían tomado tierra menos de una semana atrás. Por lo tanto los rigores del clima y el suelo malvinense no los habían afectado tanto como a los argentinos, que llevaban casi un mes en las posiciones. La logística de los ingleses funcionaba muy bien, manteniendo a las tropas en condiciones aptas para combatir.
El “2 Para” contaba con 500 hombres aproximadamente, y entre sus armas de apoyo de fuego contaban con 56 ametralladoras (el doble de lo normal), así como una abundante provisión de misiles filoguiados Milán, cohetes descartables de 66 mm y proyectiles de fósforo blanco. No se conoce con exactitud el número de combatientes de las otras unidades que apoyaron al 2º de Paracaidistas.
* 2º Batallón de Paracaidistas (teniente coronel Herbert “H” Jones)
o Compañía A (mayor Farrar-Hockley)
o Compañía B (mayor Crosland)
o Compañía C (mayor Jenner)
o Compañía D (mayor Neame)
o Pelotón Comando (teniente coronel Jones y mayor Keeble, segundo al mando)
* Unidades terrestres de apoyo
o Batería 8 del Real Regimiento de Artillería (Teniente Waring)
o Cuerpo de Defensa Aérea
o 59º Escuadrón de Reconocimiento
o Compañía J, Batallón 42 de Royal Marines (reserva) (mayor Norman)[11]
* Apoyo aéreo y naval
o Helicópteros del Escuadrón Aéreo de la 3ª Brigada de Comandos (mayor Cameron)
o Helicópteros del Escuadrón 656, Cuerpo Aéreo del Ejército (mayor Sibun)
o Harrier GR 3 del Escuadrón 1 de Caza, Royal Air Force (comandante Squire)
o Fragata HMS “Arrow” (comodoro Bootherstone)

 

Los ingleses utilizaron por primera vez misiles antitanque "Milan" contra posiciones de infantería. El éxito de esta táctica en la batalla de Pradera del Ganso fue tal, que en el ataque a la capital de Malvinas todas las unidades británicas utilizaron el "Milan" para saturar las defensas argentinas antes de tomarlas por asalto.

 

Los defensores argentinos
A diferencia de los británicos, los soldados de Argentina eran en su mayoría reclutas con un máximo de un año de instrucción, pero también con dos meses en algunos casos. La Compañía C del Regimiento 25 llevaba en el lugar mes y medio, pero el Regimiento12 había llegado un mes atrás y todavía no estaba completo, pues una compañía había quedado en las cercanías de Puerto Argentino como reserva. A estas tropas se las había enviado sin sus elementos de logística (desde cocina de campaña hasta palas para cavar trincheras), los cuales quedaron en la Patagonia.
La base aérea “Condor” ya no funcionaba como tal, pero personal de la Fuerza Aérea en número de 200 hombres aún permanecía allí, formando una compañía de infantes no preparada para tal misión; operaba a órdenes del jefe de la base aérea, vicecomodoro Wilson Pedrozzo, independientemente del jefe de las tropas de ejército. Dos cañones antiaéreos del Ejército Argentino daban protección a la guarnición, y en los días previos a la batalla se envió una batería de obuses de 105 mm. También se encontraban en Prado del Ganso 14 tripulantes del buque “Monsunen” que había sido remolcado hasta allí por otra nave tras sufrir daños al ser atacado por dos fragatas en el Estrecho de San Carlos.
El personal de la Fuerza Aérea había improvisado defensas reciclando material; así por ejemplo se instaló una cohetera de Pucará en un tractor. Pero el apoyo aéreo debía venir de Puerto Argentino.
La “Fuerza de tareas Mercedes” contaba el 26 de mayo con 565 soldados de infantería y 78 artilleros. El armamento pesado constaba de un cañón sin retroceso de 105 mm, 3 morteros y 11 ametralladoras. Las inclemencias del clima sumadas a la falta de una logística adecuada hicieron que se presentaran casos de desnutrición y enfermedades al promediar el mes de mayo.
* Fuerza de Tareas Mercedes (teniente coronel Piaggi)
o Regimiento de Infantería 12 (teniente coronel Piaggi)
+ Compañía A (teniente 1º Manresa)
+ Compañía C (teniente 1º Duaso Fernández)[12]
+ Compañía Comando (teniente Peluffo)
o Regimiento de Infantería 25
+ Compañía C (teniente Esteban)[13]
o Regimiento de Infantería 8
+ 3ª sección/Compañía C (subteniente Aliaga)[14]
o Batería A del Grupo de Artillería Aerotransportado 4 (teniente 1º Chanampa)
o 3ª Sección, Batería B del Grupo de Artillería de Defensa Aérea (GADA) 601 (subteniente Braghini)
o 1 sección de la Compañía de Ingenieros 9
o Apoyo aéreo (desde Puerto Argentino)
+ Aermacchi MB 339 de la 1ª Escuadrilla Aeronaval de Ataque (capitán Molteni)
+ Pucará del Grupo 3 de Ataque de la Fuerza Aérea (mayor Navarro)
+ Helicópteros del Batallón 601 de Aviación de Combate, del ejército (mayor Scarpa)
o Refuerzos enviados desde Puerto Argentino[15]
+ Equipo de Combate Guemes y Compañía Comando del Regimiento 12 (teniente Esteban)
+ Compañía B, Regimiento 12 (capitán Corsiglia)

