Articulos Politicos mas Recientes:


04/04/2020 Combatiendo al Capital, rumbo al abismo (por Enrique G. Avogadro) :::

28/03/2020 Entre canalladas y confirmaciones (por Enrique G. Avogadro) :::

21/03/2020 Burlas entre bambalinas (por Enrique G. Avogadro) :::

14/03/2020 Que pregunta che ! (por Enrique G. Avogadro)

07/03/2020 Un horror infinito (por Enrique G. Avogadro) :::

.. ..
Entrá al fascinante mundo de los médicos, conoce como hacen tus controles de Salud
Clinica de Apnea y Ronquido
Columnistas Destacados

Los neoliberales se preocupan por nuestra soberanía.

Politica

 

Por lo que se sabe solo se esperan inversiones en áreas de infraestructura y viviendas y promover un mayor intercambio comercial entre los 2 países.

Sin contar con todos los elementos del caso ya que el acuerdo en concreto todavía no se ha difundido, voy a aventurarme a emitir algunos juicios de valor sobre por qué creo que un acuerdo estratégico entre Argentina-Mercosur y China puede convertirse en un instrumento fabuloso para, entre otras cosas, lograr cohesionar al MERCOSUR, colocarlo en un punto central en la política mundial, crear entre nosotros un polo de desarrollo nuclear a gran escala que nos convierte en una directa competencia en la materia con los países centrales, y acelera el proceso de gestación de esa burguesía o empresariado industrial nacional por el que tanto reclaman algunos políticos e intelectuales.

Primero lo primero: ¿quiénes, sin saber de que se trata, ya se oponen?

Para sintetizarlo digo: los políticos partidarios de las “relaciones carnales” con USA; los “técnicos” liberales, que además de inventar la colosal y fraudulenta deuda externa, desde el siglo 19 vienen diciéndonos que nuestra industria es artificial y que el país sólo debe producir aquello para lo que la naturaleza lo dotó mas generosamente (sólo vacas y trigo, ahora se suma la soja).

Empresarios acostumbrados por más de 30 años a vivir del Estado y a sacar el dinero del país para contribuir con el producto del trabajo nacional al desarrollo económico de los países más ricos; los voceros del interés estratégico de EE.UU. e Inglaterra, siempre dispuestos a señalar sólo los inconvenientes del MERCOSUR; los cusquitos del izquierdismo de distintos pelajes,  prestos a utilizar un microscopio para mirar las estrellas y un telescopio para encarar la realidad política más cercana. Y por supuesto se opone el coro que desde los medios repite incesantemente el reclamo de aumentar los pagos a los acreedores externos. Entonces, ¿qué puede haber detrás de esto para generar tal aversión?

Cuando otras veces el “interés nacional” fue utilizado contra intentos de acciones soberanas de Argentina.

Recordemos que durante la era en que, como lo recordaba Jorge Abelardo Ramos en el titulo de un libro suyo, la República Argentina era informalmente el “sexto domino británico”, el anti-imperialismo yanqui solía encontrar en los miembros del “servicio civil del Imperio Británico” a sus más activos militantes. Los intereses comerciales y diplomáticos ingleses empleaban en la Región del Plata todos los argumentos para frenar la ingerencia norteamericana, más aún cuando alguna decisión local trataba de utilizar la relación con EE.UU, o alguna empresa de ese origen, para aflojar el lazo británico sobre nosotros.

Cuando Yrigoyen firmo con la Rusia soviética un tratado comercial que incluía la importación de petróleo ruso por parte del Estado, se levantó un coro de izquierda a derecha denunciando el acuerdo en unos casos como “entreguista”, en otros de inaceptable “intervención del Estado”. Aquel convenio entre Moscú y Buenos Aires implicaba la intervención pública en el comercio exterior y en particular en el negocio de los combustibles, compitiendo con los intereses anglo-yanquis en la Republica. El Tratado con la republica comunista fue en su momento el más importante que Moscú lograra suscribir con un país del mundo periférico, algo que disgustaba a las potencias capitalistas, ya que el ejemplo podía ser seguido por otros gobiernos.

Algo similar le ocurrió a Juan Perón cuando (en la primera mitad de la década del 50) trató de firmar un convenio con empresas petroleras norteamericanas para incrementar la extracción de crudo y aumentar la capacidad de refinarlo en el país. Esto rompía el último eslabón de importancia de nuestra dependencia con Gran Bretaña. Como todo lo estratégico, y algo motivado por la urgencia, aquel proyecto tenía aspectos discutibles. Sobre esos ítems menos claros cargó la oposición más reaccionaria y vinculada a los intereses ingleses en el negocio de los hidrocarburos.

