En la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias. Robert Green Ingersoll
El ojo del amo engorda el ganado
Por la Comunidad de Estados de América del Sur
En meses América latina comenzará a transitar por primera vez desde su fragmentación un camino muy amplio y profundo de integración política y comercial como nunca antes había logrado recorrer.
El año próximo el Mercado Común del Sur y la Comunidad Andina de Naciones se constituirán en Zona de Libre Comercio vinculando a los países iberoamericanos del continente sud.
Eduardo Duhalde, quien preside la Comisión de Representantes Permanentes del MERCOSUR, planteó hace unos días en una entrevista televisiva que el continente debe avanzar hacia algo más que sólo un acuerdo comercial que permita la libre circulación de las mercancías entre los países que suscriban ese acuerdo.
El ex-presidente argentino también barajó algún nombre con el que se podría bautizar a la Institución que surja a partir del acuerdo comercial entre las dos organizaciones integracionistas, mencionando como un nombre posible el de “Unión Sud Americana “, pero a renglón seguido le puso un reparo a ese nombre ya que la sigla seria “U S A “, como la de Estados Unidos de América.
El asunto es de tal importancia que merece que todos nos involucremos en el debate, desde el nombre hasta las formas institucionales que adquiera el proceso.
Comunidad de Estados de América del Sur
Se me ocurre que no debemos bautizar a la institución común más importantes de nuestra historia con palabras tales como mercado o comercio, con más razón cuando una parte significativa de nuestra dirigencia coincide en a firmar que la palabra “ mercado “ es limitativa de los objetivos históricos de integración regional, que claro está, abarca todos los aspectos de nuestra vida colectiva, lo político, lo social, lo comercial , lo cultural. Etc.
Antes de proseguir quiero ajustar un término: América del Sur no se está integrando, se esta re-integrando , esta recuperando de alguna manera su antigua unidad (durante el Reinado de Felipe II España y Portugal lo tuvieron como Soberano común y por ello toda Iberoamérica compartió un mismo gobierno y fue un período de activo intercambio humano y comercial entra las regiones lusitana y española del Nuevo Mundo) .
También deberíamos dejar de utilizar el adjetivo “ extranjero “ para referirnos a los ciudadanos, productos y al los Estados mismos de América del Sur. Las relaciones entre nuestras Repúblicas tendrían que salir de la órbita de las Relaciones Exteriores, para ser encaradas como asuntos de un nuevo espacio político y jurídico, de un ámbito nuevo y distinto, el espacio, el ámbito de la Comunidad Sur Americana. Todos los países tienen un Ministerio del Interior y otro de Relaciones Exteriores, pero no todos tienen un Ministerio de Integración o asuntos Sur Americanos.
Por aquella unidad que tuvimos es que conservamos mucho en común, somos ya una comunidad, por historia y por desafíos futuros que sólo podremos enfrentar conjuntamente. El espíritu de nuestra América tiende a corporizarse a través de sucesivos acuerdos re-integradores. En el próximo acuerdo creo que deberíamos modificar algunos principios rectores y agregar otros.
Profundizar la Inter-dependencia , para ser más soberanos.
La experiencia del Mercosur nos enseña que la constitución de un Mercado Común ( algo que ya es de por sí muy importante si logramos concretarlo a nivel de Sur América) es una tarea larga y durante la cual siempre surgen dificultades puntuales en relación, especialmente, a la libre circulación de determinados productos. Mientras se arriba al momento de constituir un único y solo mercado, con un Arancel Externo Común, nos encontraremos que habrá perdedores y ganadores, sectores que perderán su lugar en el mercado y otros que lo ganarán, generando en cada país las naturales resistencias al libre comercio, en los casos en que algún sector se vea perjudicado ; por ello es de suma importancia que profundicemos la unión en asuntos en que salgamos ganando de manera más rápida para todos. No se trata de no llegar a constituir algo que es indispensable que constituyamos, como es el ser en algún momento todos un sólo mercado, (convertir a nuestros actuales mercados en un mercado interno, delinear una nueva frontera arancelaria que determine que todas las mercancías que provengan desde mas allá del Mar Continental Sur Americano sean tratadas como un producto extranjero, y desde el Mar Continental para adentro, todo ese espacio económico sea considerado como nuestro mercado interno), solamente que mientras se llega a ese momento de maduración histórica, podemos ir aportando al fortalecimiento de nuestra identidad común e integración regional, a través de la profundización de las cosas que nos vinculan más rápido y preocupándonos en la integración en asuntos tales como la cultura ( la libre circulación de los bienes culturales y artríticos es algo en lo que todos ganamos porque nos ayuda a conocernos más, porque crea un mercado a escala indispensable para el desarrollo competitivo de industrias como la cinematográfica y porque a diferencia de lo que ocurre en otras áreas, en la artística-cultural, la competencia principal en cada uno de nuestros mercados no es con lo que viene de alguno de nuestros vecinos , sino lo que proviene del mundo anglosajón, tenemos un gran mercado por ganar dentro de nuestro propio mercado al anglosajón.