 

La batalla de Prado del Ganso

Movimientos previos
Durante la tarde del 26 de mayo la compañía A del regimiento 12 avanzó hacia el norte según lo ordenado en la orden 506; una sección realizó misiones de exploración delante del grueso, sin tomar contacto con los ingleses, mientras el resto de la compañía cavaba nuevas posiciones y acarreaba abastecimientos. También se transportaron manualmente dos Obuses de 105 mm hacia posiciones avanzadas, con las cuales los argentinos hicieron fuego sobre la zona designada.

 

Helicópteros Gazelle similares a este proveyeron a los británicos de apoyo logístico inmediato, además de evacuar heridos.

 

Mientras, los paracaidistas ingleses habían iniciado su avance a pie en la tarde del 26 de mayo, llegando a Camilla Creek House a primeras horas de la mañana siguiente. Allí Jones montó su puesto de mando y envió patrullas para sondear la entrada al istmo, las cuales entablaron escaramuzas con la Sección Exploración de la Compañía A argentina, que todavía se estaba estableciendo en sus posiciones.
En ambos bandos creció la tensión por la proximidad del enemigo. Los argentinos trabajaron contra reloj para preparar sus posiciones.Por su parte, el coronel Jones estaba furioso porque la BBC anunciaba en sus transmisiones que era inminente el ataque británico al istmo de Darwin, lo cual eliminaba el factor sorpresa.
Durante la mañana del 27 de mayo la sección de exploración argentina se encontró con soldados ingleses en la zona de Burntside House, alrededor de mediodía; se entabló un fuerte combate con las avanzadas británicas, las cuales rodearon a los argentinos y los obligaron a rendirse. Las patrullas de exploración británicas debieron retirarse al tomar contacto con otras patrullas argentinas avanzadas, pero el teniente Manresa, jefe de la Compañía A del Regimiento 12, perdió comunicación con esta sección avanzada.

 

Restos del Harrier matrícula XZ988, derribado por fuego antiáereo de 35 mm sobre Goose-Green

 