A Arturo Frondizi no le fue mejor en su política hacia a Cuba. Para los amigos de Estados Unidos Frondizi se subordinaba a los intereses del comunismo internacional y para los comunistas argentinos era un agente yanqui.

Una constante política desde la firma del Tratado Alfonsín-Sarnei de Complementación Económica entre Argentina y Brasil, (antecedente del Mercosur ) es la de denunciar los déficits que en algunos ejercicios hemos tenido en el intercambio comercial con el Brasil, pero esos mismos personajes guardan estadístico silencio sobre nuestros históricos saldos desfavorables en la relación comercial con el Grupo de los 7 y las políticas opuestas al libre comercio que estos países más ricos aplican en nuestra contra.

Existe una visión colonial de nosotros mismos, una especie de “pensamiento colonial” que en el caso de personas honestas se expresa como el síndrome del periférico: actúan y opinan descreyendo que el país sea capaz de desplegar políticas externas de origen endógeno, autónomo, soberano, y no siempre se mueva como hoja al viento en el huracán del mundo real muy complejo y enmarañado en que vivimos. Como si no pudiéramos jugar nosotros también nuestro juego diplomático.

Creo que parte de ese juego es discutir qué tipo de relación especial podemos establecer con la República Popular China. Y por qué China querría instaurar una política de gran proximidad con nosotros.

Los integrantes del G-7 quieren más países liberales, pero no quieren el desarrollo de más naciones capitalistas

En 1990, el ex Consejero de Seguridad Nacional de USA, Zbegniew Brzezhinsky, afirmó que su país no quería ver “otro Japón al sur”. Esto es, otra sociedad que promueva su capitalismo: dominio de su mercado interno, desarrollo de un gran mercado a escala, re-inversión de su renta nacional en su propia economía, empresas que re-invierten sus utilidades para aumentar la productividad y la competitividad de sus unidades productivas, dominio de nuevas tecnología, aumento del nivel de vida de su población, erradicación de las clases improductivas, aumento constante de la producción de bienes para bajar sus precios y aumentar la demanda, que a su vez se satisface con nuevas inversiones para aumentar la producción, cobro de impuestos no regresivos por parte del Estado, persecución de la evasión fiscal, erradicación de privilegios, igualdad ante la Ley, trabajo libre asalariado, etc.

 

En el caso del Japón, el país asiático ha edificado su capitalismo de acuerdo a sus tradiciones culturales, aprovechando la relación con los EE.UU cuando le convino, que copia y no siempre reconoces patentes, que limita la salida de capitales y la entrada de capitales especulativos, subsidia todo lo que cree que es conveniente de obtener ese beneficio, cierra o abre su mercado cuando le parece es adecuado y que desde siempre ha echado manos a mecanismos de planificación e intervención estatal en la economía, logrando así el desarrollo de múltiples industrias y, de modo particular, se ha preocupado por mantener una población con altos niveles de vida .

Claro, hoy Japón compite con los otros 6 países más ricos, pero acuerda con ellos al momento de defenderse juntos cuando los privilegios de los países centrales están en juego.

El ejemplo del Japón, y desde los años 50 hasta hoy, el ejemplo de la China comunista, demuestran que no existe un ley única y universal sobre como un sociedad se despoja del atraso, la miseria, las pestes, la ignorancia, la servidumbre y la explotación. Incluso me atrevo a agregar que la implosión del comunismo de corte estaliniano, y las variantes ya desparecidas del socialismo, así como las experiencias muy reformadas que conservan de su antiguo modelo más el nombre socialista (socialismo de frontispicio) que las formas concretas en que sus sociedades se organizaron originalmente, también nos enseñan que no existe una Ley Universal para erigir la sociedad ideal, sin explotadores ni explotados.

Pero de algo estoy seguro. Un país cuya economía exporte casi tantos capitales (dólares) como productos, en el que sus ciudadanos mantengan depositados en otras economías tantos dólares como es el volumen del PBI de un año. Un país que coloca sus instrumentos de política económica fundamentales bajo el control de otro Estado y tiene una grave concentración del ingreso, seguro no logrará contar con una población feliz, objetivo final de la política y de todas la vertientes ideológicas progresistas.