Y se podría experimentar la desdolarización en este rubro, incluso la creación de alguna moneda cultural como embrión de moneda común ) el idioma, la educación , la cooperación científica, la planificación en temas de armamento y defensa, la creación de empresas comunitarias como podría ser Petro Sur, la libre circulación de las personas, la harmonización de nuestros sistemas Jurídicos, la constitución de Instituciones Comunitarias con autoridad, la fundación de Universidades Comunitarias, la formación de Líneas Aéreas, la constitución de una Comisión de Energía Atómica del Sur, el desarrollo de una política Antártica Sudamericana, la conformación de una Junta Sur Americana de Defensa, contar con empresas satelitales comunes, Inter vincular los sistemas ferroviarios, etc.
El MERCOSUR ha avanzado en lo económico y comercial, pero también en lo político y de modo particular la acción mancomunada en lo político ha contribuido sobre manera a impulsar este formidable proceso re-integrador continental. La comunión política de nuestros Estados ha funcionado como formidable escudo defensivo para la región, es ese un camino que debemos transitar con más firmeza y profundizarlo mediante una mayor y más profunda institucionalidad.
Hasta ahora en el MERCOSUR las decisiones se toman por consenso ( unanimidad) y todas las decisiones importantes deben ser ratificadas por los Congresos de los 4 países. Solamente el Grupo Mercado Común tiene poder para tomar algunas decisiones vinculantes (obligatorias) pero más de tipo reglamentario, y siempre luego que a niveles superiores, altos funcionarios, ministros o presidentes, hayan consensuado los aspectos fundamentales en cada asunto sobre el cual se debe decidir. Un gran paso adelante en otorgar al MERCOSUR más cohesión política, acciones, celeridad e identidad institucional-política ha sido la creación de la Comisión de Representantes Permanentes.
Cambiemos el criterio: siempre todos los países deberán estar representados de modo igualitario en las Instituciones Comunes, pero no siempre debería ser obligatorio que todos estén de acuerdo para que una decisión sea obligatoria, vinculante para los Estados y sus ciudadanos. Por supuesto que dependerá el tipo de asunto a discutir, su gravedad e importancia, para que sea requerido el consenso o bastará con una mayoría simple o agravada, para que una resolución tenga entre nosotros fuerza de Ley. Resultaría muy importante la Creación de lo que se denominan Organizaciones o Instituciones Supra Nacionales( Comisión Permanente, Parlamento Común, Tribunal de Justicia, Tribunal para Solución de Controversias, Consejo de Ministros, Cumbres Presidenciales, Grupos Técnicos, etc).
Delegar algo de nuestra soberanía política en la Comunidad que lleguemos construir, es una manera de ganar en independencia en todos los órdenes y esta afirmación no es sólo ideológica, la experiencia de los 2 últimos años en América Latina lo confirman como un hecho comprobable. Romper en algunos casos con la necesidad de la unanimidad para decidir es una manera de entrelazarnos más, de “entreverarnos”, de generará bloques de intereses que actuarán mas allá de las fronteras estatales actuales .Todo ello contribuirá a afianzar la Inter-dependencia y generar conciencia común, además esto cambiará el enfoque que tenemos sobre como ver los asuntos regionales y también desde el exterior cambiará la manera de vernos, puesto que sabrán que están tratando con una Comunidad con un grado de unidad política.
Así no seríamos varias partes distintas que acuerdan algo, abría un algo común con capacitado para decidir, en condiciones de negociar con terceros, inclusive con mayor poder y autoridad. Además de la identidad de nuestras Repúblicas traeríamos al mundo una nueva identidad, la de la Comunidad Suramericana.