Mientras tanto, la RAF realizó ataques sobre la compañía A argentina, desplegada en sus nuevas posiciones a la entrada del istmo de Darwin: un caza Harrier GR3, pilotado por el Comandante Bob Iveson, fue derribado por la defensa aérea desde Goose Green. Iveson logró eyectarse lejos de las líneas enemigas. Durante el resto del día los británicos lograron transportar con helicópteros su artillería de campaña (3 obuses de 105 mm)[20] y pertrechos a Camilla Creek House; los cañones comenzaron a batir las posiciones adelantadas argentinas, mientras que desde el Estrecho de San Carlos, la fragata HMS “Arrow” abrió fuego con su cañón de 4,5 pulgadas (117 mm).
Al caer la noche Jones ordenó a sus tropas avanzar hasta la línea de partida prevista para el ataque. La compañía C del mayor Jenner marchó en cabeza, seguida por las otras compañías del batallón y el propio Jones con su pelotón comando. Otras fracciones se ubicaron en la costa opuesta de Camilla Creek para brindar apoyo de fuego.
Durante la noche del 27 de mayo recrudecieron los intercambios de fuego con la adelantada sección exploración argentina. Mientras el teniente Manresa procuraba averiguar lo que pasaba con sus soldados en la posición avanzada, Jones organizó a sus hombres para el ataque: la compañía D quedó en reserva; la compañía A se situó en el flanco izquierdo inglés para atacar Burntside House; la compañía B del 2 Para ocupó el flanco derecho; la compañía C, el centro.
A todo esto los cañones argentinos habían vuelto a sus posiciones originales, cerca de Goose Green, para no ser destruidos en campo abierto por los ataques aéreos. Los 145 soldados del teniente Manresa soportaban el fuego de preparación de la artillería inglesa, contestando con imprecisos disparos de mortero y del cañón sin retroceso.

El ataque sobre la posición avanzada argentina
A las 2:30 del viernes 28 de mayo Jones ordenó atacar y las compañías A, B y C del 2º Batallón de Paracaidistas (440 hombres) se lanzaron sobre las posiciones de la sección exploración y la compañía A del Regimiento 12.El combate fue encarnizado y soldados de la sección exploración argentina se replegaron sobre las posiciones de la compañía A, generando pánico entre los jóvenes reclutas, varios de los cuales abandonaron sus puestos y comenzaron a replegarse; los oficiales argentinos debieron apelar a toda su energía para reagrupar a sus hombres y evitar una desbandada.

 

Los argentinos avanzan hacia el norte y los ingleses atacan la entrada al istmo.

 

Con gran precisión, las posiciones argentinas fueron castigadas con fuego de artillería naval y de campaña antes de que los paracaidistas las tomasen por asalto. La radio de Manresa resultó averiada y perdió contacto con su jefe, de modo que debió luchar sólo. La artillería argentina comenzó a hacer fuego al percibir el asalto inglés, pero por la falta de comunicaciones su fuego no estaba dirigido y fue en gran parte ineficaz.
Así y todo, las posiciones argentinas castigaron con fuego de ametralladoras a los paracaidistas que avanzaban al descubierto y les infligieron duras pérdidas. Los ingleses tuvieron que separarse en pequeños grupos para evitar ser aniquilados, y acercarse lo suficiente para disparar cohetes y lanzar granadas.
Después de media hora de combate el flanco izquierdo argentino comenzaba a ceder y el teniente Manresa reunió un pequeño grupo de soldados y contraatacó, estabilizando la situación. Pero ante un nuevo empuje de los paracaidistas de la compañía B del mayor Crosland, el flanco izquierdo argentino cedió y Manresa ordenó el repliegue hacia la primera línea de retardo: las posiciones que ocupaba antes del 26 de mayo.
En tanto, el mayor Farrar-Hockley y su compañía A tomaron Burntside House y llegaron a Coronation Point, ya cerca del pequeño poblado de Darwin. Las compañías B y C, seguidas por la compañía D en reserva, avanzaron presionando a los argentinos en retirada, pero cuando amaneció todavía no habían logrado acercarse a la línea de defensa principal argentina.