 Existe todavía un cómo lograrlo, que aun se escribe entre signos de interrogación. China lo intenta a su modo y construye una sociedad en permanente proceso de modernización y en constante ampliación de la base social beneficiaria de esa modernización. En cierta forma socializan los beneficios de haber adaptado a la China posterior a la revolución del 49, herramientas utilizadas por los pises hoy capitalista, y mantener vigentes herramientas heredadas de su propia revolución.

Capitalismo a la China, o socialismo de mercado a la China, es un asunto que depende particularmente de ellos. La constitución de relaciones comerciales y políticas de tipo capitalistas como las que imperan en el mundo actual, entre uno a más países, no necesariamente deben ser de corte imperialista o de naturaleza injusta. Eso depende de todas las partes, y en el caso que nos preocupa, la República China y la Argentina-Mercosur.

Y ¿por qué China desearía establecer una relación profunda en lo comercial y político con la Argentina? China significa “Imperio Central”; veamos que está en juego.

China en el Centro del Mundo

Y al final China dio su “gran salto a delante”. Es más, podríamos decir que vive a los saltos, ya que cada año da un nuevo salto al incorporar a mayores de niveles de vida a más de 30 millones de personas.

En la tierra de Moa se produce el mayor aumento de consumo en todos los rubros: medido por país es el gran impulso a la suba de consumo en petróleo, alimentos, acero, energía, entre otros bienes a escala mundial. Si China creciera 0% un año, empresas a lo largo del planeta se verían perjudicadas. Los precios de varios productos, en especial el petróleo y la soja, bajarían. Los índices de crecimiento de la economía mundial bajarían también, globalmente se generaría una contracción de la economía internacional, salvo para algunos pises por la baja en el precios del petróleo que podría ocurrir.

Y ¿por qué una potencia económica, política y militar con un mercado tan seductor, nos elegiría como socios?

Primero digamos que Argentina es Argentina, pero también es el MERCOSUR, lo cual nos hace más interesantes como aliados políticos. Nos convierte también en un mercado comprador importante con más de 225 millones de personas. Un mercado apetecible para concretar inversiones directas. Como Mercosur somos una pieza clave en la política americana, que ya demostró su capacidad al frenar una de las iniciativas comerciales con que viene insistiendo EE.UU ininterrumpidamente desde hace años: abrir mediante el ALCA el mercado Ibero Americano , y la acción del MERCOSUR y Venezuela le ha puesto limites muy estrechos a esa pretensión. Contra todo pronóstico hemos limitado la apertura latinoamericana que Washington exigía. Tenemos recursos naturales que China importa.

De igual manera los norteamericanos pretenden que China acepte reglas comerciales de acuerdo al interés estadounidense. China no acepta esas exigencias.

China reclama el reconocimiento de parte de EE.UU. y la Unión Europea del estatus de economía de mercado. Muchos economistas y funcionarios chinos sostienen que el no reconocimiento del estatus de economía de mercado de China y la toma de medidas anti-dumping contra mercancías de aquel país por parte de Estados Unidos (trabas al ingreso de productos chinos al mercado yanqui) y de algunos estados de la Unión Europea, es absolutamente injusto y contradice las realidades del desarrollo económico del mercado chino.

China es una potencia política-militar-industrial, pero es un tigre con un “talón de Aquiles”: Chou En Lai, Canciller de Mao, dijo, en una de las primeras conferencias de los No Alineados algo así como que el gobierno chino aportaba a “la paz mundial” manteniendo bien alimentado a su pueblo. Poco más del 11 % del territorio chino es cultivable, un porcentaje bajo comparado con cualquier país y más si se trata de una nación  con tanta población, que no deja de crecer en número de habitantes.

Argentina con 37 millones personas podría alimentar a más de 300 millones. Esto con relación a China es inversamente proporcional. Como ocurría con la Unión Soviética, China depende del exterior para alimentar a su población. Eso es un problema político grave. Y a medida que suben los niveles de vida, los chinos no solo cambian el traje mao por un guardarropas más variado y colorido, sino que también pretenden diversificar su dieta. La población china cada año consume mayores cantidades de petróleo y sus derivados.

Durante la guerra de los Balcanes en 1999 los norteamericanos bombardearon por “error”con 4 misiles  la sede de la Embajada de Pekín en Belgrado.

Hace poco China apareció incluida en la lista secreta, hecha por el ministerio norteamericano de Defensa, de posibles objetivos de ataques nucleares, junto con otros seis países: Irán, Irak, Libia, Corea del Norte, Siria y Rusia.