También al crear Instituciones comunitarias con Poder decisorio, crearíamos ámbitos en los cuales los funcionarios deberían pensar las cosas desde la visión común, serían no ya sólo funcionarios de Argentina que se reúnen con los funcionarios de los otros países, serían funcionarios de la Comunidad, quienes deberían responder a los intereses comunitarios desde su gestión.
En esto de proponer Instituciones que agilicen la toma de decisiones y consoliden la unión política, me parece que podría ser viable la conformación de un Parlamento Común.
En el proceso europeo de creación de los Estados Nacionales dos elementos jugaron un papel central y fueron parte constitutiva de la trama primigenia en la gestación de aquellas unidades político-culturales: la progresiva eliminación de las aduanas y aranceles aduaneros entre los pequeños estado o regiones, y la delegación de representación y autoridad en forma progresiva en un Parlamento, Dieta, Asamblea de Electores, etc.
Si al comienzo no es posible avanzar rápido en lo económico ya dijimos que sería plausible rumbear con más presteza hacia lo político, en esa senda es que sugerimos lo del Parlamento Común .
Este Parlamento en un comienzo podría ser beneficiario de delegación de Soberanía Legislativa de parte de los Congresos Locales, en dos asuntos.
1) En la actualidad los Tratados y/o Protocolos y decisiones más importantes que adopta por ejemplo el MERCOSUR requieren para entrar en vigor que dichas decisiones obtengan la debida ratificación legislativa de cada uno de los Poderes Legislativos de los países involucrados.
Sugerimos que el Parlamento Comunitario o Sur Americano sustituya a los Legislativos de cada República en lo que respecta a la ratificación legislativa de los acuerdos y decisiones que tengan que ver con la integración.
Por caso, si los Presientes de los Estados mancomunados acuerdan un determinado régimen arancelario , la iniciativa debe ser enviada al Poder Legislativo comunitario , y si este la aprueba se convierte en Ley Común. Si se decide crear un Banco Regional, u otra empresa, la decisión de los Presidentes debe ser convalidada por el Congreso Sur Americano. Si se acuerda el trazado de una vía férrea que involucra por su disposición a varios Estados, el asunto necesitará de la aprobación Legislativa Común.
Si la Comunidad firma un Tratado Comercial o Político, o Militar con un tercer Estado o Grupo de Estados, para que alguno de esos instrumentos tenga validez requerirá la ratificación legislativa común. Ya se verá en que ámbito se trata la reglamentación de las Leyes comunitarias, o como se actúa en caso que el Parlamento introduzca alguna modificación a los proyectos Presidencias.
El actual funcionamiento del Grupo Mercado Común, (en el caso ya mencionado del MERCOSUR) por su conformación técnica-política y su capacidad de tomar decisiones puntuales, reglamentarias y vinculantes es un antecedente de funcionamiento interesante.
También se podrían, según el asunto a tratar luego de la intervención Parlamentaria, y si fuera necesario para convalidar alguna modificación legislativa o ratificar el Proyecto Presidencial, o consagrar alguna salvedad reglamentaria que la prudencia política aconseje, constituir un Comisión Ministerial (Economía, Defensa, Relaciones Exteriores, Salud, Justicia, etc). Según el tipo de temática, será la reunión de los Ministros de las Repúblicas sesionando en Consejo o Comisión Ministerial, para tomar la decisión final en cada asunto.
El Parlamento podría votar recomendaciones a los Presidentes, en cuyo caso si éstas fueran acordadas por la Cumbre Presidencial serían Leyes Comunitarias, sujetas luego al proceso reglamentario del caso.
En el Parlamento ningún Estado podría tener la mayoría absoluta de los miembros.
Para hacer políticamente más viable la constitución de este Poder Legislativo Común, en un comienzo, los miembros de esta Congreso Regional podrían ser elegidos por los Congresos Locales de entre sus miembros. De esta manera la delegación de soberanía de los parlamentarios de cada país al Legislativo Supra-Estatal sería menor.
Para culminar, el otro asunto en que el Parlamento Sur Americano debería tener soberanía es en ser el Poder que autorice el ingreso de tropas extranjeras al territorio de la Comunidad.
La concreción de un Gran Acuerdo Integrador Sur Americano nos colocará de nuevo en el camino de Ayacucho, en este caso para coronar la lucha con el triunfo de la Soberanía Política y el desarrollo económico y social. Transitemos ese camino marchando, a “paso de vencedores”
Osvaldo Jesús Gadbán , periodista cordobes
Córdoba Argentina Noviembre 2004