La lucha en la línea Darwin-Boca House
Alrededor de las 6:30 los británicos tropezaron con la resistencia de nuevas fracciones argentinas: en Boca House se encontraba una sección de fusileros del regimiento 8 argentino al mando del subteniente Aliaga, mientras que en Darwin Hill y el sector central se encontraba un variopinto grupo de defensores: se trataba de soldados de la compañía Comando y Servicios del Regimiento 12 (cocineros, abastecedores) y dirigidos por el teniente Peluffo. A esta línea se sumaron los restos de la compañía A de Manresa, alrededor de las 6:30 del 28 de mayo.
El avance británico quedó atascado, pues la luz del día daba ventaja a los defensores, que ahora combatían en posiciones preparadas de antemano. Los temerarios ataques británicos no lograron conmover la línea defensiva.
Piaggi apreció que la defensa necesitaba ser reforzada y envió parte de su reserva concentrada en Goose Green: una sección de fusileros del regimiento 25 bajo el mando del subteniente Néstor Estévez. Este avanzó hasta las inmediaciones de Boca House y se trabó en combate con los británicos, siendo herido de gravedad. Durante el encarnizado encuentro Estévez tomó una radio y comenzó a reglar el fuego de la artillería, contribuyendo a frenar el ataque inglés. Cuando este oficial cayó muerto, un suboficial tomó su puesto y corrió igual suerte; un soldado tomó la radio para continuar la tarea y también fue abatido.
La sección de reserva argentina sufrió enormes pérdidas, pero alrededor de las 9:30 los británicos suspendieron su avance y retrocedieron organizadamente, buscando protección. Los combates nocturnos habían significado un gran gasto de munición, y los paracaidistas debieron proveerse con las municiones de sus compañeros muertos y heridos.

Refuerzos argentinos
Jones estableció su puesto de mando en el sector oriental de la línea de combate, cerca de la compañía A de Farrar-Hockley que estaba detenida frente a Darwin. Los artilleros ingleses tiraban sin respiro, mientras que cuatro helicópteros trasladaban munición y evacuaban heridos. Pero con la llegada de la luz diurna la fragata “Arrow” abandonó su misión de apoyo de fuego por temor a los ataques aéreos argentinos.
En efecto, poco después llegaron sobre el campo de batalla aviones Pucara enviados desde la capital malvinense, los cuales bombardearon a los paracaidistas y los presionaron a retirarse en busca de refugio.

 

Los argentinos aprovecharon esta pausa para recomponer su primera línea, aunque las pérdidas en hombres y material eran graves.[23]

 

Piaggi ordenó que su compañía C, situada al sur del istmo, se replegara cerca de Goose Green para acortar el perímetro defensivo.
Alrededor de las 9 de la mañana llegaron refuerzos: se trataba del Equipo de Combate “Guemes” de Regimiento 25,[24] los cuales fueron depositados 8 kilómetros al sur de Goose Green. Esto permitió a Piaggi recomponer su reserva y sacar de ella una sección de tiradores para enviarla hacia Darwin Hill, pues la compañía A de los paracaidistas parecía reiniciar el ataque. La sección argentina, comandada por el subteniente Gómez Centurión avanzó hacia Darwin Hill para bloquear

Los argentinos llevaron refuerzos a la batalla por medio de sus helicópteros.

 

La muerte del teniente coronel Jones
Este es uno de los episodios más debatidos de la guerra de Malvinas. Según la versión oficial inglesa,[25] Herbert Jones observó que un nido de ametralladoras argentino mantenía inmovilizada a la compañía A del mayor Farrar-Hockley; y decidió atacarla personalmente para estimular a sus tropas. Dirigió su pelotón comando contra la posición argentina y cayó en el ataque.
La versión oficial del Ejército Argentino es que la sección de fusileros enviada de refuerzo a Darwin Hill divisó a una columna de paracaidistas y la emboscó, inmovilizándola sobre el terreno. Entonces unos oficiales ingleses solicitaron una tregua y se adelantaron a conversar con Gómez Centurión. Este pensaba que el jefe inglés venía a rendirse, pero Jones se presentó como jefe de los paracaidistas y exigió la rendición de los argentinos. Sorprendido, Gómez Centurión lo intimó a continuar combatiendo y cuando se reinició el fuego lo abatió con su fusil.[26]
Como sea que haya muerto Jones, lo hizo al frente de sus tropas, ya que en su opinión “la única manera de dirigir es dirigiendo, desde el frente”.[27]
El mando del ataque pasó al segundo jefe del batallón, el mayor Chris Keeble, quien contempló una serie de malas noticias: un helicóptero que se dirigía a evacuar al jefe ingles fue abatido por un Pucará argentino cerca de Camilla Creek House; habían sido muertos o heridos cuatro jefes de pelotón; luego, el avance sobre Darwin Hill se había vuelto a detener. La victoria esperada esta muy lejos, e hizo que Keeble exclamara: “¿Cómo diablos capturo Goose Green?”.