 Recordemos el incidente del avión espía norteamericano que fue pescado violando el espacio aéreo Chino, generando toda una discusión en la que China exigía que los aviones espías no rebasasen el límite marcado a 200 millas náuticas de sus costas, una práctica que Estados Unidos aplica en las suyas. Washington, sin embargo, insistió que el límite de China está a sólo 12 millas náuticas de la costa. El gobierno de Estados Unidos ha expresado fuertes críticas contra China en el tema de los Derechos Humanos.

Recordemos la experiencia soviética. En plena Guerra Fría entre el final de los 70 y el comienzo de los 80 la URSS sufrió un embargo comercial que incluyo alimentos y tecnología. La Argentina no participa del embargo, siendo nuestro pías un importante proveedor de alimentos a la URSS. A pesar de existir tantos intereses entrelazados, China no puede arriesgarse a sufrir alguna sanción similar de parte de los EE.UU, la Unión Europea, o algún país satélite de esos intereses.

Con nosotros no existen problemas estratégicos, ideológicos ni de competencia internacional alguna. No intervenimos en el tema Taiwán, ni pretendemos cambiar nada en China. Al igual que los chinos, queremos vivir y dejar vivir. Tenemos muchas coincidencias en temas internacionales. No se si ellos pretenden ser el “Imperio Central”, por ahora me queda claro que China es el centro de su mundo, y que impera una política realista y predecible en sus relaciones con otros países. Y con nosotros tienen una economía bastante complementaria.

Y para Argentina-MERCOSUR, ¿por qué entrar en una relación especial con Pekín?.

China no es Inglaterra ni los Estados Unidos.

Escuché a Patricia Bullrich preocupada por que se estableciera con el gigante asiático una relación de “sujeción”. De ella no me sorprende que tenga algún reparo a nuestras relaciones con China ya que ella fue enemiga militar del ultimo gobierno de Juan Perón, gestión que encaró una diplomacia más amistosa con Pekín.

Pero están las personas que sinceramente pueden temer que se sustituyan unas “relaciones carnales” con otras, o que se construya una vinculación como la que existió en tiempos de “la factoría pampeana” cuando éramos “ el sexto dominio” inglés.

Con los británicos tuvimos economías complementarias, ellos como fábrica y nosotros como granja. Esa relación permitió durante 50 años constituir una sociedad algo moderna, algo integrada, pero con un desarrollo desigual entre sus regiones y con una parte de su población viviendo en la marginalidad. Los que estaban contenidos en la estructura productiva y de servicios conectada al mercado mundial (al inglés en especial) y a las clases altas y medias más beneficiadas por aquel modelo, vivían.

 Pero la manera de incluir a los excluidos del modelo anglo-argentino solo podía provenir de un aumento mayor de la producción agropecuaria, proveyendo de alimentos más baratos a nuestra gente, mayores saldos exportables, y utilizando las divisas al servicio de la industrialización, hecho este que crearía los empleos necesarios para sacar a la gente de la parálisis del mundo rural y el desempleo urbano. Pero industrializarnos impactaba contra los intereses británicos. Los ingleses ni siquiera querían que sacáramos carbón, ni petróleo, ni que diversificáramos nuestro comercio exterior, ni que tuviéramos un Banco Público. Se oponían al desarrollo de cualquier industria que compitiera con la de ellos y utilizaban todo su poder interno y externo para lograrlo.

Ya sabemos que entre otros motivos esa relación se desintegró, por un lado, porque el país al final sí utilizo sus recursos para industrializarse, y por otro porque Inglaterra emprendió el camino de su re-agrarización.

Con los EE.UU nunca fuimos ni somos complementarios. La última victoria electoral de Bush nos muestra un mapa electoral y productivo que así lo indica: el Medio Oeste, donde ganó ampliamente el republicano, tiene una producción primaria igual a la nuestra. Como dijera Bush padre de visita en nuestro país “por momentos me pareció estar viendo el campo norteamericano”. Ese Bush en el Congreso Nacional reiteró que éramos “muy parecidos”. Por eso no somos complementarios; sin olvidar que nos compiten, puesto que permanentemente tratan de ganar mercados al MERCOSUR, utilizando sus subsidios y presiones para lograrlo.

EE.UU. no quiere que el MERCOSUR desarrolle la industria aeronáutica y de cohetes espaciales, la tecnología nuclear, la producción de armamentos, la tecnología de radares y satélites de vanguardia y pretende que eliminemos los aranceles a sus productos mientras ellos se niegan a eliminar las trabas no arancelarias que imponen a nuestros productos. Esa es una relación injusta y de sujeción.