 

El ataque inglés se reinicia
Piaggi se comunicó con su superior, el general Parada, y le informó que el ataque inglés había sido detenido. Parada lo felicitó y le ordenó “iniciar la persecución”; Piaggi contestó que no estaba en condiciones, y Parada reiteró la orden, prometiéndole apoyo. Enfurecido por lo que consideraba una falta total de comprensión de la situación, Paggi estrelló un jarro de aluminio contra la pared.[6]
Entretanto, Keeble decidió emplear la compañía D y tomar en primer lugar el reducto argentino de Boca House para poder flanquear el resto de las posiciones argentinas. Poco después del mediodía, precedido por una preparación artillera de gran magnitud, las compañías B y D británicas atacaron a los soldados argentinos atrincherados, empleando misiles filoguiados “Milán”, cohetes de fósforo blanco y morteros. Los argentinos fueron aferrados y rodeados, tras lo cual los paracaidistas pasaron al asalto de la posición. El subteniente Aliaga cayó herido y cuando toda resistencia fue imposible, ordenó la rendición.
Al mismo tiempo, la compañía C del mayor Jenner atacó las trincheras en el sector central, mientras Farrar-Hockley renovaba el ataque sobre Darwin Hill. En todos los sectores los británicos emplearon gran volumen de fuego, sobre todo los mortíferos “Milán”; este poder de fuego sumado a la mayor preparación de los combatientes ingleses lentamente se impuso y la línea argentina resultó perforada. Poco después cayó el reducto de Darwin Hill y el teniente Manresa ordenó el repliegue hacia la segunda línea de retardo, en proximidades de Goose Green. El otro jefe argentino, teniente Peluffo, resultó herido y cayó prisionero.

 

Evolución de la batalla a partir del segundo ataque inglés.

 

En la foto están integrantes de la Compañía de Comandos 601, quienes también derribaron un Harrier con el sistema Blowpipe, en el corredor aéreo de la Gran Malvina ("Comandos en Acción" - Ruiz Moreno)
Keeble estableció su puesto de mando en Darwin Hill y ordenó un triple avance: mientras Crosland y su compañía B avanzaban hacia el sur para rodear Goose Green desde ese sector, el mayor Neame y la compañía D atacarían la pista de aterrizaje. Las compañías C y A (Jenner y Farrar-Hockley) debían atacar la Escuela desde Darwin Hill. Alrededor de las 17 las fuerzas argentinas se retiraron hacia la Escuela, fuertemente presionadas por los hombres de Jenner y Farrar-Hockley.
Por el oeste, los hombres de Neame pudieron tomar la pista de aterrizaje sin mayor dificultad, ya que los efectivos de la Fuerza Aérea Argentina encargados de la defensa de ese sector se habían replegado sin informar a Piaggi;[6] cuando éste supo lo que había pasado envió algunos soldados del regimiento 12, que fueron rechazados. Esto facilitó que los hombres de Crossland pudieran avanzar hacia el sur y amenazar el perímetro argentino desde esa dirección, cercando a parte de la Compañía C del regimiento 12.
La aviación argentina volvió a efectuar ataques contra los paracaidistas, pero éstos lograron derribar un Pucará y un Aermacchi.

 

Soldados argentinos operando un misil antiaéreo Blowpipe. Con este mismo tipo de misil los británicos derribaron un avión argentino durante la batalla.

 

El cerco final sobre Goose Green
Cuando los ingleses llegaron sobre la segunda línea de defensa argentina, los obuses de 105 mm comenzaron a disparar en tiro directo, y a lo que se sumó el fuego de los cañones antiaéreos que disparaban contra blancos en tierra. La situación de los defensores se hizo delicada, pues también aparecieron aviones Harrier GR3 de la RAF, efectuando ataques al suelo.

 

Arde la escuela de Prado del Ganso, ocupada por los británicos y destruída por la artillería antiaérea argentina. Foto tomada desde las líneas argentinas por el Tte. Esteban.

 

La posición defensiva de la Escuela cayó en manos británicas y dio motivo para otro episodio enigmático de la guerra. Los ingleses sostienen que soldados de una trinchera argentina agitaron un trapo blanco para rendirse, y cuando el teniente Jim Barry y dos paracaidistas se adelantaron para hacerlos prisioneros, fueron abatidos desde otra trinchera argentina. Enfurecidos por lo que consideraron un ardid, los demás paracaidistas atacaron la Escuela y mataron a todos los defensores, hasta que el edificio estalló. La versión argentina es que la escuela fue destruida por el fuego de la artillería argentina luego de que los soldados británicos ocuparan la posición.[29]
Perdida la posición defensiva de la escuela y la pista de aterrizaje, las fuerzas argentinas quedaron acorraladas en torno a Goose Green; además, el intenso fuego de morteros logro inutilizar la artillería antiaérea que disparaba contra los paracaidistas. Piaggi se comunicó con Parada y este le ordenó romper el contacto con el enemigo y retirarse hacia Bodie Creek Bridge para ser evacuado junto a sus fuerzas. Piaggi opinó que no podía zafar del contacto con los ingleses, y que una retirada como la planeada sería muy difícil.
Entretanto Parada había enviado nuevos refuerzos helitransportados: se trataba de hombres de la compañía B del Regimiento 12, trasladados desde Monte Kent. Cuando aterrizaron a unos 6 kilómetros de Goose Green, en el sector sur, la artillería inglesa comenzó a batirlos, provocando cierta dispersión. Este grupo se encaminó hacia Goose Green, aunque la oscuridad, la falta de guías y el fuego enemigo le impidieron sumarse a la posición principal. Recién en la madrugada del 29 de mayo una parte de estos refuerzos lograron presentarse en el puesto comando de Piaggi.

 

Noche de decisiones
Al anochecer del 28 de mayo los británicos comenzaron a disminuir su fuego. El mayor Keeble, al ver a los argentinos cercados, tuvo confianza en una pronta victoria. Decidió bombardear primero Goose Green y luego enviar a sus paracaidistas a eliminar los restos de resistencia. Pero cuando supo que allí había un centenar de civiles malvinenses, se preocupó y comenzó a pensar en la manera de empujar a los argentinos a rendirse sin luchar. Decidió realizar una demostración de fuego al día siguiente para convencer a los defensores que era inútil resistir.[27]
Comenzó entonces el acarreo de munición y de artillería. Marines del Batallón 42 fueron puestos bajo el mando de Keeble.
Mientras esto ocurría, los argentinos trataron de recomponer sus líneas y Piaggi convocó a una reunión de oficiales para debatir el curso de acción a tomar. En su opinión la orden de retirada impartida por Parada era irrealizable, y continuar luchando no ofrecía posibilidades de éxito. Le preocupaba además que los británicos bombardearan el poblado y provocaran una matanza en la población civil.
La reunión fue acalorada: Piaggi opinaba que si no se podía revertir la situación, la capitulación era la única decisión sensata. Algunos propusieron utilizar la Compañía B (de la cual se sabía que había llegado aunque aún no se conocía su paradero), Piaggi pidió al jefe de la Base “Cóndor” que armara a sus hombres como fusileros, a lo que este se negó. Finalmente Piaggi se comunicó con Parada, el cual le confesó que no podía enviarle más refuerzos ni medios para evacuar la posición. Además, los jefes argentinos no sabían nada acerca del enemigo al que se enfrentaban, por ejemplo su cantidad de efectivos o sus medios de combate, por lo cual no podía asegurar que una continuación de la resistencia tuviera posibilidades de éxito. Ante este panorama Piaggi decidió parlamentar.[30]