Veamos que esta ocurriendo ya con China. Este año le propuso al Brasil que el país carioca le vendiera uranio enriquecido que China necesita como combustible para sus reactores. Brasil respondió que no produce ese uranio enriquecido que los chinos necesitan. Brasil cuenta con la 4 reserva mundial de uranio y produce la “torta amarilla”, primer paso en la manufacturación de ese estratégico mineral. China le ofreció a Brasilia comprarle cantidades de “tortas amarillas” que le ayuden a financiar la culminación de su Programa Nuclear, con el compromiso de comprarle luego el uranio enriquecido que empiecen a producir. Eso es más importante que exportar café, bananas o soja.

 Pekín ha invitado al Brasil a participar en la construcción de 11 Centrales Nucleares.

Luego de la visita oficial a China de junio el país se aseguro contratos para el Complejo Nuclear Argentino. Ya nuestra INVAP  participa de un consorcio conformado por una empresa Rusa de primera línea muy importante, para proveer a un Centro Atómico chino de un tipo de combustible que solo pueden llegar a producir mediante la participación argentina. Es tecnología muy compleja que generamos y China acepta comprarnos.

En la relación con China el MERCOSUR encuentra el financiamiento para incrementar su desarrollo nuclear y su participación en el comercio mundial del rubro. Satélites y cohetería espacial son actividades en las que el MERCOSUR ya tiene acuerdos y concreciones conjuntas con China.

Lo que parece está por venir.

Lo que trascendió sobre el acuerdo con China es lo siguiente, ustedes ___evalúen si es una relación colonial: invertirían en la construcción de 350.000 viviendas. Electrificarían varios ferrocarriles, con el consiguiente ahorro en costo de transporte de cargas, lo cual implicará un traslado de ingresos a los sectores productivos que usan esos ferrocarriles. Invertirían en pozos petroleros abandonados por las petroleras corriendo China con el riesgo de no sacar el petróleo suficiente para costear la inversión.

Construir un Tren Bala. Financiar el tren a Chile, algo que contribuye a profundizar la integración con el país trasandino y facilita la salida de productos de todas la regiones del este hacia al Pacífico. Construcción de caminos y rutas. En todos estos casos el trazado de las vías de comunicación es decidido por nuestro Gobierno. Invertir en la terminación de Yaciretá. Limpiar el Riachuelo y el Matanza. Asociación con Enarsa para explorar (lo más costoso y riesgoso) la plataforma marina para extraer petróleo.

Parece que el grueso del capital financiero lo pondrán las petroleras chinas y Enarsa las áreas. El producido será de ambas compañías, nuestro estado tendrá en este caso algún grado de participación en la propiedad del crudo disponible y de las utilidades que se generen.

¿Y lo negativo? Primero aclaremos que no se está hablando de un Tratado de Libre Comercio que podría abrir nuestro mercado a los productos industriales chinos. ¿Y si así fuera? Si bien China exporta manufacturas, en algunos rubros mientras más inversiones recibe más produce, pero no siempre más exporta, ya que el aumento de la inversión y otras políticas oficiales chinas, termina aumentando el empleo y el consumo interno, el cual culmina absorbiendo el aumento de la producción.

La Volkswagen no deja de invertir en sus plantas en China y de aumentar su producción, a pesar ello no logra convertir a sus terminales en el gigante asiático en exportadoras de importancia, debido a la permanente suba en el consumo interno de automóviles. Lo mismo ocurre con otros rubros industriales.

Nosotros tenemos ya una lista variada de bienes exportando a China: caños sin costura para su industria petrolera. Cueros. Productos de la industria química. Lanas. Soja y algunos derivados industrializados. Exportaremos turismo ya que el Gobierno de Pekín nos declarara “Nación Admitida para el Turismo”. Pieles. Combustibles para reactores nucleares. Manufacturas de origen agropecuario, etc.

No deja de parecerme interesante que entre el MERCOSUR y China se firme un Acuerdo de Preferencia Comerciales y quizás en el futuro, sí todo sale bien, suscribamos un acuerdo “4 +1” ( Tratado de Libre Comercio) como el que no quieren convenir con el Mercosur los EE.UU.

El acercamiento a China fortalece nuestra presencia en el Sureste Asiático y en las negociaciones que ya están en marcha con otros países de dicha región.