 

La capitulación
Un isleño fue enviado a las líneas inglesas con una propuesta de tregua. Keeble aceptó y envió dos prisioneros argentinos para informar a Piaggi sus condiciones: los argentinos debían rendirse o aceptar las consecuencias de una continuación del combate. Piaggi interpretó que los ingleses estaban dispuestos incluso a bombardear Goose Green y cargar sobre las espaldas de los argentinos la responsabilidad por la muerte de civiles inocentes.[6] En horas de la mañana Piaggi y Pedrozzo conferenciaron con Keeble y otros oficiales, insistiendo este en sus condiciones. En ese momento los argentinos decidieron capitular.
Se vivió un momento alarmante cuando los ingleses descubrieron a una tropa de argentinos que marchaba desde el sur en actitud de combate: eran soldados de la compañía B llegados la noche anterior y que se habían extraviado en su marcha a Goose Green; por lo tanto, desconocían lo que estaba pasando. Keeble se disponía a abrir fuego cuando Piaggi le comunicó lo que sucedía con esos soldados: Keeble accedió a no disparar y los soldados argentinos, a la vista de todos y sin saber que habían estado a punto de morir, llegaron a Goose Green.[6]

Poco después el vicecomodoro Pedrozzo, como oficial más antiguo, presentó la rendición, la cual se llevó a efecto con honores militares y fuera de la vista de los civiles.

 

Conclusión
Después de la batalla
En la batalla de Prado del Ganso los argentinos tuvieron 50 muertos y alrededor de 150 heridos. En un principio los británicos difundieron la cifra de 250 argentinos muertos, que luego fue rectificada.[31] Por su parte, los vencedores tuvieron alrededor de 17 muertos y una cifra no precisada de 30-40 heridos.[32] Según la Historia Oficial Británica escrita por Sir Lawrence Freedman, los británicos sufrieron 16 muertos y alrededor de 66 heridos de mayor o menor gravedad.(fuente), mientras que el médico británico Rick Jolly del rango de mayor quien fue condecorado por ambos bandos, sostiene que atendió a 64 británicos heridos en la dura acción.(fuente)
Después de la batalla los médicos ingleses continuaron con la tarea de atender a los heridos de ambos bandos, llevándolos al hospital de campaña instalado en la Bahía Ajax, en la zona de San Carlos. Los prisioneros argentinos fueron puestos a recoger a sus muertos y también el armamento y equipo esparcido por el campo de batalla. Los cadáveres de los vencidos fueron puestos en una fosa común donde se los sepultó tras un breve oficio religioso, mientras que a los muertos ingleses se les destinó un terreno seco donde los sepultaron envueltos en sudarios plateados; tras pronunciar los nombres de los caídos, se los sepultó con honores.[27]
Los civiles malvinenses (bautizados “kelpers” por los ingleses[33] ) recibieron a los vencedores con grandes muestras de júbilo. No hubo muertos ni heridos entre ellos.
Los prisioneros argentinos fueron llevados al campo de detención que se había instalado en San Carlos, donde la gran mayoría (excepto los oficiales de mayor graduación) fueron embarcados en el buque “Nordland” y llevados a Montevideo (Uruguay) para ser devueltos a Argentina.
En cuanto al 2º Batallón de Paracaidistas, después de la batalla fue encuadrado en la 5ª Brigada de Infantería recién llegada a la zona de desembarco en San Carlos. Su jefe, el brigadier Wilson, tenía la misión de avanzar hacia la capital insular por la costa sur de la isla Soledad, y decidió emplear a los paracaidistas. En consecuencia los liberó de custodiar Darwin y Goose Green, tarea que fue asumida por el Batallón de Rifleros Gurkhas, y los trasladó con helicópteros hacia la zona de Bluff Cove y Fitz Roy; para el 3 de junio el 2º Batallón de Paracaidistas estaba nuevamente en la primera línea de combate, esta vez frente a las posiciones argentinas en la capital de las Malvinas. Allí darían su siguiente batalla.

 

Consecuencias
El triunfo británico en Prado del Ganso significó un golpe a la moral de los argentinos, tanto en las islas como en Argentina continental, y provocó el efecto contrario en los ingleses.[34] En términos políticos fortaleció al gobierno británico, el cual pudo exhibir ante el público un triunfo militar y presentarlo como una prueba de la superior capacidad de los soldados británicos.[35]
La batalla arrojó como conclusión la importancia de las tácticas de infantería bien coordinadas así como también la importancia del apoyo de fuego pesado. En las batallas por Puerto Argentino los británicos volverían a emplear los misiles antitanque “Milán” y la artillería naval, pues fueron lecciones que se aprendieron en Prado del Ganso. El apoyo aéreo, tanto por parte argentina como inglesa, tuvo efectos limitados y los derribos sufridos por ambos bandos mostraron que la defensa aérea desempeñaba un papel de primer orden.[36] De esta batalla surgió también una nueva capacidad del avión de contrainsurgencia Pucará: la de cazador de helicópteros.[37]
La toma del istmo de Darwin significó en términos estratégicos las guarniciones argentinas en la isla Gran Malvina quedaron aisladas hasta el final de la guerra, pues Goose Green servía como puesto intermedio de comunicaciones con Puerto Argentino. Los británicos tenían su retaguardia y flancos cubiertos para avanzar en profundidad a Puerto Argentino, lo cual hicieron al punto que el 30 de mayo el Batallón 42 de Marines y otras fuerzas de apoyo tomaban el monte Kent, frente a las primeras líneas argentinas en la capital. Por parte argentina se evidenció la falta de una estrategia dinámica que pudiera disputar terreno al enemigo: Menéndez y sus oficiales en Puerto Argentino no creían posible efectuar ofensivas desde la capital, pues podía debilitarse esta guarnición y facilitar un ataque anfibio británico. Desde Buenos Aires se barajaron varias ideas, incluyendo un asalto de paracaidistas sobre San Carlos, pero todos los planes fueron descartados por el enorme riesgo que suponían.[38] Los británicos, que dominaban el mar y el cielo en torno al archipiélago, retuvieron la iniciativa en la campaña terrestre.

fuente: * Ruiz Moreno, Isidoro J. (2007). Comandos en acción, 1ª edición edición, Buenos Aires: Booket. ISBN 978-987-580-182-0.

* Kasanzew, Nicolás (1983). Malvinas a sangre y fuego, 4ª edición edición, Buenos Aires: Abril. ISBN 950-10-0078-8.

* (1983) Una cara de la moneda, 1ª edición edición, Buenos Aires: Hyspamerica. ISBN 950-614-020-0.

* Fernández Reguera, José (1987). La Guerra de las Malvinas (versión argentina), 1ª edición edición, Buenos Aires: Ediciones Fernandez Reguera.

* Ejército Argentino. «Infantería Argentina». Consultado el 28 de enero de 2009.

* Gordon Smith (2000). «BATTLE ATLAS of the FALKLANDS WAR 1982 - by Land, Sea and Air (part 38.2 PARA'S APPROACH TO and BATTLE FOR DARWIN and GOOSE GREEN)». Consultado el 28 de enero de 2009.

http://www.taringa.net/posts/info/4291968/Batalla-de-Pradera-del-Ganso.html


 

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