Para terminar quiero comentar la reacción de algunos empresarios locales ante la posibilidad que se abriera más el mercado chino a nuestros productos agrarios, semi-industriales e industriales. Estos extraños empresarios se alarman ante el peligro que desde China nos pidan millones de pares de zapatos, material para el agro, aceite de soja, miel y otros productos. Mientras algunos empresarios nuestros ya están pensando en subir los precios internos en vez de aumentar la producción para vender a China, la burguesía industrial paulista se apresta, como un ejercito napoleónico, para avanzar sobre las góndolas, los estantes, las mesas servidas, las concesionarias, en China. Y después se preguntan por que el Estado crea empresas o interviene en la economía.

Aumentar las exportaciones generara nuevos empleos, y en todos los casos subirá lo recaudado en concepto de retenciones al comercio exterior.

Las inversiones sobre las que se esta discutiendo solo en viviendas significarían la creación de  cientos de miles de empleos. Aumento en la generación de energía eléctrica, ingresos por turismo e inversión en la construcción de infraestructura que utiliza mano de obra intensiva, crearan un numero muy importante de  puestos de trabajo.

En ultima instancia a la hora de evaluar las características finales y las consecuencias de un acuerdo con un país poderoso, podemos considerar varios aspectos: si esas inversiones son mediante créditos y si estos créditos son usurarios o no; si serán inversiones en activos productivos y que parte del excedente generado será re-invertido en el país; si son inversiones especulativas de corto plazo; que beneficios fiscales recibirían los inversores o si no reciben ninguno; y algo esencial, conocer la naturaleza social y política del gobierno Argentino al frente de la negociación.

 

Osvaldo Jesús Gadbán, periodista cordobés.

Argentina, ciudad de Córdoba.

9 de noviembre de 2004


COMENTAR ESTE ARTICULO
Su Nombre
Su email
Comentario
 
(El comentario será evaluado previo a ser publicado en la página con su nombre + email) Las respuestas, aparecerán en la página consultada
Enviar Mensajes Públicos Enviar Mensajes Públicos
Articulos más leidos
: : : TORAX OSEO
: : : ETMOIDES, ESFENOIDES, PARIETALES, OCCIPITAL
: : : Arteria Aorta y sus ramas
: : : Nutricion, Energia y Metabolismo
: : : ARTICULACIONES
: : : Arteria Aorta y sus ramas
: : : GENERALIDADES DE MUSCULOS. MUSCULOS DE LA CABEZA
: : : MIEMBRO SUPERIOR OSEO
: : : Trabajo Practico Nº2 d
: : : Aparato Digestivo II
: : : MUSCULOS DEL TÓRAX, LA PELVIS, MIEMBROS SUPERIOR E INFERIOR
: : : Trabajo Practico Nº2 d
: : : Sistema Nervioso
: : : HUESOS DEL CRANEO: Temporal
: : : La célula
: : : MUSCULOS DEL CUELLO
: : : Trabajo Practico Nº2 a
: : : Trabajo Practico Nº1
: : : COLUMNA VERTEBRAL
: : : CINTURAS PELVIANA Y ESCAPULAR
: : : MIEMBRO INFERIOR
: : : Aparato Digestivo
: : : Aparato Digestivo
: : : Huesos de la CARA
: : : Aparato digestivo
: : : La piel - Esqueleto Oseo, Cráneo: el Frontal
: : : Trabajo Practico Nº2 a
: : : Cuál es tu dosha ? (Ayurveda)
: : : Tabla de indice glicemico
: : : Consecuencias de la alimentación inadecuada
: : : Cirugia adenoidea (de las vegetaciones adenoides)
: : : Nervio olfatorio I primer par craneal
: : : Vértigo y enfermedad de meniere
: : : Cirugia de amigdalas
: : : Sindrome y Cefalea Tensional
: : : SERC betahistina
: : : Abceso o flemón periamigdalino
: : : Adenoidectomía en paciente con Hemopatía de VON WILLEBRAND
: : : Sindrome de Samter
: : : Hipoacusia Súbita
: : : Nervio optico, el segundo par craneal
: : : Sindrome de Beckwith Wiedemann
: : : Amigdalas (palatinas)
: : : Adenoides o crecimiento de tejido linfoideo detras de la nariz
: : : Argentina es el Tercer Mundo con gente bien vestida y rostro bonito
: : : Test de lesbianismo
: : : Principios básicos de electricidad
: : : La comunicación
: : :
Alfinal.com no se responsabiliza por el contenido de los artículos publicados.
Si el contenido de algun artículo ofende a terceros, comuniquelo a Alfinal.com
www.alfinal.com - Todos los derechos reservados 2012